Quiero dormir en Dashilar

Hoy me he paseado un ratillo por la famosa calle pequinesa de Dashilar (su nombre oficial es Dazhalan, pero los pequineses nunca la llaman así) porque abrigo el sueño de alojarme en alguno de sus hostales en los últimos días que pase en Pekín, para los que aún queda pero que poco a poco se van aproximando. Creo que al final no lo haré, porque o bien son demasiado caros o bien no admiten huéspedes extranjeros, pero al menos ir a preguntar me ha permitido ver de nuevo una de mis calles favoritas de Pekín.

La calle es muy famosa entre los pequineses, pero es sorprendentemente olvidada por las guías para turistas extranjeros, así que hay muy pocos visitantes de otros países. Quizá sea un olvido intencionado para que la calle siga teniendo un sabor pequinés genuino y la presencia foránea no traiga Starbucks o cosas peores, pero de todos modos me cuesta entender por qué uno de los lugares con fachadas más bonitas de la capital es tan poco conocido por los guiris.

Quizá no ayuda mucho que en la entrada de Wikipedia sobre esta calle se asegure que en ella hay “muchos hombres sin ley perpetrando fraudes y extorsión”. Madre mía, ni que fuera un penal brasileño… sinceramente, yo el único fraude que he visto es el intento de vender baratijas a alto precio en las tiendas de souvenirs, pero de eso cualquier persona viajada debería estar más que vacunada. Alguna vez ha habido en las noticias algún suceso ocurrido en esa calle, incluyendo un intento de apuñalamientos indiscriminados en los años en los que China sufrió cierta oleada de ataques presuntamente yihadistas (años 2014-15 más o menos), pero tampoco hay que ir aterrado a ella, ni mucho menos.

Dashilar está al sur de la Plaza de Tiananmen, un poco escondida pero con grandes arcadas en el comienzo y el final de la calle que anuncian su carácter especial. Fue ya en tiempos de las dinastías Ming y Qing la principal vía comercial de la ciudad, y aunque con el tiempo otras la han superado, sigue siendo la localización de algunas famosas tiendas con más de cien años de historia, que ya eran los sitios a los que ir para los pequineses que querían estar a la moda en el siglo XIX. Allí se abrió a principios del siglo XX el primer cine de Pekín y seguramente de China, que aún funciona (si la memoria no me falla, es la gran puerta de arco rojo de la siguiente foto).

La famosa calle es perpendicular a Qianmen, otra famosa vía comercial del antiguo Pekín, que en los años previos a los Juegos Olímpicos sufrió un fuerte proceso de remodelación que también afectó a decenas de hutongs de la zona, todos destruidos sin piedad. Afortunadamente, el plan de gentrificación no afectó a Dashilar, que quedó casi intacta en aquellas obras. De resultas del proyecto urbanístico, ahora toda la zona al sur de Tiananmen tiene muchas tiendas y restaurantes, pero ningún establecimiento puede competir en autenticidad y solera con los de Dashilar.

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