Pipas a ambos lados de Eurasia

En estos meses que estoy pasando entre Francia y Suiza, me ha sorprendido ver que las pipas de girasol -snack del que soy ávido consumidor- son un producto “español”, es decir, que es relativamente fácil encontrarlas en el supermercado pero en general sólo en la sección de productos importados dedicada a España. Fuera de allí no es fácil verlas, aunque sí hay alguna que otra pipa de calabaza en otras zonas de los supermercados, a veces en la parte de alimentos árabes.

¡Pipa España!

Las pipas, por tanto, no son un alimento universal, y me ayudó a entender esta cuestión un fantástico programa sobre snacks de los podcasters de Campamento Krypton, que ya he nombrado alguna vez en esta web y que en su capítulo sobre los aperitivos contaron con Berto Romero, falso profeta del fruto seco. Para entender esto último hay que oírse muchos capítulos del programa de radio Nadie Sabe Nada, también disponible en podcast (ya imaginaréis que me paso media vida oyendo podcasts, la otra me la paso comiendo pipas).

En el podcast de los snacks se contaba que las pipas de girasol tostadas y vendidas como aperitivo son un invento ruso, o al menos fue allí donde se popularizaron primero. Su llegada a España se produjo hacia 1929, cuando el crack bursátil mundial produjo carestía alimentaria y facilitó la exportación de este producto como una alternativa proteínica a los vacíos estómagos españoles. Sin embargo, el espaldarazo definitivo de las pipas en España se produjo poco después, en la Guerra Civil, cuando los rusos, esta vez como milicianos de las Brigadas Internacionales, llevaron más pipas aún a España y extendieron su popularidad en el frente republicano. El franquismo, de hecho, intentó desalentar su consumo tras la guerra, al entender que eran un producto “rojo” y sucio (cierto es que si tiras la cáscara al suelo lo enguarras todo), pero no lo consiguió. Quizá se mantuvo a modo de silenciosa revuelta interna contra Paco (bueno, o no tan silenciosa, porque al comerlas produces el eterno clas clas clas que suena al romper las cáscaras).

Y amigos, las pipas también son muy populares en China, país al que ya sabéis que siempre acabo volviendo en estos textos. Seguramente llegaron también por vía rusa, o soviética, y se quedaron aunque luego Mao y Kruschev se enfadaran. Los chinos tienen una habilidad innata para pelar pipas a gran velocidad, y les he visto consumir bolsas y bolsas. Mi mayor experiencia en este sentido fue cuando en 2013 hice un “crucero” por el Yangtzé en un barco turístico donde pasé 48 horas encerrado con decenas de viajeros chinos: al final del viaje, todos los pisos y la cubierta del barco estaban cubiertos de una “alfombra” de cáscaras de pipa de por lo menos un dedo de grosor. Igual exagero, pero así lo recuerda mi memoria: ya lo mencioné en el post que en su día escribí sobre aquel viaje.

Las pipas chinas se venden en todas partes, se ofrecen como aperitivo al invitado junto al té o la cerveza, se usan para hacer más llevaderas las esperas… siguen siendo un gran compañero de largos viajes de tren, por ejemplo, y seguramente allí es donde me enganché a ellas.

En China las pipas más populares son de la marca Qiaqia, normalmente envasadas en una bolsa de papel de aspecto vintage y que, a diferencia de las españolas, no suelen tener las cáscaras saladas, sino endulzadas, lo cual, permitidme que opine, es un invento genial.

Como bien decían en Campamento Krypton, es posible que haya habido cierta caída del consumo de las pipas (tanto en España como en China) y quizá se deba a que en los momentos ociosos que antes dedicábamos al pipoteo ahora usamos mucho el teléfono móvil, que también requiere de un constante uso de la mano derecha (o la izquierda para los zurdos). La marca Qiaqia, quizá preocupada por esa caída del consumo, está buscando nuevas fórmulas para intentar llegar al público joven y apartar sus manos aunque sea un poco del celular. En los últimos tiempos sacó unas pipas cuyas cáscaras sabían a caramelo toffe y a nuez de macadamia que son gloria bendita. En mis últimos meses en China consumí toneladas de ellas, para mí que alguna provincia china tuvo que dedicar su producción completa a mí solo.

Como en España, también en China hay pipas de calabaza para consumir como snack, y también son un poco menos populares que las de girasol (aunque yo me pirro igualmente por ellas). En este caso no las endulzan (quizá por eso no gustan tanto), salvo que sean de calabaza negra, en cuyo caso les dan una capa acaramelada similar a la de las pipas de girasol.

Estas pipas negras, que yo durante años pensé erróneamente que eran de sandía, son un plato sólo para muy adictos: son bastante más duras de abrir que cualquier otra modalidad, con lo que dientes y lengua te quedan aún más para el arrastre, y el esfuerzo suele ser poco agradecido, ya que el grano del interior suele ser bastante pequeño e insulso. De todos modos, si caen en vuestras manos algún día, probadlas antes de creerme ciegamente.

5 Comentarios

  1. Vi una exposición de Ai Weiwei en Londres que consistía en llenar un local enorme de millones de imitaciones de pipas hechas de cerámica. Todas iguales y todas distintas al mismo tiempo, subrayaba el programa de mano del evento

  2. En casa va a temporadas.Cuando llevo a mi mujer a tiendas de productos de alimentación chinos,(ya comenté hace tiempo que hay en Barcelona, pero salen mejor de precio y con más surtido en los Chinatowns limítrofes, el barrio de Fondo en Santa Coloma de Gramanet o en Badalona, las dos ciudades pegadas a la misma Barcelona), allí carga de pipas, además de salsas, frutas , churros chinos,y otros productos.
    Y como dices las hay de diferentes tipos, dulces, con sabores, etc.
    A mí me gustan más las saladas o las que dicen al punto de sal, o sea las españolas, las otras tan dulzonas no me gustan tanto.Eso sí, mi mujer y mis hijas las devoran.

  3. Añado que también comen las saladas de aquí. Por cierto, muchas pipas “españolas” son traídas de china, hasta las del Mercadona, luego se procesan y empaquetan aquí.

    • curiosa hermandad pipal la de chinos y españoles, que no muchos otros países comparten. Según decían en el Podcast los de Campamento Kripton, las pipas en EEUU están muy asociadas a los jugadores de béisbol, que se las comen de una forma muy rara: se ponen un puñao en la boca, las van pelando dentro de ella (sin manos ni nada) y van escupiendo cáscaras (deben estar todo el partido escupiendo los muy guarros, pero vamos, también los futbolistas están todo el día japo aquí y japo allá, asquerosos de ellos).

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