Rodando al este

El pasado viernes se estrenó en los cines españoles Perdiendo el Este, una secuela de Perdiendo el Norte, la película en la que unos españoles pringadillos se iban a Alemania en busca de trabajo para huir de la crisis en España. Ahora se repite el esquema pero sustituyendo tierras germanas por chinas (Hong Kong, concretamente). El protagonista es Julián López, uno de los «chanantes», que ya había salido en la precuela alemana.

Viendo el tráiler, y leyendo los comentarios que ha atraído, la verdad es que miedo me da la cosa, y no creo que viéndola me traiga recuerdos de mi etapa como inmigrante en China, pero bueno, no me importaría verla para poder ver algo de mi añorado país asiático, aunque sea entre zafios chistes sobre chinos comiendo perro o que parecen dormidos con esos ojos que tienen.

Julián López ya me da muy mala espina, porque en el Club de la Comedia hizo un monólogo sobre los chinos que probablemente es el que menos gracia me ha hecho en la vida, pero bueno, con los linchamientos que los humoristas han soportado en los últimos años, y recordando el espíritu del último anuncio de Campofrío, animo a ver la peli y a reírnos de ella o con ella, lo que cada uno quiera. ¿Que los chistes de chinos aún no son víctima de la maldita corrección política? Pues me alegro por ello, que así sigan y que recuperemos los de otros colectivos sobre los que ahora es imposible bromear salvo que pertenezcamos a ellos.

Lo que quería destacar, más que la calidad de un filme que no he visto aún, es que llama la atención cómo cada vez más películas españolas, sobre todo comedias, están dando el salto a la lejana Asia y rodando allí, lo cual me parece fantástico porque es un lugar maravilloso. Muchos habréis visto Thi Mai, protagonizada por la omnipresente Carmen Machi, que no ocurre en China sino en Vietnam y se llevó a los cines en 2017, creo que con resultados de taquilla discretos. Yo la vi en Netflix y, teniendo en cuenta que para las pelis españolas pongo el listón más bajo que para las de Hollywood, puedo decir que me gustó, que me trajo grandes recuerdos de la preciosa Hanoi, que la niña vietnamita que sale es tan adorable como la de Modern Family, y que en general os recomiendo el filme para una tarde tonta.

En el trailer habéis podido ver al rey del cine cómico español actual, Dani Rovira, quien también saldrá en Los Japón, una película que se ha rodado en el país del sol naciente, que se estrenará creo que en el mes de junio, y que es otro ejemplo de que a los directores españoles ya no les da miedo ni pereza rodar en Asia. Los Japón cuenta al parecer la historia de una pareja sevillana de Coria del Río así apellidada a la que le llega la noticia de que son los herederos del trono imperial japonés -arrea- y deben ir a Tokio a sentarse en él. No sé qué tal les sentará a los nipones una broma con un cargo casi sagrado para ellos, pero bueno, le daremos también una oportunidad al cine hispanojaponés.

La película descansa sobre la interesante historia real de Coria del Río, pueblo en el que hay muchos vecinos apellidados Japón (como el famoso exárbitro Japón Sevilla) porque se cree que son descendientes -si no en lo genético en lo cultural- de una delegación japonesa que viajó a España para conocer el «Extremo Occidente» allá por el siglo XVII. Hay quien va más allá y señala que apellidos andaluces como Mihura (el de los dueños de los famosos toros) proviene también del apellido japonés Miura. Esta interesante historia la podéis conocer en uno de mis archivos de saber favoritos: los documentales sonoros de Radio Nacional de España.

De «Los Japón» creo que aún no hay tráiler, pero sí un vídeo de mis compañeros de Efe Tokio sobre el rodaje. Con él me despido, a la espera de ver si Alex de la Iglesia nos trae una peli de zombies coreanos (le pegaría mucho ahora que ése es el género de moda en el cine y las series de Corea del Sur) o Almodóvar nos lleva a Tailandia para conocer la historia de una trans kathoey (lo mismo digo). Que viva el cine español, al menos en dosis moderadas.

2 Comentarios

  1. Como bien dices, habrá que ver la película aunque sea para recordar otros tiempos (¿mejores?). El documental de rne, como casi todos, buenísimo. Lo escuché hace unos años y otro ejemplo de relaciones diplomáticas que España podía haber resuelto mejor…

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