Té para todos

Se celebran hoy en Cataluña unas importantísimas elecciones que, como todos sabéis, sirven de colofón a un año en el que el órdago del independentismo catalán nos ha hecho a todos plantearnos el pasado, presente y futuro de la llamada España de las autonomías. Si fue o no una buena idea, si hay que ampliar esas autonomías o reducirlas… en fin, el rollo de 2017.

La contribución que hoy voy a hacer a ese debate no va a ayudar a solucionarlo: es más, va a a echar sal en la herida y generará nuevas polémicas (espero).

Y es que me he propuesto asignar a cada comunidad autónoma española una división administrativa china con la que comparta algo. Que los españoles se miren en el espejo de China.

Hace unos meses estaba yo con un amigo haciendo bromas con eso (“¿qué chinos son los más parecidos a los catalanes, los vascos, los gallegos?…” y desde entonces tengo la obsesión de llevar a cabo un completo mapa autonómico chino. Finalmente, cumplo mi sueño.

Mapa sin “retocar”, para que os hagáis una idea.

El primer mapa requiere de varias explicaciones, unas explicaciones que como alcalde vuestro que soy os voy a dar:

Mi tierra natal, Aragón, es la provincia de Gansu, de eso es de lo que más seguro estoy en todo este proyecto. Gansu es una gran pero olvidada provincia del interior, llena de historia, surcada por un gran río (el Amarillo), en la que hay desde desiertos hasta montañas tibetanas. Aragón es una gran pero olvidada comunidad del interior, llena de historia, surcada por un gran río (el Ebro), en la que hay desde desiertos monegrinos hasta montañas pirenaicas.

Asturias, con sus paisajes verdes y sus famosos Lagos de Covadonga, símbolo del ciclismo, tenía que llevarse la provincia de Qinghai, igual de verde y también con un emblemático lago, que da nombre a toda la provincia y también a la prueba ciclista más popular de China, el Tour de Qinghai. Haciendo esto, admito que a Asturias le quito su mar, pues Qinghai es una provincia muy interior, pero a cambio os cuento que el nombre de Qinghai traducido significa “mar verde”, así que por lo menos es un topónimo con sabor a salitre.

Estuve tentado de asignar a Cataluña el Tíbet, por la cuestión independentista, pero finalmente he decidido dar a los catalanes la rica provincia de Cantón, tan comerciante y próspera como ellos. Aunque no quiere independizarse del resto de China que yo sepa, el hecho de que sus habitantes hablen una lengua distinta al mandarín (el cantonés) les da una identidad propia y a veces muy distinta del resto de la nación, o cuando menos del norte de éste. Podría decirse que los hongkoneses son cantoneses, y ellos sí que reivindicaron en años recientes su “derecho a decidir”, en su caso no la independencia sino la elección de sus gobernantes. La negativa de China dio alas a movimientos independentistas allí, y todo os sonará a déjà vu.

El Tíbet, en cambio, se lo regalo al País Vasco, ya que las verdes praderas y las montañas del Techo del Mundo pueden quizá recordar más al típico paisaje de Euskadi que al catalán. Los tibetanos hablan también una lengua propia, mucho más diferenciada de lo que lo están el mandarín y el cantonés, así que los paralelismos de esto con el euskera, el castellano y el catalán son claros (los tibetanos se saludan con un “tashi delek” que al no versado podría sonarle a euskera). País Vasco y Tíbet son zonas donde el independentismo ha traído sangrientos conflictos, y donde esos movimientos han tenido un claro tinte religioso (unos por los monjes tibetanos y el Dalai Lama como símbolo de su causa, otros por el apoyo de buena parte del clero vasco al nacionalismo).

Tras esta ida de olla política conviene relajarse un poco, así que vayamos a las Canarias de China, que no pueden ser otras que la isla de Hainan. Buen clima todo el año, playa, y destino vacacional favorito para los peninsulares/continentales que tengan la suerte de disfrutar de unos días de asueto, incluso en invierno.

Como a los canarios les entregué en bandeja Hainan, a los de las Islas Baleares no les puedo asignar un territorio insular tan extenso (esta vez he decidido prescindir de Taiwán, que bastante lío me busco por el lado español), así que a los baleares no queda más remedio que llevarlos a una isla mucho más pequeña pero isla al fin y al cabo: Hong Kong. En el fondo tiene algo de parecido con Mallorca, Ibiza o Menorca: si en lugares como la isla ibicenca ha empezado a cundir la alarma por la masificación del turismo y la burbuja inmobiliaria que eso crea, algo parecido les pasa a los hongkoneses a medida que más y más chinos van a visitarles y algunos con la idea de comprarse un pisito allí. Además, les coloco cerca de los catalanes-cantoneses, dada su proximidad cultural.

Andalucía es claramente Xinjiang: ambas están entre las subdivisiones más grandes de sus respectivos países y son los lugares más calurosos en verano, tienen una rica cultura histórica musulmana, y presentan paisajes que combinan desde los desiertos de Taklamakán/Almería hasta las grandes cumbres del Pamir/Sierra Nevada. El que no vea el parecido está ciego.

