¿Se cura el nacionalismo viajando?

Esta semana seguís en España obsesionados con el tema catalán, y los españoles que estamos fuera tampoco podemos quitárnoslo de la cabeza, la verdad. Ni siquiera en China, donde dentro de una semana tenemos Congreso del Partido Comunista y se supone que va a haber decisivos cambios de líderes. Como el que manda de verdad aquí es Xi Jinping y es el único que seguro que no se va a ir, nos la trae un poco al pairo, la verdad.

Esta semana, la misma en la que Puigdemont declaró una schrodingeriana declaración de la independencia, me ha dado la impresión de que el debate sobre la identidad de Cataluña ha cambiado para discutir la identidad de España. Al menos, en muchos medios que yo sigo a menudo para informarme o para reírme de la actualidad española.

Por ejemplo, en la revista El Jueves, donde han decidido dedicarle un especial a España con una portada fuertecilla (y que contrasta mucho con la que Charlie Hebdo dedicó a Cataluña).

La portada está claramente basada en propaganda fascista, marxista, cupista, y en la Ratita Presumida.

Además, coincidió que esta semana de independencia suspendida catalana ha sido el Día Nacional de España, y el tema resonó para bien y para mal en las redes sociales. Y el programa de radio por internet La Cafetera, que escucho a menudo y del que un día de éstos me haré mecenas, se dedicaba también al nacionalismo español. Lo podéis oír aquí.

En mi opinión, tanto la portada de El Jueves como el programa de La Cafetera hacen mal al entregarle la propiedad de España a la derecha, o peor aún, a la ultraderecha, que hoy por hoy, afortunadamente, conforma un porcentaje mínimo de la población española. Es el mismo error que cometen los que en las manifestaciones constitucionalistas que estos días ha habido por todo el país se han fijado sólo en los elementos fachas que han estado en ellas. Confundir una parte con el todo es infantil.

No señor, me niego a atribuir a lo español sólo elementos negativos. Tan español fue Franco como la República que luchó contra él tres años sin ayuda exterior y hasta la última gota de sangre. Tan española fue la conquista de América a sangre y fuego -pero menos genocida con los indígenas que la anglosajona de Norteamérica- como Bartolomé de las Casas sentando las bases de lo que en el futuro serían los derechos humanos. Tan español fue Millán Astray como Lorca, Dalí, Picasso, Gaudí o Goya. Parece mentira que lo tengamos que recordar.

Cuando España era el país que dominaba la política internacional, como le ha pasado a todos los imperios, sus enemigos, Inglaterra principalmente, crearon la Leyenda Negra, que consistía en lo mismo que han hecho esta semana algunos en la misma España: recoger todo lo malo que hubiera en el país (que lo había), sazonarlo con alguna exageración, y acallar cualquiera bondad que pudiera quedar. No sólo triunfó la Leyenda Negra entre los enemigos del imperio español, sino que triunfó entre la sociedad española, que tiene el complejo de que si amas tu país eres un fascista de ultraderecha. No ayudó que el franquismo se adueñara de todos los símbolos nacionales, pero recordemos que antes de Franco ya existía España.

Llevo más de 10 años defendiendo en este pequeño tablón de anuncios que es Chinochano que China tiene cosas horrorosas, pero que sólo fijarse en ellas es de una ceguera total y puede causar xenofobia. Nunca llegué a pensar que esta frase la tendría que usar cambiando China por España, pero así es.

He titulado el artículo de hoy recordando la famosa frase de Pío Baroja “el carlismo se cura leyendo, y el nacionalismo viajando”, y con ella quiero dar pie a mi experiencia personal. Llevo ya más de 15 años fuera de España, he viajado por alrededor de una treintena de países desde entonces, ¿se me ha curado el nacionalismo?

Antes de eso, he de aclarar que para mí nacionalismo no tiene las connotaciones negativas que a veces se le dan, como ocurre también con otro ismo altamente utilizado en los últimos años, el populismo. El nacionalismo en dosis moderadas puede ser bueno para la cohesión social, en dosis excesivas puede ser letal, como imagino que puede ocurrir con el populismo y con muchas otras ideologías políticas.

