Reflexiones mientras manejo mi barca por Sanlitun

 

Las inundaciones que comentábamos al principio de la semana, sufridas por Pekín el sábado pasado, han continuado siendo todo este tiempo el tema más candente de la actualidad china, e incluso han saltado a la prensa internacional, sobre todo por las críticas que el Ayuntamiento se ha llevado por la mala respuesta dada al desastre natural. La cifra de fallecidos, 77 de momento, también ha motivado preocupación. Por todo ello, hago hoy unas reflexiones más sobre ellas, para añadir a las que ya escribí el lunes:

– Si esto llega a pasar hace cuatro años, se habría montado la de dios: imaginaos esta crisis de credibilidad que atraviesa el gobierno pequinés en el mismo verano en el que organizaba unos Juegos Olímpicos: ¿Habría cundido el pánico entre algunos equipos y se hubieran negado a venir? ¿Habrían aplazado los Juegos? ¿Habrían fracasado? Es curioso que todo haya ocurrido en las vísperas del inicio de los JJOO de Londres, un poco como para hacernos reflexionar a todos sobre si Pekín realmente se modernizó con sus propias Olimpiadas… Conviene recordar que en los Juegos de Pekín también llovió bastante, sobre todo en los primeros días, pero no se anegó tanto la cosa. Y recuerdo muy bien que exactamente un año antes de que comenzaran los Juegos cubrí un acto de Reporteros Sin Fronteras contra las Olimpiadas, en el que estaba el máximo jefazo de RSF, y allí sí que cayó un chaparrón descomunal, en el que me vi con agua hasta más arriba de la rodilla, sin exagerar. Llegamos a pensar que las autoridades chinas habían provocado la lluvia, como bien saben hacer, para perjudicar a la protesta.

– En la cuenca del Yangtsé deben estar alucinando pepinos: a ellos cada verano, y varias veces, les caen temporales que convierten en ríos calles de ciudades como Wuhan, Nanjing, Changsha, etc. Decenas, y a veces cientos de personas, mueren en estos desastres naturales cada temporada estival. Ahora va Pekín, sufre unas inundaciones, ¡y se arma una enorme! Ellos deberán estar pensando “pues a nosotros bien que nos pasa cada mes, y no nos hacéis ni caso los juntaletras”. Está claro que el hecho de que Pekín albergue a buena parte de la prensa extranjera acreditada en China ha contribuido a que las inundaciones pequinesas hayan tenido mucho más eco que otras peores que ha habido en el sur del país cada año, que fueron mucho más destructivas y mortíferas. Así de cruel es la información: si no hay periodistas allí, es como si no pasara nada.

– Qué tranquilo se ha quedado Pekín: no voy a decir que esté vacío, como se asegura en algunos diarios y microblogs, pero la verdad es que el ligero miedo que en la población ha producido este suceso ha hecho que la ciudad disminuyera mucho su tráfico rodado y peatonal en esta semana. Muchas empresas han reducido la jornada de sus empleados para que volvieran pronto a sus casas, por si volvía a haber temporal. Curiosamente, el que se anunciaba para estos días esquivó Pekín y se fue a la ciudad vecina, Tianjin, a la que también sumió en el caos, aunque allí no murió gente. A los tianjineses se les anunció por móvil de que tuvieran cuidado con la que iba a caer, a los pequineses no. Con un Pekín medio vacío, mucha gente dice que la situación recuerda a la epidemia de SARS, que tanto nos acongojó, pero yo personalmente os digo que sufrí más pánico entonces que ahora. El agua al menos la ves venir, los virus microscópicos no.

– Los microblogs han sido una fenomenal herramienta: los ciudadanos los han usado para colgar mapas en los que avisaban de los puntos de la ciudad con más peligro de anegarse. También para denunciar que las alcantarillas de la Ciudad Prohibida, con siglos de historia, funcionan mejor que las de modernas calles donde se construyeron los desagües hace pocos años. Sina Weibo ha servido para hacer odiosas comparaciones entre los sistemas de alcantarillado de otras ciudades olímpicas con los de Pekín. O para intentar actualizar la lista de víctimas al ver que el Gobierno de Pekín dejaba pasar los días sin cambiar la suya, para gran descontento de los pequineses, que han vuelto a desconfiar mucho de su alcalde.

