România Libera

 

Mientras cristianos, familias con niños y centros comerciales celebran esta semana la Navidad, Rumanía conmemora con bastante discreción el 20 aniversario de la revolución que derrocó el régimen comunista de Nicolae Ceausescu. Me ha sorprendido el poco caso mediático que se le ha hecho a un momento que tanto impacto televisivo tuvo en su día (los revolucionarios tomaron la televisión rumana y recuerdo cómo cada día nos ponían sus comunicados en el telediario, sin subtítulos ni nada). Supongo que en estas fechas navideñas la tele estará tan abarrotada de anuncios de turrón y juguetes que no habrá sitio para la Historia.

Yo, personalmente, recuerdo bastante mejor las imágenes de la revolución rumana que las de otros acontecimientos que sacudieron aquel mítico 1989, como la matanza de Tiananmen o la caída del Muro de Berlín (hechos que sí se han recordado mucho en la prensa internacional este año). Quizá se debió a que esos días estaba de vacaciones navideñas, en casa todo el día, así que veía más la tele entonces que en junio o noviembre, cuando la atención mediática estaba en Pekín y Berlín.

La revolución rumana, iniciada en Timisoara con un banal incidente (la expulsión de un sacerdote húngaro), acabó con la dictadura de Nicolae Ceausescu, el «conducator», y su esposa Elena, «la científica». Dicen que era la peor de las dictaduras comunistas que en aquellos años había en Europa del Este, la que hacía pasar más hambre a los ciudadanos. Es posible que una de las películas que mejor refleje el ambiente triste y cutre de aquella época sea «4 meses, 3 semanas y 2 días», cuyo visionado recomiendo encarecidamente.

Ceausescu, no obstante, tuvo durante muchos años muy buena prensa en el extranjero, porque se consideraba que su país tenía un comunismo más occidental y alternativo al de la URSS y sus satélites. El líder rumano era de los pocos que viajaba a Occidente en aquel entonces, y su país uno de los primeros que estableció relaciones diplomáticas con los de la OTAN.

En este sentido, y acercando por fin el tema al terreno de este blog, el «conducator» tenía bastante buena relación con China, tanto en los tiempos de Mao como en los posteriores de Deng Xiaoping. En la época maoísta, a Ceausescu y al Gran Verrugonel les unía una enemistad: ninguno de los dos tragaba a la URSS, porque ésta había renegado del estalinismo y a ambos Stalin les seguía pareciendo un modelo a seguir. Ceausescu incluso tomó ideas de la Revolución Cultural china, como el culto a la personalidad o la utilización de los jóvenes como vanguardia del comunismo. Ceausescu, además, fue uno de los políticos que medió en los 70 para que el EEUU de Nixon y la China de Mao restablecieran sus lazos.

Ceausescu y señora saludan a Mao y señora Lin Biao.

Con Deng Xiaoping, en los 80, Ceausescu siguió siendo un amigo privilegiado de los chinos. Fue uno de los líderes que más veces viajó a China en esa década, y una vez más ejerció de mediador entre China y los «grandes»: en 1988, durante la que sería su última visita a la capital pequinesa, el Pequeño Timonel le dio el recado de que avisara a Gorbachov de que ya estaba bien de llevarse mal y que se pasara por Pekín a visitarle. El de la mancha frontal lo hizo en la primavera de 1989, cuando la capital china estaba tomada por los estudiantes en protesta.

Taponcete Deng y Ceausescu.

Ceausescu acabó sus días de muy mala manera: el 22 de diciembre, en vez de tocarle la lotería le tocó una turba de gente harta de sus barbaridades, que le forzó a huir con su esposa en helicóptero desde los tejados del Palacio Presidencial. Lo gracioso es que en aquel día todos los rumores aseguraban que el dictador rumano estaba huyendo hacia Pekín. Decían que el resto de países del Este, ya casi todos ellos «convertidos» al post-comunismo, no le apoyaban, pero sí China, aún comunista y a la que él, seis meses antes, había apoyado en su sangrienta forma de acabar con las protestas de Tiananmen. Sólo Rumanía y Corea del Norte dieron públicamente apoyo a China entonces, así que Pekín le debía un favor, ¿por qué no acogerlo?