¿Cómo me ha ido a mí con el nacionalismo? Al vivir fuera de España, ha pasado por varias etapas.

En los primeros años en China, a la que llegué en 2001, casi corté todas las amarras con lo español, por intentar adaptarme a China: estudiar su idioma, conocer su historia, hacer amigos de aquí… Ello vino acompañado de cierto desdén por mi tierra: pensaba “ay, esos españoles que no viajan y sólo conocen lo de su barrio, qué cegatos están”. Hay que entender, además, que en aquella época internet estaba aún en pañales, y casi la única forma que tenía de comunicarme con España era por correo electrónico, así que eso ayudó a perder contacto. Recuerdo de esa época haber vivido noticias como el desastre del Prestige, el 11-M o la llegada de ZP como algo lejano y ajeno.

Pasados unos años, comprendí la dificultad de adaptarse a China, y que por más que lo intentara negar, yo era de un sitio llamado España. Además, con el paso del tiempo vi que al regresar de vacaciones a tierras españolas me sentía raro, casi extranjero (lo plasmé en un post donde me sinceré). Pensé que me había pasado un pelo desligándome de mi tierra, y decidí recular en la medida de lo posible, aunque no fuera fácil si seguía viviendo a 15.000 kilómetros.

Regresó así mi interés por España y mis sentimientos de estar ligado a ella… celebré el fin de ETA en Pekín con una tarta, no me perdí un programa de Évole intentando explicar por qué España estaba sumida en una crisis, me atrajo el 15-M y años después el fenómeno de Podemos, que ha intentado estudiar qué es España y cómo puede mejorarse. Me ayudó a recuperar lazos -o al menos a pensar que los recuperaba- el hecho de que internet “mejoró” en China (aparecieron las VPN, ya pude ver vídeos en YouTube de programas de televisión españoles, ver lo que se cocía en las redes sociales…). Sigo estando un poco out de muchas cosas, pero me siento más ligado que hace unos años a España, lo que paradójicamente me va desligando poco a poco a China pese a seguir viviendo en ella.

Creo que aún no he respondido la pregunta del inicio. ¿Soy nacionalista? Lo soy, de varios países a la vez. China es mi segunda casa y un tercio de mi vida, Japón es el país más bello que he conocido, Vietnam es mi gran aventura de juventud, Indonesia es una pasada, India es una locura que siempre querré volver a visitar, EEUU me inspira unos sentimientos muy profundos cada vez que voy allí, Mongolia me enamoró en una semana…

Y España es el sitio donde nací, crecí y tengo a la familia, un sitio al que tarde o temprano regresaré, y es de enfermos patológicos odiarla. Se puede odiar a su Gobierno, eso sí, pero a su gente, su historia o sus paisajes… ¿Por qué? Machado habló de las dos Españas como algo malo, pero en realidad tiene su lado bueno: si tan poco te gusta una de ellas, siempre te podrás refugiar en la otra.

PD: Como lectura complementaria, el artículo En Francoland, de Antonio Muñoz Molina y que hoy lo está petando en Twitter. Aunque en China no ocurre lo que cuenta el autor, por razones obvias.

23 Comentarios

  1. Muy buen artículo!

    Estoy de acuerdo con que en España es un problema el no distinguir entre nacionalismo y patriotismo extremo.

    Yo lo que encuentro es que a la gente con ideología liberal o conservadora se le hace más fácil defender lo que simboliza la rojigualda, mientras que a progresistas y socialistas se les antoja más difícil.

    Al respecto se me ocurre que tenemos el gobierno que tenemos, y que eso va ligado estrictamente con el ideal de España que subyace en la sociedad.

    A mi por ejemplo, que soy canario de “izquierdas” no me costaría tanto defender la unidad de España si me sintiera representado por el Gobierno.

    Objetivamente la defiendo, pero por las circunstancias es más por reflexión que de corazón.

