Sai Baba por aquí,
Sai Baba por allá

Este blog, dedicado principalmente a China, se está tomando un paréntesis para hablar principalmente de su vecina la India, el otro gigante asiático. ¿Durante cuánto tiempo? Hasta que deje de salir este mensaje).

Al viajar por la India, comprobé con cierta sorpresa que muchas tiendas, restaurantes o calles estaban decorados no sólo con los típicos dioses hindúes, sino también con posters o estatuillas de un viejecillo con pañuelo pirata del que nunca había oído hablar, un tal Sai Baba.

Movido por la curiosidad, investigué un poco a esta figura (traduciendo, que me miré su perfil en la Wikipedia) y descubrí que Sai Baba fue un gurú del siglo XIX y principios del XX que me parece a mí que gusta a muchos indios porque predicaba tanto a los hindúes como a los musulmanes, usaba ideas de las dos religiones y abogaba porque ambos olvidaran sus diferencias, algo que les habría ido muy bien seguir en la segunda mitad del siglo XX. Ese igualitarismo también le llevaba a creer que no había castas, que todos somos iguales. Todas esas ideas influirían más tarde en Gandhi, quien a su manera también fue un gurú (aunque de él, para mi sorpresa, no vi ni un sólo poster o estatuilla, no parece tan popular entre los indios como Sai Baba).

Sai Baba es considerado por tanto una especie de santo hindú-musulmán, y en casi todas las imágenes aparece con la misma cara y postura, tomadas de una foto real que se le hizo en los últimos años de su vida. Ésta de aquí:

Sai Baba no parece estar haciendo nada especial, podría estar hasta esperando el autobús, pero esa imagen, al estilo de un Che Guevara indio, ha sido transformada en un icono que se puede ver en todo el país de múltiples formas.

En las religiones de la India parece que, como en el cristianismo, hay que demostrar la santidad con milagros, así que a Sai Baba se le atribuyen muchos, algunos tan gore como la capacidad de sacarse las tripas y después volverselas a poner sin morir en el intento. De la vida de Sai Baba se han hecho decenas de películas y series de televisión en su país.

Este post del veneradísimo Sai Baba acabaría aquí si no fuera porque después de su muerte en 1918 llegó otro indio que aseguró ser su reencarnación y se convirtió en un fenómeno de masas tan grande o mayor que el de su antecesor, aunque de él no vi posters. El segundo Sai Baba, nacido en la ciudad de Putaparti (este dato lo he puesto sólo porque en español suena gracioso) era un hombre con un espectacular pelo afro que lo hacía inconfundible.

El segundo Sai Baba dijo ser reencarnación del primero ya cuando era niño, poco después de recibir una picadura de escorpión que por poco lo mata. Y que es posible que le dejara un poco loco, dicen sus escépticos, ya que este hombre tuvo una legión de seguidores y otra igual de grande de detractores. Levantaba pasiones, vaya, tanto en su favor como en su contra.

Sai Baba aprovechó la moda del espiritualismo indio y consiguió atraer a fieles occidentales a su culto, y dicen que este gurú llegó a tener más de 100 millones de seguidores dentro y fuera de la India. Como a su “anterior encarnación”, se le atribuían capacidades milagrosas y clarividencia, y él alimentaba esa leyenda haciendo aparecer en su mano cenizas supuestamente curativas o joyas que daba a sus seguidores en sus encuentros diarios con ellos, como se puede ver en el siguiente vídeo:

Los críticos de Sai Baba señalan que esto no son más que trucos de prestidigitador barato, y que ésa es la verdadera magia negra, usar trucos para hacer creer a otros que eres un ser especial.

Otros críticos van más allá y aseguran que Sai Baba usó los engaños para enriquecerse y conseguir amasar una de las mayores riquezas de la India, o incluso le acusaron de abusos sexuales o de usar otros métodos mucho más ilegales para ganar dinero, como el tráfico de drogas. También se le acusa de haber sido amigo del dictador ugandés Idi Amin, ya que la única vez que Sai Baba viajó al extranjero fue a Uganda y Kenia, quizá invitado al primero de esos países por el sanguinario “rey de Escocia”.

Críticas aparte, cuando murió en 2011, a los 84 años (12 antes de la edad que él había predicho que tendría al morir), a su funeral asistieron más de medio millón de personas, entre ellas el entonces primer ministro indio (Manmohan Singh), el que sería su sucesor y gobierna ahora el país (Narendra Modi, quien por cierto, se da un aire al Sai Baba original) o la jefa de la oposición (Sonia Gandhi). Fraude o no, tenía una gran influencia en el país. ¿Surgirá una supuesta tercera reencarnación? ¿Será tan famosa e influyente como las dos anteriores?

ACTUALIZACIÓN (Al día siguiente): Xavi Sebastià en Facebook enlazó esta fabulosa parodia de Sai Baba hecha nada más y nada menos que por los ilustrísimos Luthiers.

2 Comentarios

  1. Conozco bastante India y hace tiempo que dejo aparte el exotismo de un país que lo es y que merece ser visitado al menos una vez en la vida. Sin embargo, la corrupción tan elevada existente, la complicada comprensión de sus ingentes variedades de pseudocastas y el desprecio de un gobierno que gobierna para unos pocos me hace ser impermeable a lo que una gran mayoría de visitantes y neófitos se imaginan y creen. Es un país precioso y sus gentes lo son más aún, pero sus gobernantes y los que viven de la bisoñez del turista hace ser muy escéptico al que lo visita, al menos, por una segunda vez.

    • Supongo que el país, como le pasa a China o seguramente también a España, no merece el Gobierno que tiene, pero el ser humano y su cultura tienen aguante y lo resistirán. Gobierne quien gobierne, India es un país increíble. Ruidoso, pero increíble.

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.