No os esforcéis en buscar dentro del mapa a Valencia, porque Valencia rodea a toda China: a los valencianos no les puedo en justicia llevar a una sola provincia, porque Valencia es la más china de las comunidades españolas, Valencia es China. Chinos y valencianos comparten pasión por las naranjas, por los fuegos artificiales… y en los últimos años, el país asiático y la comunidad española se han visto envueltos en graves casos de corrupción. Ah, y el más famoso edificio de Valencia capital es la Lonja de la Seda… más claro, agua (de Valencia).

Galicia no será una provincia china del verde noreste, como cabría esperar en un principio, sino la costera Fujian, que no sólo comparte con los gallegos una fuerte relación con el mar, sino también con la emigración: los fujianeses, como otros chinos de la costa, han emigrado durante siglos a otras latitudes. Y si hay gallegos a ambos lados del Atlántico, también hay fujianeses a ambos lados del estrecho de Formosa, ya que la cultura tradicional de Taiwán es prácticamente igual que la de Fujian. Por otra parte, el río más importante de Fujian, que da nombre a su lenguaje local y  su cultura, es el Min, un nombre muy parecido al Miño.

No voy a ser demasiado rebuscado con Madrid, a la que voy a relacionar con Pekín, siendo ambas capitales y lugares obsesionados con las Olimpiadas (aunque a la capital española no le acaben de dar la organización de ninguna, mientras que los pequineses van a tener una segunda en 2022).

Casi rodeando a Pekín, pero no del todo, se encuentra Hebei, así que compararé esa provincia con Castilla-La Mancha, que hace algo parecido con Madrid. También es una zona cerealera, a veces seca y adusta. Don Quijote quizá no se encontraría gigantes aquí, pero podría atreverse a luchar con los no menos gigantescos atascos que se generan en los accesos a la capital pequinesa los fines de semana.

Para Castilla y León, con su frío invierno soriano, la mejor opción es la heladora provincia de Heilongjiang, en el extremo noreste chino. ¿No se transformaron los paisajes de Soria en Siberia durante el rodaje de “Doctor Zhivago”? Pues Heilongjiang es lo más parecido a Siberia que tienen los chinos, de hecho fue colonizada por los rusos un tiempo. En Castilla y León Antonio Machado le escribió poemas al río Duero, y en Heilongjiang podría haberse inspirado en cambio con el Amur, otro imponente río (que hace frontera entre China y Rusia).

No tengo muy claras las cosas con Murcia, pero a falta de algo mejor la hermano con Sichuan, dado que ambos lugares han tenido importante y trágica actividad sísmica en los últimos años (terremotos de Lorca y Wenchuan). El acento sichuanés es uno de los más peculiares del chino y uno de los más difíciles de entender en otras provincias, quizá comparable al habla murciana con su “acho” y con su “pijo”.

Shaanxi es el origen del imperio chino, un testigo histórico de antiguos reinos, así que no le quedaría mal a Navarra, otra vieja cuna de reyes. Y así la seguimos teniendo al lado de Aragón/Gansu, y también por ella pasará el Ebro/Amarillo.

La Rioja va a ser en China la provincia de Guizhou, por una sencilla razón: ambas son casi sinónimo de bebidas alcohólicas. Cuando un español oye hablar de Rioja, piensa en el vino, y cuando un chino escucha Guizhou, se acuerda del licor Moutai, el más famoso del país, que se elabora allí.

Extremadura fue tierra de conquistadores, y en Asia hablar de conquistadores es hablar de los mongoles, así que no hay duda: a los extremeños lo que más les pega es ser Mongolia Interior, una tierra igual de extrema y de dura, igual de lejos del mar. No tienen torta del Casar, pero Mongolia Interior será uno de los pocos sitios de China donde puedas quizá encontrar queso, dada la afición de los mongoles por los lácteos (afición que en absoluto comparten los demás chinos).

Cantabria es la provincia de Hubei por una razón muy distinta a todas las anteriores: si os fijáis en el mapa, la silueta de esa provincia en el centro de China es casi igual que la de la comunidad cántabra (girada un pelín, pero el parecido es asombroso). Hubei no tiene mar como el de la tierra de Revilla, pero a cambio se puede visitar el gigantesco embalse de las Tres Gargantas, que es casi un mar en sí mismo.

Ceuta y Melilla son para las dos ciudades autónomas costeras chinas (bueno, ellos las llaman municipalidades) que me quedaban por repartir, Tianjin y Shanghái. A los melillenses les asigno Tianjin porque en ella hay tramos de la Gran Muralla, que pueden tener cierto paralelismo con la tristemente famosa valla de Melilla. A los ceutíes les toca Shanghái porque son unos tíos con suerte, y por su parte los shanghaineses ya pueden desde hoy llamar a su ciudad “la Ceuta de Oriente” en lugar de “la Perla de Oriente”.

Por último, me he tomado la licencia de llevar Andorra a Macao, dado que ambos lugares son paraísos fiscales y lugares ideales para el blanqueo de dinero. Los dos son pequeños territorios en los que apenas repara alguien cuando mira al mapa, pero donde se juega mucho (sobre todo en los casinos macaenses, claro). Y esta Andorra china, bien pegadita a la Cataluña china (Cantón)…

Las provincias o regiones chinas que me han sobrado se las otorgo como territorio conquistado a Moderdonia, la dictadura broncaniana del “Non Plus Turra”.

¿Has quedado contento con el reparto, o crees que tu tierra se merecía otro destino?

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