    En ese sentido, cuando veo a la gente saliendo a la calle con banderas de España, no puedo evitar (y me gustaría poder hacerlo) sentir que en este momento político están defendiendo algo que no apoyo del todo. Quizás si el problema me tocase más de cerca no me importaría que me metieran bajo el mismo paraguas.

    Eso sí, de ahí a condenarlos a todos como “fachas” hay un trecho, y es una generalización que además de desdeñable es errónea.

    Un saludo!

    • A mí desde muy pequeño me gustaron las banderas por su colorido (no sólo la española) y muchísimo antes de que alguien me añadiera ideologías al tema. Con seis años me sabía casi todas las del mundo de memoria, era un freak y mis padres deberían haberme llevado a un circo o a Directisimo. Las identifiqué con países, no con partidos, hasta la de la URSS o la estadounidense. Quizá por esa base infantil no entendí nunca que haya gente a la que las banderas les den tirria, sobre todo la gente de izquierdas que se declara internacionalista. Ojito, porque el mayor internacionalismo que hemos visto es la globalización, y ya sabemos los resultados que ha tenido…

  2. Antonio:
    Sí, posiblemente desde la distancia lo ves más complicado, pero ese ejemplo del gato de Schoringer es…así de real…y patético. Y sí, también tiene bastante de real lo comentado por el compañero canario, porque, como en cualquier país, cuando no hay una respuesta clara ante lo que no se hace bien… al final sucede que otros se aprovechan de la situación y piden excentricidades como las del Sr. Puigdemont, al que incluso sus compañeros de viaje lo han denigrado.
    El peligro, siempre, es el mismo: muchos catalanes van a perder sus trabajos por culpa de los independentistas, por el capricho de unos señores que han querido imponer porque sí, sus criterios, que se han saltado la ley, la constitución, que han hecho trampas con los medios de comunicación, que se han convertido en dictadorzuelos de la peor calaña con sus vecinos de escalera, han cambiado los libros de historia en beneficio propieo, etc. Les recomiendo que vean la interpelación del senador Toni Cantó, de Ciudadanos en el Senado. Dice todo aquello que, verdaderamente, está sucediendo en nuestra querida Cataluña.
    Os deseo a todos un buen día.

  3. Aviso a navegantes: lo que pasa en Cataluña no va de arriba a abajo, sino al revés.

    Y una apreciación puramente personal: Cantó como actor no sé, pero para entender lo que pasa en Cataluña mejor que no. El Público o eldiario.es se me antojan fuentes más imparciales. Aunque todo el mundo tiene derecho a desinformarse como le plazca.

    Aunque quizá parezca imposible, lo que pasa en Cataluña no va contra España, va sólo contra un gobierno que recorta garantías democráticas y libertades básicas, y los partidos y jefes de estado que le dan apoyo. España por suerte es mucho más, y mucho mejor.

    El nacionalismo a pequeñas dosis ciertamente es positivo. Porque hace que la gente desee lo mejor para su país. Lo que he intentado explicar estos días es que España con Cataluña no será nunca uninacional, monocultiral y monolingue, y que para la unidad de España lo mejor sería reconocerlo y punto. Y tan amigos. El drama es tanta gente de buena fe que cree que todavía es posible defender la unidad desde la imposición y el aporellismo. No me cansaré de repetirlo: si hay un problema, lo mejor no es autoconvencerse que no pasa nada, o, peor, pensar que con la fuerza todo se va a arreglar. Es lo de primar la fuerza de los argumentos por encima de los argumentos de la fuerza. Se debe afrontar el conflicto con empatía y positivismo por parte de todos. Así sí que se conseguiría que España fuera una, grande y libre, en la diversidad, el respeto y la libertad de sus componentes. Lo otro es irse quedando progresivamente más pura y más pequeña.

    • Me parece bien, creo que ya hemos hablado de esto en anteriores posts… Como el consenso, el diálogo y la negociación es necesario, habría que pensar lo siguiente:

      – El independentismo lo que quiere es independencia.
      – El constitucionalismo lo que quiere es mantener todo como está.

