POTUS y FLOTUS en el país del lotus

(POTUS es la abreviatura de “President Of The United States”, y FLOTUS la de “First Lady Of The United States”)

Dado que Donald Trump ha estado esta semana en China, causando el gran revuelo que las visitas de presidentes estadounidenses siempre provocan en este país, me ha parecido procedente dedicar un post a dar un repaso a las anteriores visitas de presidentes norteamericanos a tierras chinas. Por más que nos cueste reconocerlo, estas visitas son siempre mucho más sonadas que las de otros mandatarios del resto del mundo, generan más noticias y anécdotas, y recordarlas es una buena manera de repasar la Historia reciente de las dos potencias.

Comenzaré la lista de visitas con la que menos se parece a todas las demás, una visita que algunos quizá no consideren parte de la lista, ya que en 1960 el entonces presidente norteamericano Dwight Eisenhower viajó a la República de China… pero a la establecida en la isla de Taiwán, que hasta los años 70 fue reconocida por EEUU y sus aliados como el único Gobierno que representaba legítimamente a China. Eisenhower, que se reunió con Chiang Kai-shek, es el único presidente estadounidense que ostentando ese cargo ha pisado la isla de Formosa. Se alojó en el Grand Hotel de Taipei, del que os hablé hace unos meses.

“Ike”, apodo con el que se conocía a Eisenhower, pasea junto a Chiang Kai-shek y su esposa, la no menos célebre Soong Mei-ling.
Niños taiwaneses, con banderas de EEUU y la República de China.

Para los chinos de China, sin embargo, el gran pionero en estas visitas siempre será Richard Nixon, quien estuvo en China desde el 21 hasta el 28 de febrero de 1972 y visitó no sólo Pekín, sino también Shanghái y Hangzhou, pese a que los dos países no tendrían relaciones diplomáticas oficialmente hasta 1979. Esta visita, que fue una total sorpresa en su momento, es tremendamente importante para la Historia china, ya que marcó el fin de su aislamiento frente a Occidente: en los años posteriores prácticamente todos los aliados de EEUU también reconocerían el régimen comunista como legítimo, cortando a su vez lazos con Taiwán. Nixon llegó a China en plena Revolución Cultural (aunque lo peor de ésta ya había pasado), y se reunió con Mao Zedong, líder que ya entonces estaba bastante enfermo y avejentado. Este viaje consiguió que Nixon se convirtiera en una figura popular y se le viera de forma muy positiva en China, una popularidad que continúa en la actualidad pese a que en EEUU, debido al escándalo Watergate, Nixon acabara convirtiéndose en un apestado.

Mao y Nixon. Lo que hay al pie del Gran Timonel no es un orinal, sino una escupidera (¿la usaría en medio de ese trascendental encuentro?). También llama la atención el caos de libros de las mesillas: creo que Mao era bastante desordenado.
Nixon, con el gran Zhou Enlai a su izquierda, se pregunta cómo diablos va a poder comer sin tenedor.
La esposa de Nixon, Pat, se hizo esta fabulosa foto alimentando cerdos (en China suelen ser negros) durante la visita a una comuna de las afueras de Pekín.

El presidente que sucedió a Nixon tras su dimisión por el escándalo Watergate, el hoy casi olvidado Gerald Ford, también viajó a China, pese a su corta presidencia de menos de tres años. Fue del 1 al 5 de diciembre de 1975, y Ford también fue recibido por Mao, aunque éste (al que le quedaba menos de un año de vida) seguramente ni pudo hablar con él. El verdadero anfitrión de Ford fue Deng Xiaoping, que acababa de regresar de la purga que había sufrido en la Revolución Cultural y ya comenzaba a ganar fuerza en el régimen.

Betty Ford, la primera dama, robó el show a su marido con una vista a una escuela de baile tradicional chino en la que se tomó unas fotos fantásticas.
Ford junto a un Mao con pocas ganas de juerga.

Jimmy Carter, el sucesor de Ford en la presidencia de los Estados Unidos, nunca viajó a China como presidente, siendo el único desde Nixon que no lo ha hecho. Sin embargo, el longevo político, que a sus 93 años sigue fuerte como un roble, sí ha estado en China en varias ocasiones, como conferenciante o invitado de honor en eventos varios.

Carter con el anterior presidente chino, Hu Jintao, en 2009.

Hubo que esperar entonces al ínclito Ronald Reagan para ver nuevamente a un presidente de EEUU en China, con una visita que empezó el 26 de abril de 1984 y finalizó el 1 de mayo (obviamente, también de 1984, que fue una visita de Estado, no de gorroneo). El viaje se produjo un año después de la histórica primera visita de un presidente chino a Estados Unidos, aunque el presidente de China de aquel entonces seguramente no os sonará de nada. Era un tal Li Xiannian, cuyo cargo era más bien simbólico (el poder de verdad lo tenía Deng Xiaoping). Reagan, uno de los presidentes más campechanos que ha tenido EEUU, intentó ganarse la simpatía de los líderes chinos pronunciando algunas frases en mandarín rudimentario en algunos de los actos públicos. Pese a sus esfuerzos, la visita fue algo tensa por el gran desacuerdo que los chinos y Reagan -ferviente anticomunista, como recordaréis- tenían respecto al apoyo norteamericano a Taiwán.

