Tan lejos del cielo, tan cerca de Pekín

Sigo haciendo tiempo hasta que llegue mi partida de China, y mucho de ese tiempo lo estoy procurando pasar fuera de Pekín, porque ya no tengo casa en la ciudad y los hoteles locales son prohibitivos. Es por ello que he pasado varios días en la provincia de Hebei, que cuasirrodea a Pekín y de paso también a Tianjin.

Hebei es por tanto la provincia más cercana a Pekín, pero curiosamente, apenas la visitamos los que vivimos en la capital (como mucho llegamos a su noreste, donde está la antigua residencia imperial de Chengde o las playas de Beidaihe, en cuyas cercanías la Gran Muralla se topa con el mar). Quizá influye en ese olvido su mala fama de zona hipercontaminada por el smog -a menudo más concentrado incluso que en Pekín- o el efecto “agujero negro” que ejerce la presencia de la capital pequinesa, con lugares más famosos y turísticos que en la provincia vecina.

Yo puedo decir, sin embargo, que nunca he ignorado a Hebei, y de hecho en los últimos años la he visitado muy a menudo, sobre todo para esquiar, que por algo será sede de las próximas Olimpiadas invernales. También he viajado a ella para asistir a una bonita boda china. Y en los últimos días, acompañado por la suerte (menos smog del habitual) y por los magníficos colores que la naturaleza brinda en otoño, he podido admirar en ella sitios espectaculares. A veces ha sido duro: muchos de los sitios a los que fui son algo remotos (hubo que tomar muchos autobuses y trenes), y una vez más encontrar alojamiento que admitiera extranjeros ha sido una más que ardua tarea que me ha obligado lo mismo a pernoctar en pensiones de mala muerte que en hoteles de lujo. Pero el esfuerzo ha valido la pena.

He estado, por ejemplo, en la acongojante montaña Cangyanshan, la “Ronda de China” si me permitís el símil…

Si habéis visto el ya clásico filme “Tigre y Dragón”, que en su metraje incluye decenas de lugares de China dignos de visitar, igual os suena Cangyanshan porque es escenario de los últimos minutos de la película (podéis verlos a continuación, si no tenéis miedo a los spoilers).

También estuve en el valle de Hongyagou, donde los chinos han construido el que creo que es el puente de cristal más largo del mundo (no tan funcional como el puente convencional inaugurado esta semana entre Hong Kong y Macao, pero no es menos espectacular). Otro lugar al que llegar es complicado (y caro, pues la entrada de 300 yuanes es excesiva), pero por qué no decirlo, acojona.

Esos dos lugares están en la zona de influencia de la capital provincial, Shijiazhuang. Si nos vamos a otra ciudad de Hebei más al sur, Handan, con fama de ser una de las más contaminadas del país, tenemos en la “cercana” (una hora de autobús) comarca de Shexian una bellísima zona montañosa que con el otoño multiplica sus colores y donde clavado en la roca hay un templo dedicado a la diosa Nuwa, al que las mujeres rezan con fervor y hacen ofrendas, sobre todo muñecas (imagino que para pedir hijos, o salud para los que ya tienen).

Más cerca de Handan hay una ciudad amurallada que en nada tiene que envidiar a la más famosa de Pingyao, llamada Guangfu y que aunque os suene a “kung fu” en realidad es meca de otro arte marcial chino, el taichi. Dos legendarios maestros fundadores de esa técnica de lucha nacieron allí y desarrollaron escuelas que siguen funcionando en el lugar, famoso también por su al parecer sabrosa carne de burro (animal ampliamente cocinado en Hebei).

Como epílogo a este texto, una imagen de un bonito pueblo cercano a Cangyanshan, llamado Shitoucun (literalmente “aldea de piedra”), al que nadie le podría haber encontrado un mejor nombre, y que me transportó imaginariamente a la comarca sobrarbense de la que es mi familia, con aires muy similares pese a que estamos hablando de dos lugares situados a 10.000 kilómetros de distancia.

Hebei, como toda China, esconde rincones fabulosos, algunos de ellos desconocidos para el turista foráneo, y quizá sea mejor así, para que no lleguen los Starbucks. De todos modos, por más que visites, siempre quedarán cientos, miles por descubrir.

4 Comentarios

    • Hice un viaje de despedida de la Perla de Oriente en primavera, ahora ya no hay más tiempo… tendrá que ser cuando vuelva a China en el futuro, ya veremos cuándo… pero nos veremos en alguna parte, ¡seguro!

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.