      En una negociación, ninguno de los dos bandos va a quedarse totalmente contento, va a ceder. Por tanto: va a haber cambios, pero no va a haber independencia (si se negociara).

      El problema es que desde España pensamos que hay muchos sectores del independentismo que no van jamás a ceder en ello, que la independencia es irrenunciable para ellos.

  4. Como catalana hasta la médula, quiero constatar que jamás estamos en contra ni de l’ós españoles ni de sus paisajes, ni de su gastronomía 😉 pero creo que es muy lícito querer decidir tu futuro democráticamente y luchar (siempre por supuesto pacíficamente) por lo que creemos un mundo mejor para nuestros hijos

    • Gracias por las palabras… en el artículo intentaba hablar de la visión de España que hay más bien entre algunos sectores de la izquierda de toda España (no sólo de Cataluña), espero que nadie haya pensado que sólo estaba hablando de catalanes.

  5. Cambios los va a haber, seguro. Ya los está habiendo, y de todo tipo, algunos de muy hondo calado que tardarán mucho en arreglarse, y que están empobreciendo al tejido empresarial catalán y a los catalanes que no se sienten independentistas (la mayoría)pero de lo que no hay que negar es que existen realidades que un país europeo no puede cegarse, porque los estados que conforman la UE nunca lo permitirán, por mucho que cada uno se sienta muy de su casa. Los nacionalismos, sí, se curan viajando. Las leyes no pueden cambiarse porque se les antoje a una minoría, y eso creo que es mínimamente comprensible. Veremos qué dice el Sr. Puigdemont mañana, aunque el espectacular discurso de hace unos días ya adelantó algo…
    El vídeo del Sr. Cantó refleja todo lo que la mayoría de los españoles piensan, que los gobiernos del PP y del PSOE por mor de gobernar cometieron bastantes errores con algunas autonomías. Posiblemente para tapar alguna que otra corruptela propia y mirar para otro lado como dijo el que fue alcalde de Barcelona, Pascual Maragall.
    La observación orientaba a cómo iba a orientarse este fenómeno, triste, de desarraigo, de vergüenza frente a una Europa que ya lo ha dicho por activa y por pasiva, no recibiendo a ninguno d elos parlamentarios del gobierno catalán y negado cualquier tipo de mediación en algo que no tiene ni pies ni cabeza.
    ¿Diálogo?. Sí, pero con claridad, para que todos comprendamos lo que se quiere y por qué se quiere.
    Mis deseos mejores para todos desde España.

  6. Para mis amigos españoles, y en homenaje a los primeros presos políticos, acusados después de ejercer el derecho de expresión y manifestación no violenta (lo viví en directo: fueron sus voluntarios quienes hacían el cordón de seguridad) os dejo el famoso texto de Niemöller falsamente atribuido a Brecht:

    «Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
    guardé silencio,
    porque yo no era comunista.
    Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
    guardé silencio,
    porque yo no era socialdemócrata.
    Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
    no protesté,
    porque yo no era sindicalista.
    Cuando vinieron a por los judíos,
    no pronuncié palabra,
    porque yo no era judío.
    Cuando finalmente vinieron a por mí,
    no había nadie más que pudiera protestar.»

    Amigos españoles, si no defendéis también vosotros los derechos y las libertades en España, en el fururo quizá será demasiado tarde también para vosotros. Algunos de vosotros mañana quizá lo haréis, porque se están organizando manifestaciones por toda España. De ser así, gracias. En nombre de los comunistas, los socialdemócratas, los sindicalistas, los judíos, las mujeres que querían votar, los gays y las lesbianas que se querían amar en paz, los objetores de consciencia que no querían entrenarse para matar, los catalanes y catalanas que creen que tienen derecho a decidir si quieren que su país sea como los otros sin que les pegue la policía ni los metan en la cárcel.

    El debate no creo que sea ya sólo un tema de las identidades de Cataluña y España, como se comentaba en este post. Ahora va también de las libertades en Cataluña y en España.

