Todo el deporte

 

Si ponéis cualquier día el canal deportivo chino, CCTV-5, pensaréis que en China el deporte ha muerto: la mayor parte del tiempo sólo transmiten billar, y últimamente, a tan soporífera disciplina se le ha añadido otra no menos infame, el curling. Ay, como añoro aquellos años en los que por lo menos ponían toros en esa cadena…

Este horror, inexplicable en un país que gana medallas de todo tipo en muchos deportes, parece deberse, aparte de que son deportes cuyos derechos de emisión no son muy caros, a que son prácticas deportivas en las que China no había logrado nunca nada pero en cuya elite ha entrado en los últimos años con grandes victorias. Es un hecho paralelo al hecho de que en España la gente se trague -o le obliguen a tragar- algo tan infumable y antes tan desconocido en el país como es la Fórmula 1.

En billar (snooker, para ser más exactos), China tiene a uno de los mejores jugadores del mundo, Ding Junhui, un niño prodigio que ya antes de cumplir 20 años ganaba títulos en el Reino Unido, centro mundial de este deporte (o juego, o lo que sea). Muchos auguraban que si de joven era tan bueno llegaría a ser el mejor de todos los tiempos, y aunque al final con el tiempo Ding se ha desinflado un poco, sigue teniendo muchos seguidores en China y ha popularizado el juego en este país.

El curling, ese extraño deporte en el que se utilizan escobas y piedras pulidas, era en China, como en gran parte del mundo civilizado, una disciplina desconocida y ridícula, hasta que en 2009 el equipo femenino chino, surgido de la nada, ganó el título mundial. Desde entonces, esta cosa nos acompaña muchos inviernos en la televisión.

El ayi team.

Pero bueno, no debemos desesperarnos, porque en China este año promete más en lo deportivo que en otros. Aparte de los Juegos Olímpicos, en los que los chinos confían en ganar medallas a saco (no tantas como en Pekín 2008, pero las suficientes como para estar primero o segundo en el medallero) tenemos cosillas interesantes en las ligas locales de fútbol y baloncesto.

En balompié, la liga de este año, recién iniciada, está más interesante que nunca. El reciente fichaje de Anelka por el Shanghai Shenhua ha sido un bombazo, y aunque el jugador está un poco acabado ya, la operación comercial ha indicado que los clubes chinos tienen mucha pasta y la quieren gastar con estrellas de las ligas europeas, pero no viejas glorias (ya no quieren compras como las que hacían años antes, del tipo «Paul Gascoigne gordo y alcoholizado») sino jugadores y entrenadores todavía famosos en las mejores ligas.

Después de Anelka suenan muchos rumores de ofertas de clubes chinos a otros futbolistas y entrenadores importantes, sobre todo de la liga inglesa: Drogba, Lampard, Ferdinand… ¡Hasta se ha oído hablar de que algún club quiere a Mourinho! De momento todo son habladurías, pero dinero hay, y en Europa poco, así que todo puede pasar.

Los españoles, por nuestra parte, ya tenemos a un equipo chino al que animar, y no sólo es la selección china de Camacho, el seleccionador mejor pagado del mundo. El club «español» en cuestión es el Guizhou Renhe, que ha fichado a dos jugadores del Levante, Nano y Rafa Jordá.

Escudo del Guizhou.

Aunque sin os ponemos aún más exóticos y vamos a la liga de Hong Kong, todavía más modesta que la china, deberíamos defender los colores del Kitchee, equipo que tiene cinco jugadores españoles y en el que su entrenador también es paisano. Por cierto, que el año pasado ganaron la liga.

Escudo del Kitchee.

En Pekín, el equipo local, el Guoan, lo va a tener complicado para lograr el título liguero que consiguió hace dos años (los favoritos son el Shanghai de Anelka y el Guangzhou Evergrande, que el pasado año ganó el título a lo Barcelona de Guardiola, con 15 puntos de ventaja sobre el subcampeón), pero por lo menos está el aliciente de que en Pekín tenemos esta temporada otra vez partidos internacionales, ya que el Guoan (que fue de hecho el citado subcampeón de liga) juega la Liga de Campeones asiática. Más aún, en esa competición la escuadra pequinesa está encuadrada en el mismo grupo que el equipo de Tokio (Tokyo FC), por lo que dentro de unos días, el 4 de abril, tenemos en el Estadio de los Trabajadores un partido histórico, un Pekín-Tokio de máxima rivalidad y tensión por la rivalidad entre ambos países…

Pero Pekín no sólo tiene emociones fuertes en fútbol este año… también la liga de baloncesto está al rojo vivo para la capital después de que el pasado fin de semana el equipo local, los Beijing Ducks, consiguieran colarse por primera vez en la final de la liga, un play off a cinco partidos en el que esperan los todopoderosos Guangdong Southern Tigers (campeones de siete de las ocho últimas ligas).

VS.

El artífice de esta histórica final para Pekín ha sido Stephon Marbury, un veterano de la NBA que hace dos años decidió probar suerte en China. Marbury ha tenido una complicada semifinal, porque en ella al Beijing Ducks le tocó el primer equipo con el que el estadounidense llegó a este país, los Shanxi Brave Dragons, que al parecer le consideran un traidor a la causa, una especie de Figo a ojos de un culé. Las semis fueron tan tensas entre los aficionados del Shanxi y Marbury que al final de uno de los partidos de la eliminatoria los fans del Shanxi atacaron el autobús de los patos pequineses, y ello degeneró en una pelea en la que, dicen los rumores, Marbury agredió a un aficionado final. Pero bueno, una semana después todo acabó bien para el base y éste hasta se emocionó cuando metió a su equipo en las finales (pese a llevar 16 años en las pistas, es la primera vez que va a jugar en el último peldaño para un título, en la NBA nunca lo consiguió).

En resumidas cuentas, que si os gusta el deporte y estáis en Pekín, no encendáis el canal deportivo, que os van a aburrir con imágenes de bolas y piedras que se golpean unas a otras. Encaminaos al estadio o al pabellón, y presenciad un poco de buen fútbol o básquet. O si no bueno, por lo menos emocionante.

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