Qué lugares tan gratos para conversar (II)

 

 

Prosigo el paseo por los bares más míticos del Pekín actual, que comenzó con el post anterior en el centro neurálgico de la marcha pequinesa, la calle de Sanlitun.

Ahora seguiremos por la misma calle, pero en una zona claramente diferenciada de la anterior, al otro lado de la avenida del Estadio de los Trabajadores. Me refiero, cómo no, a

SANLITUN SUR

Esta zona es algo menos concurrida que la anterior, quizá porque está un poco más escondida y no la encuentran algunos turistas y gentes de paso. Pero también tiene mucha animación, y algunos de los bares, pubs y discotecas más alabados de la ciudad.

Sin embargo, el paseo por allí comienza por un lugar de ambiente más bien tranquilo e intelectualoide: el Bookworm, una cafetería-biblioteca-librería-bar-sala de conciertos-sala de conferencias que pasa por ser el punto de encuentro de muchos periodistas angloparlantes de la ciudad. El sitio es realmente agradable, pero una vez llevé a unos amigos para que lo conocieran y me di cuenta de que no es buen lugar para quedadas, ya que todo el mundo está allí silencioso (leyendo o con sus superMacs) y casi da apuro hablar. Es más para dejarse ver entre el mundillo cultural expatriado, o para estar de tranqui.

No obstante, muy cerca de allí ya nos encontramos con muchos lugares de verdadero desfase. Por ejemplo, el Nanjie, otro clásico de la ciudad que, como el Kai del post anterior, se hizo famoso vendiendo casi regalados cubatas de calidad infame. Este lugar también ha cambiado de emplazamiento al menos en una ocasión: antes estaba enfrente del Estadio de los Trabajadores, escondido en una callejuela. Es un lugar muy frecuentado por estudiantes universitarios de chino.

Justo enfrente, volvemos a encontrarnos con sabor hispano en la noche de Pekín, y vamos a parar al Salsa Caribe, una discoteca de ritmos caribeños en la que suelen actuar grupos de Venezuela y alrededores. Mucho merengue que a veces se hace cansón, y aunque no puede negarse que muchos latinos van allí, los colectivos que más frecuentan el sitio son (a) africanos que quieren arrimar cebolleta con rusas y (b) rusas que quieren que los africanos les arrimen la cebolleta. Un ambiente de lo más surrealista, oigan. Mi bar de salsa favorito, sin embargo, desapareció hace tiempo: era el Latinos, que se encontraba en el sur del Parque Chaoyang.

Por si todavía no os habéis convencido de que la noche de Pekín tiene más acento español que una peli de Manolo Escobar, al lado del Salsa Caribe se encuentra el Olé, un bar-restaurante de dueño español (un interesante individuo que viajó de España a Mongolia en un Renault Clío) y donde puedes oír Mecano, Los Secretos, Radio Futura y cualquier clásico de ayer y hoy del pop español. Hay sangría, cómo no.

¿Es Manzanita el que nos recibe, o quién es ese?

Por allí cerca hay un sitio llamado The Kro’s Nest, al parecer una pizzería: jamás he entrado, pero al pasar por allí por primera vez de día me di cuenta de que tiene una bonita fachada.

Y siguiendo por la misma zona, tenemos el Rock & Roll, una discoteca cutre y habitualmente sólo de público chino, pero que para mí tiene gran valor sentimental, pues fue una de las que pisé en años mozos, protagonizando alguna que otra desventura de la que no quiero acordarme. Se llegaba a la pista de baile en ascensor, y una vez allí veías a los chinos bailando de formas extrañas… Sigue allí, pero he entrado últimamente y desde luego no es para nada lo que llegó a ser.

Junto a ella nos encontramos otro lugar que, a diferencia del anterior, se encuentra en su momento de pleno apogeo: el Tun, típico sitio donde te dicen que «se liga mucho» porque los jueves organiza Ladies Night y las mujeres se cuecen crudas. Los hombres tenemos que pagar entrada en esa noche, pero a la entrada te dan una cervecilla para compensar la discriminación. Muchas chicas guapas, pero también una de las peores músicas de Pekín: ¿os acordáis de las canciones que nos ponían hasta el vómito en los bares de España en los 90, como las de Grease a los Blues Brothers? Pues allí las siguen poniendo…

Hay algún bar más por la zona, como uno super fashion enfrente del Rock & Roll del que no recuerdo su nombre pero que tiene bovedas de ladrillo visto y en el que te sientes como al llegar a la fiesta de Eyes Wide Shut. Pero yo creo que Sanlitun Sur está más que bien representado en este post, así que nos cambiamos de zona y nos vamos al

ESTADIO DE LOS TRABAJADORES

O a sus alrededores, mejor dicho, donde nos encontramos con numerosos locales, sobre todo discotecas, distribuidos principalmente al norte y el oeste del recinto deportivo. Al ser zona de discos, es probablemente la que más jóvenes reúne los fines de semana, mucho más que Sanlitun y Sanlitun Sur, aunque como unas discotecas están relativamente lejos de otras, no está todo el mundo aglomerado en el mismo lugar. Es un lugar más frecuentado por la juventud china que los anteriores, aunque en todos hay de todo, sólo que en distintas proporciones.

