The Grand Taipei Hotel

Acabo de regresar de Taiwán, ya os conté en el post anterior que me invitaron allí con motivo de la Universiada, pero hay que volver al tajo pequinés. Viajar a Taiwán (es la segunda vez que lo hago, la anterior fue en 2008) te permite imaginar cómo podría ser China si en vez de Mao la guerra civil la hubiera ganado Chiang Kai-shek. Algunas cosas no son tan diferentes a ambos lados del Estrecho de Formosa, pero otras sí: por ejemplo, la velocidad de internet, que en Taiwán es fantásticamente rápida y en China es absurdamente lenta, y diría que cada día más, como si este país fuera involucionando con destino a 1966.

El único tiempo que he tenido para hacer turismo en este viaje, lleno de conferencias y ruedas de prensa, ha sido esta mañana, cuando en las escasas tres horas que tenía antes de ir al aeropuerto decidí visitar un lugar por el que no pude pasar en mi anterior viaje en 2008: el Grand Hotel.

Si habéis visto la película de Ang Lee “Eat Dring Men Women”, el cocinero que la protagoniza trabaja en este hotel, y el edificio aparece en numerosos planos.

Este hotel es uno de los edificios más emblemáticos de Taipei y casi que de todo Taiwán, aunque cuando se construyó el rascacielos Taipei 101 el Grand Hotel perdió algo de fama. Como podéis ver, es una especie de rascacielos tradicional chino, como si un pabellón de la Ciudad Prohibida de Pekín se hubiera estirado verticalmente. Es hortera, no se puede negar, pero a la vez es un arriesgado experimento arquitectónico que pocas veces se ha repetido, creo que porque la arquitectura tradicional china no está pensada para los grandes edificios contemporáneos.

Me gusta llegar a los sitios andando, pero el Grand Hotel no es de fácil acceso a pie (está en mitad de una colina en las afueras de Taipei, y si se camina por sus cercanías toca cruzar a la brava alguna autovía), así que tomé un taxi hasta el lugar. Su interior también mantiene el mismo aire confuciano a lo grande:

Acercándose un poco a la fachada, uno puede apreciar los soberbios aleros del tejado:

Y mirando al otro lado, hay una buena vista de Taipei, presidida, cómo no, por la torre 101, la que en su día le robó protagonismo urbano al Grand Hotel.

El Grand Hotel se construyó en los años 50, poco después de la separación con China, y es obra del arquitecto local Yang Cho-cheng, autor de muchísimos edificios emblemáticos de Taipei. El arquitecto, fallecido en 2006 con 92 años, fue prácticamente el encargado de darle a una pequeña ciudad como Taipei el aire monumental que debe tener toda capital nacional. Suyo es también el monumento en honor a Chiang Kai-chek (un dictador como Mao, no lo olvidemos), que en su interior tiene una gran estatua del generalísimo y también visité esta mañana, sin saber entonces que estaba admirando cosas ideadas por el mismo arquitecto.

El Grand Hotel sufrió un aparatoso incendio de su espectacular tejado en 1995, durante unas obras de restauración de esa cubierta. Afortunadamente no hubo que lamentar víctimas mortales (aunque hubo tres heridos) y el edificio no sufrió daños graves en su estructura.

Esto os puedo contar del hotel… otra cosa que puedo hacer es enlazaros el vídeo de un grupo de J-Pop cantando con él de fondo, para recordar que Taiwán también tiene influencia japo. La canción parece que se titula “Quemar el fuego”, no sé si es humor negro o una simple casualidad (y yo dirá que el fuego no se puede quemar, pero en fin, quizá el título es una mala traducción).

4 Comentarios

  1. A mí, me resultan como de cartón piedra, al igual que los hoteles que por intentar contentar al turista ha de ser arquitectónicamente como siempre han sido en el país… No obstante, es curioso y me hubiera gustado pasear por su interior porque realmente es majestuosamente grande.

    • Quizá lo que pasaba en Taipei es que no había apenas arquitectura china antes de 1949 (en la primera mitad del siglo XX la isla fue colonizada por Japón, que construyó edificios de aire occidental) y los nuevos arquitectos afines al Partido Nacionalista Kuomintang querían exaltar ese nacionalismo chino. De ahí lo exagerado del Grand Hotel.

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