El Gobierno chino incluso tuvo que sacar un comunicado oficial negando que Jiaosaisiku, como se llamaba al personaje en mandarín, estuviera en la capital china. Y tenían razón, porque pocos días después era detenido todavía dentro de Rumanía, juzgado apresuradamente y fusilado, un 25 de diciembre pum pum pum.

¿Qué hubiera pasado si los rumores hubieran sido ciertos y Ceausescu realmente hubiera logrado llegar a Pekín? Yo me lo imagino perfectamente. Habría acabado sus días de corrector en el canal rumano de Radio China Internacional y participando en las barbacoas del Hotel de la Amistad, aunque sería un hombre taciturno y algo alcohólico, recordando su glorioso pasado conducatorial. Igual hasta habría dejado a Elena para conseguirse una joven china, estudiante de la lengua de Nadia Comaneci en Beiwai.

Pero no fue así la historia… China hizo bien pronto borrón y cuenta nueva de su relación con el antiguo régimen rumano. Días tardó en reconocer el nuevo Gobierno del Consejo de Salvación Nacional, y a su presidente Petre Roman. China, de hecho, digirió bastante bien el fin del comunismo en el este europeo, argumentando que en esos países el comunismo nunca había sido de verdad porque no había llegado con una revolución, como en Rusia o China, sino a través de la imposición militar de Moscú. El que no se consuela es porque no quiere.

Dos años después de la muerte de Ceausescu, visitaba China el nuevo presidente Ion Iliescu, ex comunista y uno de los líderes de la revolución (o uno de los que se aprovechó de ella, que todavía no está muy claro lo que pasó allí). Iliescu, precisamente, había caído en desgracia durante el Gobierno de Ceausescu en los 70 porque no quiso aplicar las ideas de la Revolución Cultural china (era uno de los encargados de las políticas para la juventud rumana). Ironías de la vida.

PD: Os recomiendo el artículo que el otro día sacó El País recordando la Rumanía de 1989. Me gustó mucho de él la mención a la ropa barata y sintética que daba calambres por la electricidad estática, porque me recordó los calambrazos que en invierno sufrimos los habitantes de Pekín (por cierto, este año me pasa menos, ¿por qué será?).

También os emplazo, por recomendación del shanghainés-alcorqueño José (gran experto en temas rumanos, pues pasó allí una temporada) a que vayáis al diario rumano Adevarul, que para celebrar el 20 aniversario ha convocado un concurso pidiendo a sus lectores que manden fotos antiguas que tengan de la época comunista. Al que mande la mejor le regalan un viaje de «retorno al comunismo»: los muy cachondos lo mandarán a Cuba.

1 Comment

  1. Enviado por kailing
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    haha, lo de la ropa me ha hecho gracia… yo ya tengo contrato con la compania electrica y cada vez que me desvisto les paso energia a la red…

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    Enviado por Rober
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    Hay un chiste famoso que ya conoceréis, es más o menos así: están dos comunistas hablando tras la caída del comunismo.
    – Todo lo que decían del comunismo era cierto.
    – Ya, pero todo lo que nos contaron del capitalismo se quedó corto.

    A todos estos países hay que desearles que hagan la transición cuanto antes porque pueden terminar hastiados de los dos sistemas «antes de tiempo». Para el «bloque socialista» de la Europa Oriental pinta mejor que para las antiguas repúblicas soviéticas, esas sí que tienen mal futuro…

    ¡Saludos!

