Selección china busca Donatos

Ya que estos días estamos casi todos siguiendo con pasión la Eurocopa (yo, por primera vez en 20 años, la estoy pudiendo disfrutar sin trasnochar) voy a hablar un poco de la selección china de fútbol, que ya sé que no es la más vibrante del planeta pero de vez en cuando merece la pena ver qué se cuece en ella.

La selección china, que en la pasada década estuvo dirigida por famosos entrenadores extranjeros como Camacho o Lippi, desde este año tiene como máximo entrenador al ex jugador Li Tie, uno de los más célebres futbolistas de la historia del país y que hace 20 años llegó a jugar en el Everton.

Comandados por Li Tie, los chinos actualmente ocupan el puesto 77 del ranking FIFA (entre Panamá y Curaçao) y están ocupados sobre todo en intentar conseguir la clasificación para el Mundial 2022. No lo tienen fácil, porque están en un grupo con potencias regionales como Japón, Corea del Sur y Arabia Saudí, y sólo dos del grupo irán directamente a Qatar (una tercera selección podrá conseguirlo también en una repesca).

Quizá puede dar algo de ánimo a los chinos pensar que el Mundial es en Asia y que la anterior vez en que el torneo estuvo en el continente (en el Mundial de Japón y Corea de 2002) fue la única en la que ellos pudieron estar también, aprovechándose de que había un pelín más de oportunidades, ya que los anfitriones no tenían que jugar en la fase de clasificación.

Me parece a mí, sin embargo, que lo que los chinos están de verdad preparando es un equipo decente para la Copa de Asia de Naciones de 2023, ya que China será la anfitriona del torneo. La anterior vez que lo acogieron, en 2004, fueron subcampeones perdiendo con Japón, así que quieren repetir aquella buena actuación. Desde entonces no pasan de cuartos.

La gran novedad de la selección china de fútbol es que en la actual fase de clasificación por primera vez está utilizando en su equipo jugadores nacionalizados, que nacieron fuera del país pero que tras varios años viviendo en China obtuvieron el pasaporte chino. Aprovecho para decir que yo viví en China muchos más años que cualquiera de esos nacionalizados (17 años concretamente), pero como ejercía de periodista, ni pasando 70 años allí me hubieran dado nacionalidad. Tampoco creo que la hubiera querido: en teoría China no admite la doble nacionalidad, así que para ser chino tienes que abandonar la tuya anterior, y el pasaporte chino, al lado del español, no tiene color, tienes que pedir visado para entrar en más del doble de países.

En los últimos partidos de la selección, de clasificación para el Mundial, Li Tie ha convocado a hasta cinco jugadores nacidos en el extranjero pero ya chinos por su pasaporte: tres nacidos en Brasil y que juegan en el todopoderoso Guangzhou (Elkeson, Alan y Fernandinho), y dos naturales del Reino Unido (Nico Yennaris y Ty Browning). En el caso de los británicos, ambos tienen madre china, lo que aceleró su nacionalización. Todos menos Fernandinho ya han debutado en el césped vistiendo la sudadera roja de China.

Yennaris y Elkeson.

La política de «importación» de jugadores se ha visto favorecida por el hecho de que la liga china comenzó hace cosa de una década a pagar unos sueldos tan buenos o a veces mejores como en Europa, lo que hizo que algunos jugadores extranjeros fueran a jugar a China relativamente jóvenes, y no en el ocaso de sus carreras como pasaba antes (Paul Gascoigne, por ejemplo, llegó a China cuando ya se había bebido todo lo bebible en las Islas Británicas). Eso también está atrayendo a jugadores de la enorme diáspora china más dispuestos a ir al país de su madre o de su padre, como estamos viendo.

La selección por tanto ha pasado de no tener ningún naturalizado en sus filas a tener cuatro o cinco. Hasta ahora no era muy habitual esta práctica tampoco en otras selecciones grandes de Asia Oriental, ha sido igualmente poco frecuente en Corea del Sur o Japón (aunque los Samurai Blues tuvieron hasta hace poco al brasileño Alessandro Santos).

La tendencia en China podría no haber hecho más que empezar, teniendo en cuenta las muchas nacionalizaciones de futbolistas que el país hizo en los últimos años, sobre todo en 2019, antes de la pandemia. Pueden ser llamados también por Li Tie, si éste lo considera conveniente, el jugador de origen portugués Pedro Delgado (no confundir con el exciclista segoviano, obviamente), los antes brasileños Goulart y Aloisio, el limeño Roberto Siucho (que como tantos peruanos tiene antepasados chinos) y el hijo de madre china que nació en Noruega John Hou Sæter. No sé si jugarán mejor, pero al menos los locutores deportivos occidentales podrán memorizar mejor las alineaciones.

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