Sesenta años allá arriba

En las últimas semanas ha habido muchas noticias relacionadas con el Everest, la montaña más alta del mundo, que los alpinistas suelen ascender en este mes de mayo porque es la época con mejores condiciones climáticas para ello. La semana pasada mi paisano Carlos Pauner llegaba a su cima y se convertía en el primer aragonés (y el primer español no vasco, huy en qué jardines me estoy metiendo) en coronar las 14 montañas del mundo que miden más de 8.000 metros (hay alguna duda con uno de sus ascensos, el del Shisha Pagma, pero bueno, que un día de éstos lo ascienda nuevamente y así acabará con los recelos). Un día después, un japonés de 80 años y con nombre de toro llegaba también a la cumbre y se convertía en el hombre más viejo en conseguirlo. Y hoy, finalmente, se cumplen 60 años de la primera llegada del hombre a la cumbre de esa montaña, la que consiguieron el sherpa Tenzing Norgay (cuyos orígenes debatíamos hace unos días en el grupo de Facebook) y el neozelandés Edmund Hillary.

Los dos alpinistas, felices de conocerse y felices de haber bajado ya de tan alto, pocos días después de la hazaña.

A veces se olvida un poco que el Everest es un monte chino, o bueno, medio chino. Su cara sur da a Nepal, pero la norte está en territorio de China, concretamente en la región del Tíbet (no puede obviarse que considerar el Tíbet como chino tiene su polémica, pero tampoco se puede olvidar que así aparece en cualquier mapa). Aparte de por cuestiones políticas relacionadas con la cuestión tibetana, otra de las razones de que el Everest se relacione más con Nepal que con China es el hecho de que la mayoría de los ascensos se realizan por la cara sur, porque sus rutas son más sencillas y porque Nepal pone muchas menos limitaciones que China a la entrada de extranjeros (una vez más, por cuestiones relacionadas con la política).

Otra razón que puede pesar en el «olvido» es que en China la palabra «Everest» no se usa, con lo cual se asocia menos ese vocablo con este país, y, por extensión, se asocia menos esa montaña con este país. Los chinos, a imitación de los tibetanos, llaman al Everest «Qomolangma», que significa «Diosa Madre» en tibetano, y siembre la citan así, incluso en noticias en inglés (ni siquiera ponen «Everest» entre paréntesis a modo de aclaración). Desde 2005, además, los chinos no reconocen la altura internacionalmente más usada del monte (8.848 metros), ya que ellos realizaron ese año otra medición y fijaron su altura en 8.844 metros. De estos dos peliagudos asuntos ya hablé hace unos añitos, cuando los chinos llevaron la llama olímpica a la cima de ese monte, pero bueno, hoy lo recuerdo con motivo del aniversario.

La prensa china recuerda hoy la efeméride, y de paso que los primeros en ascender el Qomolangma/Everest por su cara norte fueron dos alpinistas chinos, Wang Fuzhou y Qu Yinhua, y un tibetano llamado Gingbu, así a secas (muchos nombres tibetanos son de sólo una palabra, sin apellido). Lo lograron en 1960, en una época en la que la cara norte estaba aún más vetada a los extranjeros que ahora.

Los tres héroes a este lado del Everest (el de la izquierda llegó un poco antes que los otros dos, gracias a su fenomenal cardado).

También hay rumores de que en 1952, un año antes de que Hillary y Norgay llegaran a la cumbre, una expedición soviética intentó adelantarse unos meses a la proeza nepalí/neozelandesa con un ascenso por esa misma cara norte, pero que perecieron en el intento (Moscú y Pekín negaron la existencia de esa expedición, pero quién sabe, igual sólo ocultaron el fracaso).

Llegar a lo alto de una montaña como el Everest/Qomolangma/Samargatha (pongo también su nombre nepalí para liar aún más) y ver el mundo desde allí arriba debe ser una maravilla, aunque también es una peligrosa aventura. El fallecimiento también estos días del alpinista leridano Juanjo Garra en otro ochomil es un recordatorio de lo crueles que pueden ser esas bellas montañas. La lista de alpinistas que han fallecido en estos 14 gigantes es abrumadora, y en todos ellos han muerto alpinistas españoles, terrible.

PD: La foto que abre el post es un apresurado homenaje a una de las noticias de la semana en China, con permiso del niño de la cañería.

1 Comment

  1. Enviado por Daniel
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    Hola Chinochano (Te has acostumbrado a que te llamen por el nombre de tu blog?). Pintar la montana debe haber sido digno de un programa de al filo de lo imposible.

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    Enviado por ChinoChano
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    Bueno, en el MundoReal™ me sigue pareciendo un poco raro, pero en el virtual lo tengo asumido, aunque no era la intención inicial…

    Fue complicado hacer la pintada, sí, pero bueno, ser del Pirineo me ayudó a no arredrarme por las montañas.

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    Enviado por Learn Chinese in China
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    Hola! Gracias por ese artículo, nos olvidamos demasiado fácilmente que el everest es forma parte de la historia china!

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    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Bueno, sí, pero parte de la culpa la tienen los chinos porque su vertiente está mucho más cerrada al exterior que la nepalí. Pero en fin, ellos no parecen tan interesados en tener publicidad, ni en esto ni en muchas otras cosas.

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