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    Enviado por Han
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    Gracias por recordar a los rumanos en una semana como esta, Chinochano. Os paso también un vínculo del diario «România Liberă», donde sale su edición del 23 de diciembre de 1989 ya como un «diario de todas las fuerzas patrióticas y democráticas de Rumanía». (Lo vi anoche).

    http://www.romanialibera.ro/fotoreportaj-52-editia-din-23-decembrie-1989-a-cotidianului-romania-libera.html

    Los titulares parece que reflejan la euforia del momento: «Ya nadie nos puede arrebatar la victoria suprema», «La enorme victoria del pueblo», «¡El ejército estará de nuestra parte!». También da la sensación de que alguien estuvo muy despierto para reorganizarlo todo bastante rápido: «COMUNICADO AL PAÍS del Consejo del Frente de Salvación Nacional»… Sigue así toda la pequeña edición de aquel día: «¡NOSOTROS SOMOS EL PUEBLO! Cómo se desarrolló, ayer, en las localidades de (todo) el país el primer día tras la ¿caída? de la dictadura», «¡La odiosa dictadura se ha derrumbado! RUMANÍA SIGUE SIENDO RUMANÍA»,etc.

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    Enviado por ChinoChano
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    kailing: ¿no has notado tú este invierno cierta disminución de los calambres? A mí no me dan este año y me está extrañando mucho…

    Rober: pues sí, los rumanos por lo visto no se ven ahora mucho mejor que en esa época, pero imagino que un poco sí… Por cierto, se me olvidó comentarlo en el post, este año ha habido algún incidente de los inmigrantes chinos en Rumanía, como que los rumanos los querían echar o algo así porque les acusaban de quitarles trabajo en tiempos de crisis…

    Han: gracias a ti por tu valiosa aportación (al resto aclaro que él es el alcorqueño-shanghainés). Qué curioso el idioma rumano, se entiende así como a mitad pero con un montón de ues, el caso es que cuando lo hablan se entiende un poco, aunque no tanto como con otras lenguas latinas.

    Un recuerdo para el país de Hagi, Drácula, las gimnastas rítmicas y los sellos de Posta Romana.

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    Enviado por kailing
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    Creo que con motivo de potenciar una sociedad mas armoniosa (se te puede parar el marcapasos) y en busca de un desarrollo mas cientifico han decidio anadir mas algodon a la ropa…

    La verdad es que si, parece que uno se electrocuta menos este ano… creo que somos conejillos de indias de algun «dharma project» secreto de China.

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    Enviado por ChinoChano
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    un mes queda para la sexta de LOST, me lo has recordado…

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    Enviado por ChinoChano
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    y no sé para qué abro la boca, me acabo de dar un calambre en el baño que aún me ha dejado temblando.

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    Enviado por Barbara
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    Hola chinochano,
    soy de la República Checa ( aunque por cosas de la vida vivo en España ) y la dictadura de esta parejita de dictadores todavía me da escalofríos. Gracias a Dios viví en el comunismo sólo hasta mis 11 años cuando en el 89 vino la Revolución de Terciopelo en mi país, así que era bastante cría pero recuerdo muy bien el viaje por Rumanía que hice en el 1988 con mis padres y que volví a casa asustada de la pobreza que había. Para mí fue un gran impacto, ya que entonces Checoslovaquia era un país totalmente comunista pero vivíamos relativamente bien en cuanto a lo material y nadie pasaba hambre, sin embargo, lo que vi en Rumanía dejó mucha huella en mí. Sin duda, era la peor dictadura comunista y creo que merece recordarlo, así que gracias por tu artículo, ya que en medios españoles no se le dio mucho espacio.
    PD: en Checoslovaquia comunista no había calambres…

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    Enviado por ChinoChano
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    Muchas gracias por la aportación, los testimonios personales de cómo eran aquellos lugares en aquellos tiempos son siempre muy interesante, porque eran sitios relativamente cerrados a Occidente y nosotros no nos imaginamos muy bien cómo eran. Por ejemplo, resulta curioso saber que por ejemplo un checoslovaco podia viajar a Rumanía, pues los occidentales nos solemos imaginar las fronteras de esos lugares cerradas a cal y canto aquellos años.

