Taiwán, la isla que lo vio venir

Se habla mucho de países que han tenido relativo éxito en la contención del coronavirus dentro de sus fronteras, como Corea del Sur, Nueva Zelanda o Alemania, pero creo que se habla menos, injustamente, del modélico y espectacular ejemplo que nos ha dado Taiwán. Una isla que tiene territorios a media hora de ferry de China, con un contacto constante con ese país por el medio millón de taiwaneses que trabajan al otro lado del estrecho de Formosa, ha tenido en estos cinco meses de pesadilla siete muertos por COVID-19 y sólo 440 casos sin necesidad de confinamientos, cierres de negocios y otras medidas paralizadoras de la economía local. Si hubiera que dar medallas a territorios en esta catástrofe, yo le daba el oro sin duda a los taiwaneses.

Estamos hablando de una isla que el 31 de diciembre, en una fecha en la que nadie nos imaginábamos la que nos venía encima y más bien hacíamos planes para un nuevo año que no sabíamos cuán raro iba a ser, ya empezó a tomar medidas. El mismo día en el que China informaba a la OMS de la existencia de un «nuevo coronavirus» del que admitía apenas unas decenas de casos. Seguramente Taiwán tomó medidas horas antes de la famosa notificación de China a la OMS. Hasta podríamos fantasear: quizá China informó a la OMS al ver que Taiwán se había enterado del nuevo coronavirus. Si es así, la isla podría no sólo llevarse el mérito de haber salvado muchas vidas en su territorio, sino también en otros del resto del mundo, al haber dado el pistoletazo de salida para que la comunidad médica internacional supiera de la situación en China y comenzara a alarmarse (aunque también sabemos que en muchos lugares de Occidente la alarma sirvió de poco).

La forma en que Taiwán se enteró del brote vírico en China es digna de una novela, y el mérito descansa en una sola persona, el experto Luo Yi-jun, subdirector de la red de centros de control de enfermedades de la isla.

En la noche del 30 al 31 de diciembre, Luo no podía dormir, y para distraerse en la noche en vela se puso a navegar por un foro de internet taiwanés llamado PTT (como el del libro gordo), que podríamos comparar con el Reddit anglosajón o el Forocoches hispano. De repente, a Luo le llamó la atención un hilo en el que reproducían comentarios publicados en Wechat (el Whatsapp chino) por el ahora famoso doctor Li Wenliang, el oftalmólogo de Wuhan que intentó alertar a colegas y amigos sobre un posible nuevo coronavirus. Li fue amonestado por las autoridades tras hacerlo, y moriría semanas después a causa de ese mismo coronavirus. Los célebres mensajes de Li, traducidos del mandarín al inglés, decían más o menos esto:

Li Wenliang publicó esto en la tarde noche del día 30 de diciembre, y seguramente había sido ya censurado en la madrugada, pero alguien debió hacer una captura de pantalla y reproducirlo en el foro PTT, donde Luo Yi-jun lo vio, supo discernir que no se trataba de un «rumor», y a las 5 de la mañana avisó a la red de control de enfermedades de Taiwán para que se tomaran medidas preliminares de precaución. El mismo 31 de diciembre Taiwán ya ordenaba la toma de temperatura en los aeropuertos a los viajeros que llegaran de Wuhan. El 23 de enero prohibió los vuelos desde esa ciudad china, y el 7 de febrero cualquier enlace aéreo con el país vecino.

Luo Yi-jun merece muchos homenajes por su rápida reacción, aunque no es fácil encontrar fotos suyas: en ésta aparece con unas manos gigantes, en un acto para enseñar a los niños a lavarse las manos, junto a la siempre inquietante figura de Ronald McDonald, pues imagino que la cadena de hamburguesas pondría pasta para el evento.

Taiwán, como veis, tiene motivos para sacar pecho en la gestión de la crisis sanitaria, que en muchos otros países, sobre todo en Occidente, ha sacado los colores de muchos gobiernos, tanto de derechas como de izquierdas, y aún hay gente que no entiende que esto no es una cuestión de ideología sino de inteligencia.

