Rambo ha vuelto y ahora es chino

 

 

 

La película china “Wolf Warriors 2”, un film de acción y tiros de los de toda la vida, se ha convertido en menos de dos semanas en la más vista de este país, que es el segundo mayor mercado mundial del cine y en pocos años será el primero. A día de hoy lleva más de 600 millones de dólares recaudados: para que os hagáis una idea de cuánto dinero es eso, os diré que es casi 10 veces más que “Ocho apellidos vascos”, la peli más taquillera de todos los tiempos en España. Incluso a nivel mundial es un taquillazo, aunque todavía no haya sido distribuida fuera de China: hoy por hoy está entre las 125 películas más vistas de la Historia, éxitos de Hollywood incluidos, y puede escalar hasta el top 100 o el top 50, porque sigue en pantalla. Sólo cinco películas de Hollywood consiguieron en EEUU (ojo, sólo EEUU, no cuento el resto del mundo) una taquilla igual o superior a la de “Wolf Warriors 2” en China: Avatar, Titanic, la más reciente de Star Wars, Jurassic World y una mierda de superhéroes que no vale la pena ni nombrar.

No me gustan demasiado las películas de acción y tiros, pero dado este fulgurante éxito me fui el otro día a ver “Wolf Warriors 2” para ver a santo de qué tanto furor, y os contaré mis impresiones sobre ella aquí y ahora. Ojo, haré spoilers, pero no es un thriller con sorpresa en plan Shyamalan, así que tampoco os voy a arruinar mucho la vida.

Seguramente los amantes del cine de acción verán mucho parecido entre “Wolf Warriors 2” y las películas de Rambo. El protagonista, Leng Feng, tiene unos orígenes parecidos: es un antiguo soldado del ejército chino (creo que aún lo era en la primera película de la saga, que fue mucho menos taquillera) que por esos avatares de la vida cae en desgracia y acaba en la cárcel. Tras salir en libertad, se va al África a trabajar y a buscar una mala gente de la que se quiere vengar, pero dentro de él hay un ardor guerrero que nunca se apagará.

“Wolf Warriors 2” es cine de acción ochentero puro y duro, con malos que se parecen a los de la Jungla de Cristal, un héroe que se libra en el último minuto de la muerte en 40 ocasiones a lo Schwarzenegger, da patadas de kung fu a lo Steven Seagal o Van Damme, y se pasa todo el rato a tiro limpio en plan Stallone: es un tipo de cine que quizá pasó de moda en Hollywood, pero que al parecer en China sigue gustando, pese a que hasta ahora se pensaba que la acción que gustaba a los chinos era la épica fantástica con artes marciales.

La factura técnica de la película es espectacular: bombardeos, peleas con tanques, contra drones… en cuanto a efectos especiales, podría perfectamente pasar por cine de Hollywood, de hecho hasta ahora creía que algo así sólo se podía hacer en Hollywood. Hay que decir que el director de la película, Wu Jing (también guionista y protagonista del film) contó para ello con la ayuda de los hermanos Russo, directores estadounidenses ya muy curtidos en las superproducciones, y que tienen en su curriculum alguna película de Marvel. Wu Jing, dicho sea de paso, empeñó su casa y su fortuna para hacer esta peli en la que no muchos creían, porque la anterior tampoco tuvo tanto éxito, y no le ha ido nada mal.

La técnica, decía, está muy bien, pero seguramente lo que más llamará la atención de la película si la llegáis a ver es su nacionalismo chino sin complejos, un patriotismo con testosterona y a lo bestia que, otra vez, no se veía desde las pelis de Rambo o Schwarzenegger de los 80, cuando el EEUU de Reagan quería vender su país a través de Hollywood y lo conseguía. “Wolf Warriors 2” es una loa a China desde el principio hasta el final, quizá un síntoma del nacionalismo que asciende en el país a medida que crece económicamente.

Casi cada diálogo demuestra ese patriotismo, pero pongo un ejemplo: al ocurrir en África, el guión no pierde la oportunidad de enseñar lo mucho que está beneficiando la presencia china a ese continente: salen tiendas chinas, hospitales chinos (donde acaban descubriendo la cura del ebola, aunque en la película disfrazan la enfermedad con otro nombre), fábricas chinas… En la escena final Leng Feng, ondea la bandera china usando su brazo como mástil, en plan momento cumbre del film: cuando acaba la película, te entran ganas de recuperar las Spratly, las Paracel, las Diaoyu y hasta Tenerife si hiciera falta. No sé si es casual o intencionado, pero el nombre del protagonista, Leng Feng, guarda cierto parecido con el de Lei Feng, que en tiempos de Mao era el soldado modelo al que todos los jóvenes chinos debían parecerse.