Sin embargo, el repaso a la zona estadiera comienza en un clásico de los extranjeros, el Den. Arrodillémonos ante el patriarca, el abuelo, el origen, el decano, el Recreativo de Huelva de la noche de Pekín. Éste fue el primer bar-disco en el que entré en Pekín, y en el primero que descubrí que la gente que sale por la noche en esta ciudad está majara. Tiene un primer piso de mesas para conversar, y un segundo con una pequeña pista de baile. Antes, hace cosa de seis o siete años, había muchos baretos pequeños al lado del Den, pero ya no existen. Este bar, como muchos de los que pondré a continuación, está muy en la órbita de las prostitutas mongolas, peculiares personajes de la jungla pequinesa.

Al lado del Den se encuentra la franquicia pequinesa del Hooters, una cadena de restaurantes-bar estadounidense famosa porque sus camareras suelen tener talla A de pecho, visten shorts naranjas y cada cierto tiempo bailan en medio del restaurante. Ya he hablado de los Hooters chinos en alguna ocasión (curiosamente, siempre cuando estaba con depresión postvacacional), y tampoco hay mucho más que contar.

Pero tanto el Den como el Hooters están un poco en la periferia de la zona: acerquémonos más al centro neurálgico de ésta, que es la puerta norte del Estadio de los Trabajadores. Allí tenemos a dos instituciones de Pekín, de nombre similar. Por una parte el Mix, una discoteca señera y famosísima entre chinos, extranjeros, turistas y residentes:

Frente a ella, se encuentra otra igual de famosa, popular y reverenciada discoteca, el Vics, que tiene varias pistas y ambientes y en la que alguna vez casi me he perdido.

El Mix y el Vics son historia de la ciudad, casi más que Tiananmen, pero a su lado surgen de vez en cuando discos más jóvenes que acaban popularizándose. Cerca del Mix, por ejemplo, tenemos el Latte, un sitio que a mí me parece uno de los mejor decorados de toda la ciudad: por dentro es cómo un reloj gigante, con engranajes, espirales, manecillas… Pero el lugar tiene mala fama, se rumorea que en él los extranjeros no son bien recibidos por la población local y que alguno ha sido atacado por intentar ligar a una china que iba con grupos de chinos. Estos rumores incluso dicen que la Embajada de EEUU ha colocado el Latte en una lista negra de sitios a evitar por la comunidad norteamericana, pero no sé si es cierto.

También cerca del Mix se encontraba el House, una discoteca que este año ha sido una de las más populares de la ciudad, aunque al parecer la han cerrado ya (dicen las malas lenguas que por asuntos de drojas). En homenaje a ella pongo una foto de sus restos cuando pasé por allí en verano…

Virando el timón y acercando nuestros cuerpos a la puerta oeste del estadio, nos encontramos con todavía más discotecas, aunque muchas de ellas son clones unas de otras, así que no sé si cada una de ellas merece realmente párrafo propio. Mejor os las presento con imágenes, sin nada más. Son el famoso Babyface

El Cargo (vamos allá, que yo me encargo)…

El Tango, otro local que como muchos del post anterior tiene un doble en la ciudad (junto al que viví varios años, en la zona del Templo Lama)…

El Club Tang, un desconocido para mí…

El Coco Banana, popularísimo entre los jóvenes chinos…

Y el LA, que en verano suele tener arenilla como de playa en la entrada.

Todos estos lugares tienen el denominador común de que son muy frecuentados por los hijos de papá de la ciudad, descendientes de millonarios, políticos influyentes y demás gente con pasta y guanxis. Y fíjate tú que casualidad, son lugares bastante peligrosos: por menos de nada estos pijillos que llegan en sus Prsches inician peleas con «forasteros» que no sean de su grupo. Tengo un amigo que cuenta cómo él y su padre (¡su padre!) protagonizaron allí una pelea contra una marea de pijos en la que hubo sillas y botellas, armas tristemente frecuentes en las reyertas de Pekín.