Y Taiwán defiende que su ejemplo puede ser muy valioso para futuras pandemias, que otras vendrán. Por eso lleva varias semanas en incansable campaña para que la OMS le deje participar en su asamblea anual, que empieza mañana lunes, a la que todos los años acuden líderes de todo el mundo y que este año aún será más importante debido a la emergencia de salud global que vivimos (pero no será en el Palacio de las Naciones de Ginebra, como otros años, sino por videoconferencia, por los motivos que todos sabemos).

La asamblea otros años (arriba) y este año (abajo).

Lo cierto es que Taiwán todos los años presiona para estar en la asamblea, aunque sea como observador. No puede estar como miembro de pleno derecho, ya que desde 1971 está fuera de las Naciones Unidas (su sitio lo pasó a ocupar en ese año China). Los taiwaneses creen que la OMS es uno de los lugares donde pueden conseguir con más facilidad representación internacional, por lo que desde hace más de 20 años solicitan anualmente a ese organismo participar en su asamblea. No suelen conseguirlo, porque China acostumbra a vetarlo, aunque Pekín sí lo permitió entre 2009 y 2016, coincidiendo con el último gobierno en la isla del Kuomintang, partido históricamente ligado a China.

Taiwaneses en la calle pidiendo que la isla entre en la OMS, o al menos en su asamblea.

En esta ocasión, Taiwán tiene más razones que nunca para entrar en la asamblea, como hemos visto. Su gestión de la pandemia fue la más rápida del mundo, y sus resultados saltan a la vista, aunque también debe decirse que en general toda Asia Oriental ha lidiado bastante bien con el coronavirus. Este año su gran argumento es «si Taiwán hubiera sido miembro de la OMS, sus acciones preventivas habrían sido más conocidas y podrían haberse salvado más vidas». El lema ya no es que Taiwán necesite a la OMS, sino que la OMS necesita a Taiwán.

«Taiwán puede ayudar», el orgulloso lema isleño (fantástico ese estetoscopio formando el mapa de la isla).

Mañana lunes sabremos si Taiwán entra o no en la asamblea como observadora, aunque las perspectivas no son muy halagüeñas. A la oposición de China, que mientras en Taiwán esté de presidenta la independentista Tsai Ing-wen no quiere saber nada de acercamientos a la isla, se ha unido un imprevisto: el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, no tiene mucha simpatía hacia los taiwaneses.

¿La razón? En redes sociales, Twitter sobre todo, Tedros ha recibido decenas de insultos y hasta amenazas de trolls mostrando la bandera de Taiwán, pidiéndole con muy malas formas que dimita, acusándole de la pandemia o de cosas peores. También hay fuerte presencia en las críticas a Tedros de trolls hongkoneses, estadounidenses, y de países con alto número de casos de COVID, pero los taiwaneses, o simpatizantes de  Taiwán, han sido de los más insistentes. Esto llevó a Tedros a acusar al gobierno de Taiwán el mes pasado, cogiendo por sorpresa a todo el mundo, de permisividad hacia los ataques racistas contra él por parte de ciudadanos taiwaneses, cosa que provocó luego las iras de la presidenta Tsai.

En el aire, la sensación de que los dos de abajo están enfadados porque son manejados como marionetas por los dos de arriba, como en los buenos tiempos de la Guerra Fría, cuando las superpotencias no tenían agallas para luchar entre ellas y usaban a los más pequeños para hacerlo en su lugar.

Otro asunto que enrarece la situación y dificulta que la OMS acepte a Taiwán en su asamblea es un famoso correo electrónico que también el 31 de diciembre del año pasado enviaron las autoridades taiwanesas a la OMS para pedir información sobre el brote de «neumonía atípica» que estaba aflorando en China. El correo era más o menos así:

El correo se basaba casi exclusivamente en lo que el doctor Luo había leído de madrugada en aquel foro de PTT,  y como he teorizado antes sin pruebas pudo quizá ser el detonante de que China admitiera a la OMS la existencia de un nuevo coronavirus. Meses después, en abril, fue uno de los primeros argumentos usados por el presidente estadounidense, Donald Trump, para anunciar que suspendía la generosa financiación estadounidense de la OMS.

