Remansos de paz

Mi reciente visita a Shanghái, que ya comenté, incluyó la clásica excursión a las afueras de la gran ciudad para ver uno de esos pueblos de canales y puentecillos que hay en el delta del Yangtsé. En el pasado ya había visitado Zhouzhuang, Tongli, Wuzhen y Xitang (este último protagonizó un post), así que intenté innovar un poco e ir a Nanxun, más que nada porque en este ranking que guardaba yo en la memoría era colocado como el mejor pueblo de canales para visitar.

Nanxun tiene una característica especial que lo diferencia de los pueblos arriba mencionados: está prácticamente vacío de turistas, o por lo menos los días laborables (yo fui un viernes). Es tranquilísimo: las fotos, como se ve, salen casi sin turistas, no hay tropecientasmil tiendas de souvenirs, no te dan la paliza queriéndote vender nada, los restaurantes son familiares y buenos, y, en definitiva, es un oasis de paz perfecto para olvidar el jaleo shanghainés.

Para llegar a Nanxun hay que tomar un autobús en la estación principal de buses de Shanghái, la que está cerca de la estación de trenes más antigua. Se tarda dos horas, un poco más que a otros pueblos de canales más visitados, pero valen la pena esos minutos extra de viaje. Este blog no atrae millones de lectores, así que no creo que contando esto públicamente aquí provoque que hordas de turistas españoles invadan el lugar y lo conviertan en un Zhouzhuang de la vida.

Otra peculiaridad de Nanxun es que muchas casas están divididas en dos mitades, una exterior de estilo chino y otra interior de estilo europeo, quizá porque sus dueños habían hecho fortuna en Occidente y al regresar a su tierra quisieron llevar la arquitectura de palacios y castillos a su casa ancestral (de forma similar a lo que se ve en otros lugares de China, como Kaiping).

Es muy curioso ver una casa nanxunesa, tan china ella, pero de repente doblar una esquina en su interior y descubrir que la vivienda se ha transformado de pronto en una especie de claustro románico con paredes y pilares de ladrillo visto, o habitaciones con chimenea y butacones.

Mi viaje a Nanxun, en todo caso, quedó un poco incompleto porque casi me dejé de ver su zona más bonita, en el sur del casco antiguo. La razón de ello es que el barrio de canales está dividido en dos por una carretera vulgar y corriente que aisla un poco cada mitad: de esta forma, yo llegué a esa carretera, pensé que se terminaba allí la parte noble del pueblo, y volví sobre mis pasos. Sin embargo, al cabo de un rato me di cuenta de que faltaban cosas por ver, di otra vez media vuelta, crucé la carretera y encontré que aún me quedaba mucho canal de Nanxun por visitar, aunque ya iba algo justo de tiempo. Si alguna vez vais vosotros por allí, que no os pase lo mismo…

En resumen, os recomiendo encarecidamente que visitéis Nanxun, más tranquilo que otros pueblos de canales más afamados (y que también son chulos, que conste). Dejo unas fotos del lugar para que os animen aún más a ir para allá.

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