En fin, para tranquilizar un poco el percal, acabo el paseo por la zona del estadio con dos locales mucho más pausados, situados enfrente de las discotecas anteriores (las de la puerta oeste del estadio) y muy cerca de mi oficina. Uno es el Pavillion, una cervecería con pantallas gigantes ideal para ver los partidos del Mundial (aunque cobraban una entrada carísima en esas ocasiones).

Y el Destination, en la entrada de mi calle y del Hotel G. Un bar famoso por ser uno de los pocos locales abiertamente gays de la ciudad, aunque por dentro no tiene nada especial y si a uno no le dicen que es un sitio de ambiente ni se entera.

Por último, el post viaja un poco más al sur y se va al entorno del

PARQUE RITAN

Aquí hay muchos bares «de rusos», porque es una zona donde desde tiempos inmemoriales vienen los vecinos de Rusia a comprar al por mayor todo tipo de productos, muchas veces para venderlos en su país. Los bares rusos suelen ser en plan cabaret, es decir, mesas y sillas y la gente viendo espectáculos que van desde señoras cantando pop moscovita a stripteases (no completos en Pekín) o malabaristas. Son muchos los bares de este tipo, y no os los voy a poner todos, porque simplemente voy a mostrar una foto del más famoso de ellos, el Chocolate. Para un no ruso, visitar este lugar es más una experiencia sociológica que una diversión: ver a siberianos con aspecto de mafioso, prostitutas kazajas, gente con aspecto patibulario… Muy interesante, aunque se pase un poco de miedo.

El Chocolate y otros locales rusos suelen encontrarse en el flanco norte de Ritan, pero en el sur se encuentra otro buque insignia de la capital, ese lugar que al nombrarlo suele despertar sonrisas picaruelas: el Maggies, club de alterne por excelencia de la ciudad, donde aproximadamente el 105 % de las mujeres que hay son de pago y proceden de la vecina Mongolia. Sin embargo, los extranjeros pequineses siempre decimos que lo visitamos no por ellas, sino «por su buena música y la buena calidad de su alcohol». Ya sabéis, es como aquel que dice que se compra la Playboy por lo interesantes que son sus artículos…

En fin, por ahora creo que doy por terminada esta recapitulación de locales del Pekín canalla. Me dejo mucho, lo sé… La calle de Nanluoguxiang (que no conozco tanto), la zona de universidades (que me pilla ya lejos, aunque en los principios de este blog vivía junto al Propaganda), el pub irlandés Paddy o Shea, el Parque Chaoyang lleno de mitos como el Suzie Wong o el Juicy Spot… En fin, que al final no va a ser verdad eso que dije al principio de que en Pekín había pocos bares.

1 Comment

  1. nviado por Criaturo
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    Estuve en abril en Pekín y aunque no salí de fiesta, sí me llevaron a un sitio por la zona de Sanlitun: El Lan Club, que ocupa el piso de un rascacielos justo enfrente de la Seda. Merece la pena aunque sólo sea por la decoración del local y perderse por los pasillos cotilleando los innumerables reservados que hay…
    Otro bar que me impactó, aunque no pude entrar porque en ese momento navegaba por el Houhai, es el bar Michael Jackson, a la orilla del citado lago.

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    Enviado por ChinoChano
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    Cierto, el Lan club… me lo he dejado, imperdonable. Pero no está en la zona de Sanlitun, sino más bien en Guomao, bastante más al sur. En esa zona también se encuentra el Xiu (en un rascacielos) y el Banana, una discoteca muy muy muy revieja pero muy popular de toda la vida entre los chinos (no confundir con el Coco Banana). En ella casi no hay extranjeros, pero el ambiente no es hostil a los foráneos.

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    Enviado por Encrypted
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    No me gustan las discotecas y ni siquiera vivo en Beijing pero me he leído los dos artículos enteros. XD

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    Enviado por ChinoChano
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    pues admiro tu fidelidad… me alegro de que pueda gustar incluso a los «forasteros».

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    Enviado por Lao-Pi Lopez
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    En 2009 estuve en el Latte, y no me pareció hostil, pero sí absolutamente delirante en cuanto a decoración y público local bailando desfasado. 😉 Ahora que vuelvo a Pekin en un mes (y esta vez a vivir una temporada), a ver qué redescubro esta vez.

    Me acuerdo eso sí lo brutas que son las prostitutas kazajas del Chocolate. Empujaban y pisaban a las chicas del grupo en el que ibamos, sin motivo aparente (más que tal vez intuir competencia o asi, no sé). Y sí, es lo que yo me imagino de una discoteca moscovita.

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    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    A mí me encantó el Latte, pero tras oír mucho y mal de sus clientes, no me acerco la verdad… Si vas, ¡mira al suelo todo el rato, ni contacto visual con los hijos de papá comunistas!

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