    • Supongo que estás al tanto del debate en las redes sociales, así que no ahondaré mucho en ello… No se les acusa de querer votar, ni de organizar manifestaciones, sino de sedición (según la RAE: “Alzamiento colectivo y violento contra la autoridad, el orden público o la disciplina militar, sin llegar a la gravedad de la rebelión”). El juez interpreta que es posible que exista tal delito, y que en el actual clima de crispación pueden insistir en ello, por ello dicta prisión preventiva. Nada fuera del Estado de Derecho.

      Sé que los sentimientos están a flor de piel, y que las posturas que todos estamos tomando estos días nos van a separar a unos y otros (cosa que no hubiera ocurrido si una de las partes no hubiera llevado las cosas al límite forzando el referéndum y la DIU), pero no me queda decir más que “dura lex, sed lex”.

      Estando en China sé lo que es una dictadura, y España, afortunadamente, y sin olvidar los muchos problemas que arrastra por un Gobierno corrupto, no lo es. Es lícito no estar de acuerdo con la actuación de la Justicia, pero de ahí a comenzar a sacar vídeos en plan Euromaidan, es ya lanzarse al terreno de la pasión, que no se dónde puede llegar…

      Creo que es el momento para que el independentismo repliegue velas. Ya ha reunido apoyo popular y de la prensa exterior, ahora hay que retroceder y negociar un nuevo estatuto, que ahora el de la década pasada casi parece un mal menor. En cuanto a la independencia… pues esperen a que llegue un Gobierno de izquierda más dado a negociar algo así. Con el PP será imposible.

      Salvo que los independentistas crean en el “cuanto peor mejor”, que estén intentando enfadar cuanto más al Estado español para que su respuesta les haga ganar apoyos externos… Eso es comprensible, pero lleva a una Cataluña enfrentada, crispada, y quién sabe si también en conflicto civil. España sabe lo que es, y no deberíamos repetirlo. Estamos en el siglo XXI, deberíamos haber aprendido de nuestros errores.

  7. Puigdemóm ha dado un plazo para el diálogo, precisamente para una posible distensión, y la respuesta del estado es conocida por todos. Si replegar velas es negociar un futuro conjunto en concordia y respeto mútuo, bien. Pero para ello se necesitan dos. Si replegar velas es la rendición incondicional, es que no se ha entendido nada. Esto va de confianza truncada, y sin restablecer unos mínimos puentes, ahora, la relación no tiene futuro.

    El compromiso de los presos esta semana con la no violencia, el cordón que ellos garantizaron en todo momento y los vídeos donde piden a la gente que se vayan y dejen actuar a la policía judicial son incompatibles con la definición de sedición de la constitución. Que son presos políticos a mi no me cabe ninguna duda. Hoy son ellos, o los manifestantes pacíficos lanzados escaleras abajo, y mañana van a ser unos manifestantes que impidan un desalojo o que pase el AVE por no sé donde. Al tiempo.

    España ahora no es, y espero que no vuelva a ser, una dictadura. El marco europeo no parece que lo haga posible. Lo que pasa es que las libertades básicas se están vulnerando. Cataluña está haciendo el papel del pájaro de los mineros.

    Os recomiendo por ejemplo que veáis en TV3 (porque las españolas no lo emitieron) el documental ‘las cloacas de interior’.

    Si queréis dar crédito a los avisos bien. Sino, pues que le vamos a hacer. En China, donde estuve unos meses trabajando, tampoco se vive tan mal. Siempre que no te metas en según qué.

  8. Existen definiciones que no pueden ni deben menospreciarse sin caer en errores aplastantes. Antonio habla de lo que se entiende por secesión en un país democrático. Lo define perfectamente.