– Saber escapar de un coche hundido se ha convertido en el típico truco de bricolage que toda persona debe saber: Han circulado vídeos explicativos de cómo hacerlo por toda la red internetera china (al parecer, el mejor método es usar el reposacabezas como martillo). No gastes energías en intentar abrir la puerta o la ventana, porque la presión te lo impedirá. Y el parabrisas es más duro de lo que parece, tu puño o tu cabeza (algún conductor fallecido el sábado pasado lo intentó así) no serán suficientes. Esta semana incluso ha habido una reportera china que, con gran afán investigativo, se metió en un coche que con una grúa fue llevado a una piscina de varios metros de profundidad, para probar todos los métodos posibles de escape. El “reportaje” fue televisado y muy seguido por los preocupados ciudadanos de Pekín y otras urbes chinas.

– Hay cierta confusión con el alcalde: muchos medios dicen que el hasta la semana pasada jefe del consistorio pequinés, Guo Jinglong, ha dimitido por las inundaciones, pero no parece que sea exactamente así. A Guo lo nombraron hace unas semanas, bastante antes del desastre, secretario general del Partido Comunista en el Comité de Pekín, un cargo que en realidad está por encima del de alcalde. Al conseguir ese puesto, deja la alcaldía que tenía hasta ahora: en realidad le han ascendido. Es verdad que a lo mejor podrían haber esperado unos días o semanas más con Guo teniendo los dos cargos, pero, con inundaciones o sin ellas, iba a haber cambio de siñoalcalde de forma inminente.

– Algún medio americano ha dicho que esto ha sido el “Katrina chino”, y yo alucino: no me parece que todavía podamos establecer esos paralelismos, teniendo en cuenta que en Pekín han muerto, según las cifras provisionales, 77 personas, y con el huracán fallecieron 1.800. En los dos casos hubo incompetencia de las autoridades, es cierto, pero creo que por ahora, como mucho, se podría considerar lo de Pekín el “Biescas chino“.

– En estas crisis chinas siempre se repite el mismo esquema de relaciones prensa-gobierno-ciudadanos: en China, cuando pasa una gorda, siempre es igual, yo la verdad es que me estoy cansando un poco del juego…

– Ocurre el suceso.
– Es publicado por la prensa oficial.
– La gente desconfía de la información oficial y comienzan a divulgarse rumores por internet.
– Las autoridades reculan y sueltan algo más de información, pero también comienzan a censurar lo que la gente publica.
– La prensa internacional se empieza a interesar especialmente desde que el tema se censura, y se hace eco de los rumores, incluidos algunos exagerados.
– Ai Weiwei comenta del tema, siguiendo la línea de lo publicado en la prensa internacional.
– Gobierno, ciudadanos y prensa se van olvidando del tema cuando sale otro en el país o a nivel internacional.

Cualquier crisis ha seguido esta hoja e ruta: el terremoto de Sichuan, el accidente del tren de alta velocidad del pasado año, el escándalo de la leche de 2008, el mencionado SARS… la historia no avanza sino que gira en círculos.

PD: La foto del principio no es de China, sino de Vietnam, pero bueno, espero que no os moleste… Esas sillas-zueco, en todo caso, son omnipresentes en China, sobre todo como asientos supletorios en los autobuses de provincias.

1 Comment

  1. Enviado por Javier
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    Ai Weiwei comenta del tema… XD

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    pues esta vez me he equivocado, que de momento no le he visto hablar de ello… Está ahora muy centrado en los JJOO de Londres, diciendo que son muchísimo mejores que los de Pekín (en los que él mismo colaboró). Ay, ay, ay, este Ai…

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