Patrimonio de la pequinidad

Antes de irme de Pekín, cosa que haré en unos meses, quería poder presumir de haber visitado todos los lugares de la ciudad y alrededores que son Patrimonio Mundial según la lista que cada año agranda la UNESCO. Pekín es la ciudad del mundo que más patrimonios de este tipo tiene, con siete, aunque creo que está empatada en esto con Katmandú.

La cuestión es que Pekín tiene cuatro patrimonios mundiales muy famosos, que yo he visitado innumerables veces, sobre todo cuando he tenido visita o se han organizado allí eventos que he cubierto como periodista. Son los siguientes:

La Ciudad Prohibida, el antiguo Palacio Imperial (la foto la hice en mi última visita, el pasado marzo). Éste patrimonio no es exclusivamente pequinés, ya que la UNESCO también engloba en él al palacio imperial manchú de Shenyang, en la provincia de Liaoning.
El Templo del Cielo (la foto la hice en 2007, pero no creo que haya cambiado mucho). 
El Palacio de Verano (no me acuerdo cuándo tome la imagen, tres o cuatro años ha, cuando el sitio fue visitado por el entonces archifamoso pato hinchable gigante).
La Gran Muralla (foto del año pasado, en la que la muralla es de gente más que de piedras). Como la muralla es larguita, éste lugar tampoco es exclusivamente pequinés.

Junto a estos cuatro lugares “must”, hay otros tres menos visitados, de hecho yo en década y media larga jamás me había molestado en ir a verlos, pero pensé que antes de irme tenía que pasarme aunque fuera para tacharlos de mi lista, y eso he hecho en recientes fines de semana.

Uno de ellos son las tumbas imperiales de los emperadores Ming y Qing, que están repartidas por varios lugares de China, pero buena parte de ellas están en las afueras de Pekín. Cogiendo un autobús desde Deshengmen, en la misma zona donde se toman los que van a la Gran Muralla, llegas enseguida a la zona donde ahora mismo se pueden visitar tres de las 13 tumbas que hay al norte de la capital. No son recomendables para el que venga sólo unos días a Pekín, pero si te quedas 17 años, hombre, algún hueco deberías encontrar. Creo que hay que tomárselas más como una excusa para ir al campo que como una oportunidad de ver arquitecturas espectaculares, ya que son templos bastante normalitos (aunque de tejado amarillo, eso sí, como símbolo de su relación con los emperadores).

Famoso “camino celestial”, flanqueado por figuras de animales bastante graciosas, de donde parten los caminos para cada una de las 13 tumbas.
Una de ellas por dentro (no esperéis grandes tesoros, ni ataúdes, ni momias, creo que ya las robaron los ladrones de tumbas hace siglos).

Otro patrimonio de la lista UNESCO a veces olvidado es el yacimiento del Hombre de Peking, en las afueras meridionales de la ciudad. El Hombre de Peking es uno de los más cercanos ancestros del homo sapiens actual, y su descubrimiento a principios del siglo XX ayudó a entender mejor la evolución de los homínidos hacia nuestra especie actual. Las piezas más valiosas del yacimiento fueron robadas por los japoneses durante su invasión de China y su paradero actual es un misterio (quizá se hundieron en un buque), pero el lugar sigue siendo valorado por los antropólogos y en él hay un museo dedicado a los orígenes del hombre en el que te ofrecen la peor película de dibujos animados que te puedas imaginar.

Cuando fui, en junio, gran parte del lugar estaba en obras para convertir las antiguas cuevas del Hombre de Peking en un fastuoso lugar para visitar, que creo que fue inaugurado en julio. No sé cómo les habrá quedado, pero ya tenía pinta de proyecto faraónico cuando lo vi.

Creo que esas escamas ahora estarán forradas con césped.

Por último, el séptimo patrimonio mundial de Pekín, quizá el más desconocido de todos, es el Gran Canal, que Pekín comparte con buena parte de China Oriental, ya que la gran obra de ingeniería que los chinos crearon hace muchos siglos para transportar gente y mercancías del norte al sur del país va desde Hangzhou hasta la actual capital china. En Pekín pasa algo desapercibido, porque en la ciudad hay muchos canales y si no te molestas en mirarlo no vas a averiguar cuál de ellos es realmente el Gran Canal. Para colmo, los chinos le ponen nombre de río: el Beiyunhe (“he” significa río).

Lo sé, no es la Alhambra de Granada precisamente.

El Gran Canal pasa por el distrito de Tongzhou, en el este de Pekín, a unos 40 o 50 kilómetros del centro de la ciudad. Sin embargo, hay una o dos paradas de metro (en la línea seis) que te dejan en el mismo canal, concretamente en un parquecito construido para que la gente pasee por sus orillas. No esperéis la vista más inolvidable de vuestra existencia, pero si os vais a quedar en Pekín lo que yo me he quedado, algún día de esa eternidad podríais considerar el pasaros por allí.

El parque del Gran Canal tiene todo lo que un parque chino que se precie ha de tener (atracciones para niños, estatuas horrendas, vendedores de quincalla, un restaurante overpriced) y sobre todo al que viva en Tongzhou le va a solucionar más de un fin de semana (no hay muchos guiris en Tongzhou todavía, pero tal y como están poniéndose los precios en Chaoyang, estoy seguro de que su número aumentará en los próximos años). En el parque puedes admirar tres espectaculares puentes sobre el canal, y ahora que es verano, es a la sombra de uno de ellos donde se concentran todos los domingueros, buscando la sombrita.

Fui a este parque con mi perra Once, y le pasó lo mismo que cuando estuvo en otro patrimonio mundial pequinés, la Gran Muralla: a los pocos minutos estaba agotada y muerta de calor, con medio metro de lengua fuera. Esta vez, en vez de llevarla a cuestas todo el rato, decidí alquilar un coche eléctrico de los que ofrecían en la orilla, y pasearme en él con ella. Ya puedo decir que he conducido en Pekín.

4 Comentarios

  1. Hay un puente en el gran canal, donde estuve corriendo una carrera popular (creo que se ve un poco en una de tus fotos) que me pareció impresionante. Una zona nueva muy residencial. La nueva China.

    • sí, debe ser uno blanco así como parecido a las cosas que hacía Zaha Hadid (o a lo mejor es de la mismísima Zaha Hadid). Está en la segunda foto que puse del Gran Canal (los tres puentes que vi están presentes en las fotos, uno en cada una).

  2. Si, los vi todos. No están muy distantes unos de otros. Del blanco, para mi gusto el mejor, incluso caía agua al río en forma de cascada.

    ¡Cómo vamos a echar de te menos tu blog! Así que no lo dejes, escribas desde donde escribas

  3. He mirado y creo que no es de Zaha Hadid, aunque lo que sí va a ser de ella, póstumamente, es el futuro aeropuerto del sur de Pekín, en el que espero aterrizar de vuelta algún día.

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