    Viajé por Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Serbia y Macedonia hace un año, aún encontré algunas herencias del comunismo y verlo me pareció una experiencia enriquecedora, a ver si en el futuro puedo recorrerme otros lugares de por allí, entre ellos Rumanía y la República Checa. Tienen ciertas similitudes con China, por cierto, aunque ya veo que lo de los calambres no pasa igual en todas partes…

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    Enviado por Barbara
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    En cuanto a los viajes al extranjero durante el comunismo, nosotros no podíamos viajar a los países capitalistas como Alemania del Oeste o Francia, era muy difícil conseguir el visado, ya que mucha gente se quedaba allí pero en cuanto a los viajes a otros países comunistas, era mucho más fácil aunque también tenías que tener un permiso especial para ello. Sin embargo, era casi obligatorio hacer un viaje a Rusia, toda la gente que tenía alrededor hizo este viaje, para ver lo «desarrollado y avanzado» que estaba nuestro país «tutor y protector». La gente estaba ansiosa de viajar, así que cogía lo que había…
    Estoy de acuerdo que China y estos países tienen ciertas similitudes, lo curioso es que a pesar de machacarnos en el colegio con nuestra gran hermana Unión Soviética, Lenin&co etc nunca nos hablaron de China…
    Bueno, cuando vayas a Chequia, Praga es imprescindible y en Rumanía, la cuna de Dracula- los Cárpatos es una auténtuca maravilla…es una naturaleza virgen bellísima

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    Enviado por ChinoChano
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    Otra vez muy interesante… Supongo que no estudiabais China porque era enemiga de la URSS, los chinos se llevaron muy bien con Stalin (les trajo mucha ayuda económica y muchos técnicos para ayudar en la industria) pero cuando éste murió y Kruschev renegó del bigotudo, China se molestó mucho. Pocos países que eran, y encima mal avenidos…

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    Enviado por Joan
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    Querido ChinoChano, me gustaría hacerte un pequeño comentario en la foto que muestra a Ceausescu y señora que saludan a Mao, la cuarta persona no es Zhou Enlai, si no Lin Biao.
    Me encanta tu Blog. Feliz año 2010

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    Enviado por ChinoChano
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    Tienes razón, voy a cambiarlo. Fíjate que creo que llevo años confundiéndolos y no me había dado cuenta. Tienen los dos cierto parecido, sobre todo en las cejas, ¿no?

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    Enviado por Joan
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    Cierto que tienen un parecido notable, yo los distingo sobretodo por la altura, Zhou era bastante más alto que Lin, y con mejor caracter y expresión mas dulce que el neurótico de Lin Biao.
    Un abrazo

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    Enviado por ChinoChano
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    ya ves… lo que me gusta de hacer este blog es que yo también aprendo cosas con él, aunque sea a fuerza de equivocarme.

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    Enviado por Isidro
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    Llego con retraso a este capítulo de Chinochano, que siempre es un gusto leer. Pero no quisiera pasar por alto un detalle. Entre todos los acontecimientos que la gran prensa soslayó en buena medida en 1989, y que 20 años después volvió a silenciar en lo esencial, estuvo la invasión de EEUU a Panamá, el 20 de diciembre, con el propósito declarado de derrocar a Manuel Antonio Noriega, antiguo colaborador de los servicios secretos estadounidenses quien, a semejanza de los muyajedines afganos, un buen día decidió morder la mano que una vez lo alimentó. Esa fue su perdición. Los marines dejaron la friolera de 5.000 panameños muertos, casi todos en el empobrecido barrio capitalino del Chorrillo. Nada, bajas colaterales que es mejor olvidar.
    Comparen la cobertura otorgada en Occidente a lo sucedido en Tiananmen, que dramático y triste como es, se trata de un suceso interno, y lo poco que se ha dicho de la invasión a un país soberano.
    ¿Objetividad?

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    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Es evidente que las ONGs pro derechos humanos, la prensa y muchos otros poderes miden con doble rasero las cosas según quién las cometa. Una vergüenza total el olvido a la invasión de Panamá, en verdad.

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