Problema, tenemos un Houston

Pekín y Washington, en un acto de generosidad digno de alabanza, están aumentando día a día sus tensiones para que así nos distraigamos de la angustia que nos están produciendo los rebrotes. Hoy, esas tensiones han llegado a un punto aún más alto con la decisión estadounidense de cerrar el consulado de China en Houston por presunto espionaje.

La drástica decisión se ha tomado a raíz de que en el techo de ese consulado, para que el humo alertara a todo el mundo, varios desconocidos empezaron en los últimos días a quemar grandes cantidades de papeles, como si estuvieran intentando destruir pruebas. Cuesta creer que en un consulado no tengan destructores de documentos como los que tenía cualquier sede del PP en la época de la Gurtel, o que en la era digital todavía los papeles sean importantes, pero lo cierto es que EEUU se ha mosqueado y ha decidido ese cierre.

China ya ha mostrado oficialmente su condena a la decisión de Washington, asegurando que sus diplomáticos en Estados Unidos llevan largo tiempo siendo acosados, y ha amenazado con contramedidas. El diario oficialista Global Times incluso ha organizado una miniencuesta en Twitter preguntando qué consulado estadounidense debería cerrar China en su territorio, y va ganando el de Hong Kong. Otros auguran que el que cierre sea el de Wuhan, para darle aún más morbo a todo el asunto.

En un año de inmensa inestabilidad mundial, lo que menos hacía falta es que las dos mayores potencias mundiales se enzarcen en una pelea que vaya más allá de lo comercial y entre en lo político y el espionaje, pero parece que Pekín y Washington están más que decididas a hacerlo. Trump, ya en campaña electoral y muy deseoso de distraer a sus votantes de una pandemia que en su país no está siendo contenida, está optando por el eterno juego con China para lograrlo. Pekín nunca le hace ascos a conflictos diplomáticos que en general su opinión pública toma como afrentas al pueblo chino y aumentan un nacionalismo que apuntala al régimen. Malas noticias en un año lleno de ellas.

2 Comentarios

    • Pues sí… un consulado muy simbólico en las relaciones espinosas entre China y EEUU. A principios de 2012, el jefe de policía de Chongqing pedía asilo político en ese consulado porque sabía que el líder político de su ciudad, Bo Xilai, y su esposa Gu Kailai, estaban involucrados en el asesinato del empresario británico Neil Heywood. Aquello empezaría un turbio escándalo político que duró meses y acabó con la condena a cadena perpetua de Bo y Gu.

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