La película es tan condenadamente patriotera que hasta al Gobierno chino, que patrocina muchos filmes, le podría parecer excesivamente nacionalista, porque a veces al régimen le preocupa que haya sentimientos exacerbados de animadversión hacia otros países. De hecho, al estar ambientada en un país de África que se han inventado para el film, ese nacionalismo intenta no dirigirse contra otras naciones, aunque hay un breve momento de puyita hacia Estados Unidos, porque la heroína de la película (interpretada por Celina Jade, norteamericana de orígenes hongkoneses) es una doctora chino-estadounidense a la que su embajada le “abandona” y por eso se queda con Leng Feng -con China, vamos- para que le proteja. El malo malísimo del film, por otro lado, es un actor estadounidense, Frank Grillo, aunque en la historia nunca deja claro de dónde es, y tiene un secuaz con acento como ruso. Vamos, que la película sobre todo se centra en alabar a China, sin salpicar demasiado a otras potencias, que el mundo está muy susceptible, pero sí se lee entre líneas algo les cae a los rivales de Pekín.

También cabe mencionar que hay algún aislado toque de crítica social hacia China. La película comienza de hecho mostrando un típico drama social en el país, el de la gente a la que echan violentamente de sus casas los especuladores inmobiliarios (es entonces cuando Leng Feng da con sus huesos en el trullo, porque se cabrea con las mafias encargadas de las demoliciones forzosas). También aparecen algunos chinos en África que son muy peseteros (yuaneros) o que discriminan a los africanos, aunque luego corrigen sus errores. Sin embargo, quizá lo más “provocador” de la película es que su éxito ha eclipsado al film que el régimen comunista había lanzado para conmemorar el 90 aniversario del ejército chino, un drama histórico llamado “La fundación de un ejército”, que forma una especie de trilogía con “La fundación de una república”, estrenada en 2009 por el 60 aniversario del régimen, y “La fundación de un partido”, que llegó a los cines en 2011 por los 90 años del Partido Comunista. “La fundación de un ejército” y “Wolf Warrior 2” se estrenaron a la vez, en el fin de semana anterior al 1 de agosto (el día en el que se conmemoraba el 90 aniversario de las Fuerzas Armadas), y ha sido la segunda la que se ha llevado todos los espectadores, mientras que de la primera casi no se habla.

Otro toque provocador de “Wolf Warriors 2”, aunque creo que es involuntario y que sólo lo notarán los pocos espectadores extranjeros que la veamos, es que en un momento de la película en el que malos y buenos están peleando subidos a tanques (mi secuencia favorita sin duda) Leng Feng se baja de su tanque y se queda parado y desafiante frente a un tanque manejado por uno de los villanos. El parecido al famoso “Hombre del Tanque” de las protestas de Tiananmen en 1989 es más que evidente, aunque para que no sea tan escandaloso el ángulo usado es diferente. De todos modos para los espectadores chinos, debido a la censura, la imagen del “Hombre del Tanque” no es tan icónica como en Occidente, muchos ni la han visto, así que no atarán cabos.

Convendría avisar también de que hay algún toque machista en la película (a la chica no le dejan usar un arma, porque Leng Feng le dice que debe limitarse a ser enfermera) y ciertos microrracismos (los personajes africanos o bien son crueles o bien son cómicos). Pero eso no hace sino añadir más atmósfera ochentera al film: al verlo vuelves a 1985, cuando lo políticamente correcto no existía. No sé si recomendárosla, pero da un poco igual: con la de gente que la ha visto ya en China, es más que suficiente.

6 Comentarios

  1. Pues con esta presentación a mí me apetece verla. El título no me decía nada, pero al leer tus comentarios creo que tiene que ser interesante. Gracias por la presentación.

    • Pues ya me dirás qué te parece… Aviso que te ha de gustar el cine de tiros, y que hay que tomarse un poco a risa el nacionalismo chino que destila, como risible era el nacionalismo de Rambo. Y también aviso de que si no es en pantalla grande no vale nada…

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