Reagan con su esposa Nancy en la Gran Muralla.
Y ambos en Xian, fotografiándose junto a los soldados del Ejército de Terracota (está prohibidísimo acercarse tanto a ellos si eres un turista normal, pero a los famosos sí les dan el privilegio de dejarles bajar). Se cuenta que Reagan, al ver a esos soldados en formación y tan tiesos, decidió gastar una broma y gritó: “¡DESCANSEN!”.

Tras Reagan llego a la Casa Blanca George Bush (padre), quien visitó China del 25 al 27 de febrero de 1989, el mismo año de las protestas y posterior matanza de Tiananmen (aunque faltaban dos meses para que comenzara todo aquello). Bush fue uno de los presidentes que mostró más ganas de ir a China, ya que la visitó tan sólo 36 días después de jurar su cargo. Ello se explica posiblemente por el hecho de que para Bush Pekín era un sitio muy familiar: en los años 70 había sido el jefe de la oficina de representación de EEUU en la capital china, el órgano que precedió a la embajada norteamericana antes de que hubiera lazos oficiales entre ambos países.

Bush en los años 70 en Pekín, junto a su esposa Barbara (que no ha cambiado un ápice su aspecto en 40 años).

Bush era recordado en Pekín por su afición a ir en bicicleta a todas partes cuando era el embajador de facto, así que en su visita como presidente los anfitriones tuvieron el detalle de regalarle una bici china para recordar sus años mozos.

Bush, junto al entonces primer ministro Li Peng, rememora sus paseos en el Pekín setentero.
Bush Sr en Tiananmen. Hoy en día este tipo de actos con líderes extranjeros en la plaza, rodeados de curiosos, serían algo impensable.

Tras la matanza de Tiananmen China sufrió cierto aislamiento internacional, pocos líderes occidentales quisieron pasar por aquí, y hubo que esperar casi una década hasta que el sucesor de Bush padre, Bill Clinton, se decidiera a viajar a China, ya casi en el final de sus dos mandatos. Eso sí, cuando lo hizo, fue a lo grande: la de Clinton es por ahora la visita más larga que un presidente estadounidense ha realizado a este país. Duró 10 días (del 24 de junio al 3 de julio de 1998) e incluyó escalas en Pekín, Shanghái, Xian, Guilin y Hong Kong. Más que una visita podría considerarse que fueron unas vacaciones, y además de su esposa Hillary vino la hija de ambos, Chelsea.

Clinton y su hija dan de comer a las carpas en los jardines Yuyuan de Shanghái.
El trío Clinton continúa su turisteo por Guilin.

Después de Bill Clinton llegó George Bush hijo, presidente que estuvo nada más y nada menos que en cuatro ocasiones en China: del 18 al 21 de octubre de 2001 (para asistir a la Cumbre Asia-Pacífico de Shanghái, apenas un mes después del 11-S), del 21 al 22 de febrero de 2002, del 20 al 21 de noviembre de 2005, y del 7 al 11 de agosto de 2008 (para asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín). A Bush Jr le gustan tanto estas latitudes que ha sido además el único presidente estadounidense que ha visitado Mongolia (lo hizo en la misma gira que incluía China en 2005).

Bush Jr, que al parecer heredó el gusto por los pedales de su padre, visita junto a ciclistas chinos las instalaciones olímpicas del Velódromo de Laoshan, en 2008.
Su esposa Laura, mientras tanto, aprendía a estirar fideos.

Más tarde llegaron las visitas del nobelado Barack Obama, que también se prodigó mucho por tierras chinas  y estuvo aquí tres veces: del 15 al 18 de noviembre de 2009, del 10 al 12 de noviembre de 2014 (para la cumbre Asia-Pacífico de Pekín) y del 3 al 6 de septiembre de 2016 (para la cumbre del G20 de Hangzhou). La primera de estas tres visitas, al no haber sido una asistencia a una cumbre en la que tuviera que compartir protagonismo con otros líderes, es la más recordada, y la que más anécdotas dio. Por ejemplo, la de que una foto suya de cuando estuvo en la Gran Muralla fue robada por una empresa china para vender abrigos. O la de que cuando dio un discurso en una universidad china le robó el protagonismo una chica muy guapa del público a la que bautizaron como “la chica Obama”. También fueron aquéllos los días en que se pusieron de moda en Pekín las camisetas “Obamao”.

Obama, primer presidente negro de los EEUU en subir la Gran Muralla.
Obama, primer presidente negro de los EEUU al que le birlaron la foto para un anuncio de abrigos en China.
Obama dando un discurso en una universidad china, pero todo el mundo estaba más bien atento a lo que hacía la bella estudiante señalada con un óvalo.
La chica llegó con un llamativo abrigo rojo, luego se levantó, se lo quitó, se acicaló el pelo… Incluso hubo quien creyó que estaba mandando un mensaje en clave al mundo, pero aún no sabemos cuál.
Camiseta de Obamao.

Y ya sólo queda mencionar la última visita, de Donald Trump (8-10 de noviembre de 2017), de la que ya comenté algo en el anterior post, así que no abundaré mucho más. Habrá más en el futuro, bien de Donald o bien de sus sucesores, y seguro que dejan alguna que otra noticia para la prensa… pero, sobre todo, muchas anécdotas y fotos curiosas para la posteridad.

2 Comentarios

    • ¡Gracias! (En Facebook Pablo nos comentó que él estaba en Pekín cuando la visita de Reagan, y que en esos días pusieron tanques en las calles como parte del dispositivo de seguridad).

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.