Según las teorías más críticas con la OMS, en ese correo ya se leía entre líneas que podría haber transmisión entre humanos del nuevo coronavirus, al tratarse de neumonías atípicas similares al SARS. Si un virus se transmite entre humanos, su contagio se acelera, como hemos podido ver, aunque hasta bien entrado enero no se confirmó que podía hacerlo. La teoría estadounidense dice que si la OMS hubiera leído entre líneas el email taiwanés, habría barajado la posibilidad de un virus altamente contagioso mucho antes, habría recomendado mucho antes la suspensión de vuelos entre China y otros países, y esto habría frenado la pandemia, o incluso la habría evitado.

Típico twitter de Trump cabreado por la noche, mientras bebe un whisky y ve la Fox. Esa noche tocó la OMS.

La OMS defiende que en el correo no se habla de transmisión entre humanos (en efecto, esa expresión no aparece) y señala que confirmó ese modo de contagio cuando los científicos y no un email lo demostraron, pero EEUU y los más críticos con la OMS se agarran a este email de la discordia para defender que la organización ha actuado fatal.

Es cosa vuestra, lectores, decidir quién tiene la razón aquí. Mañana, en el inicio de la asamblea, es posible que salte alguna que otra chispa por todo lo relatado en este largo post.

5 Comentarios

  1. Te faltaban dos razones muy importantes : i) la prohibición de viaje individual a partir de octubre 2019 de China continente a Taiwán por motivo político, ha favorecido la situación de sus casos contagiosos ii) Actuaba con rapidez esta vez más por la postura política frente a su mayor supuesto China.

    Para la gente de continente, no nos olvidamos de cómo el gobierno Taiwán ha negado la exportación de mascarillas a China continente(incluso detenido las donaciones de la gente), mientras garantiza la provision a EE.UU. 100,000/semana.

    Taiwán can help, con paréntesis, PERO NO A CHINA (CONTINENTE).

    • Bueno, es cierto que ha estado feo lo de prohibir la exportación de mascarillas y otros equipamientos, pero no ha sido un fenómeno exclusivo de Taiwán, prácticamente todos los productores lo han hecho. También en Europa ha ocurrido con Alemania o Francia. Esto tiene que cambiar para el futuro.

  2. Buen artículo,
    Yo de verdad pienso es que en esta crisis (Antes de que el monigote trump lo dijese) se le veía el plumero mucho a WHO con China. Creo que es por la presión que hace la fundación privada del WHO.
    Un ejemplo fue el vídeo que es muy gracioso de la periodista con uno de WhO Tedros diciendo luego que los Taiwanese eran racistas me parece que fue más bien una pataleta de la WHO para criminalizar el bando de Taiwán . ( https://m.youtube.com/watch?v=UlCYFh8U2xM )

  3. Verdaderamente creo que tardaremos en conocer REALMENTE cuándo se produjo el primer contacto y a causa de qué. Se mezclan políticas e intereses económicos que enmarañan esa realidad a la que aducía anteriormente. Lo que sí podemos afirmar es que existen líderes políticos que aún niegan lo evidente, teniendo las asociaciones científicas asesorándole, o al menos, pudiendo tenerlas.
    Los países asiáticos, probablemente por una tendencia un complejo de inferioridad, y otros por todo lo contrario, es complicado creerles ante cualquier afirmación que hacen.

  4. Bueno os actualizo diciendo que al final no hubo debate sobre si Taiwán entraba o no a la asamblea ayer lunes… parece ser que los taiwaneses aceptaron que no se discuta hasta que no haya una asamblea presencial. EEUU y algunos aliados de Taiwán protestaron. Taiwán tuvo la deportividad de conceder que ahora mismo hay urgencias más graves que acometer, creo que una vez más le honra su actitud.

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