    ¿A alguien no le hace pensar que, en La Vanguardia de este domingo, en un suelto, sin darle excesiva importancia, se publique la noticia de que han aumentado un 2.000% los mensajes de independentismo a las RRSS desde un servidor ruso automático este pasado fin de semana…?. Y La Vanguardia no transmite dudas creo yo frente al independentismo… ¿o sí…?. Mi impresión es que nada sucede por casualidad y que España puede ser un lugar estratégico para “probar” nuevas situaciones…Solo hay que dejarse manejar y esperar qué sucede.
    Mientras tanto, el Sr. Mas ha puesto en fianza en los Tribunales casi 3 millones de euros que no parece hayan sido donados por las personas que le apoyan (recordemos que su familia tenía cuentas en Liechtenstein, como se publicó hace dos años), dos dirigentes de entidades asociacionales muy beneficiadas económicamente por el gobierno catalán están encarcelados por orden judicial, el dirigente de los mossos está siendo investigado y da la sensación de que su comportamiento no ha sido muy legal, hay una ruptura en Cataluña en dos bandos cuya restauración tardará años, el turismo ha caído en barrena y casi 700 empresas se han ido de Cataluña entre otras nimiedades (Si hacemos caso al Sr. Mas o al Sr. Junqueras no pasa nada… ya volverán…) . Y no creo que sea ético, como algunos quieren hacer creer, que no debamos consumir productos catalanes,¡todo lo contrario!, que quede claro. Yo, y todos los que me rodean seguiremos no caeremos en dogmatismos estúpidos.
    ¿Uds. creen que no es más que suficiente el dolor que se está causando con este conflicto…?.
    Por terminar, ¿Uds. creen que TODOS los dirigentes europeos, en términos políticos, europeos, docentes, analistas en general…) están equivocados y que solo una minoría del pueblo catalán está equivocado?. Al menos creo que debiera suscitar a una débil duda.

    • Lo que no entiendo es -si la teoría de la conspiración rusa es cierta, que no me la acabo de creer- por qué Rusia se mete en estos líos, con la de movimientos nacionalistas que tiene en su interior, sobre todo en el Cáucaso…

      El mismo Putin dijo esta semana que su país tiene que tener cuidado porque “tiene varias Cataluñas dentro”.

      Que por cierto, mala publicidad para una región que en Rusia, ¡en Rusia! te pongan como ejemplo de lugar conflictivo… me da que eso no va a servir para atraer turistas (y los turistas son el segundo motor económico de España, y supongo que de Cataluña también).

  9. Imagino que los periodistas de La Vanguardia se habrían informado como debe ser preceptivo… aunque ya no sé lo que es blanco, negro, naranja, verde…

  10. Todo es bastante surrealista: el Presidente dijo que si el President no explicitaba hoy que no se había declarado la independencia aplicaría el 155. El President responde hoy diciendo que no ha habido dicha proclamación, y el Presidente resulta que lo aplicará igualmente.

    Parece un guión escrito por Marx. No el comunista, el otro.

  11. Puigdemont y otros consellers se van a Bruselas…Otros consellers y funcionarios de la Generalitat aceptan el 155. ¿No da la sensación de haber obrado bastante extrañamente el Sr. Puigdemont…?, y si no quieren ser españoles, ¿por qué los partidos independentistas siguen yendo a Las Cortes españolas…?. ¿Ha obrado el Gobierno central duramente ante la desobediencia de unos cuantos…?. ¿Por qué quieren participar en unas elecciones autonómicas en las que no creen…?.
    Son preguntas que me hago.

    • Básicamente, han quedado un poco descolocados tras el caos que ellos mismos han creado. Pero se reharán, seguro, este problema nos tendrá años preocupados.

  12. Comenté hace unos días la posible influencia rusa en todo este galimatías independentista que se manifestaba en un suelto de LA VANGUARDIA. Os aconsejo leer el artículo de Enric Juliana en LA VANGUARDIA de hoy.

  13. Ya Puigdemont huído a Bruselas con exconsejeros, otros en la cárcel y la Pta. del Parlamento catalán que dice que lo de la DUI y la República catalana fue solo una puesta en escena, algo simbólico…
    Mientras tanto Cataluña es el hazme reir de toda Europa, la Agencia Europea del Medicamento la descarta de instalarse ahí, el WMC en el aire, y 2.000 empresas fuera de Cataluña.

    • El problema es que el movimiento sigue moviendo a cientos de miles de personas… es una verdadera pena, no sé muy bien cómo acabará esto.

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