Todo lo que tengas en la cartera

¿Qué lleva un chino en su billetera? Pues lo normal: un poco de dinero, una tarjeta de identificación, otra de transporte, alguna de banco… Y en China, creo que más que en España, es muy frecuente que las tiendas te den una tarjeta de socio (lo que aquí se llama 会员卡, huiyuan ka) para conseguir descuentos o beneficiarse de alguna promoción, por lo que es fácil que tenga una docena de ellas al menos en la cartera.

Como muestra de todo ello, os enseño lo que yo llevo en mi cartera todos los días, aparte de algun juan qué otro y tarjetas de visita (que en China se usan mucho más que en España, por cierto).

Tarjeta de transporte: Esta tarjeta no te da descuento alguno, simplemente te ahorra el tener que hacer cola cada vez que tomas el metro, o el estar buscando en los autobuses a la cobradora, que en hora punta puede estar separada de ti por 458 pasajeros apretujados. Hay que pasarla por un lector tanto al entrar como al salir de los dos medios de transporte. Los lectores normalmente están tan ciegos como Rompetechos, y muchas veces no te dejan entrar o salir por más que les pases la tarjeta por las narices.

Tarjeta de socio de la cadena de hoteles «low cost» 7 Days: Ya os conté hace unos meses que me he aficionado, cuando voy de viaje por China, a los hoteles de esta franquicia, que ofrecen una muy buena relación calidad-precio. Durante un par de años, sin darme cuenta, usé una tarjeta que no estaba a mi nombre, sino al de mi pariente holandés (sí, tengo un pariente holandés, en mi casa somos muy internacionales), que se la había hecho cuando me visitó hace dos años.

Tarjeta de pastelería: Ésta me parece que no la he usado en la vida, pero bueno, unos pingüinos e el bolsillo siempre dan alegría. Holiland es una exitosa cadena de pastelerías china, fundada por un artista (principalmente fotógrafo) llamado Luo Hong.

Tarjeta del hospital: Si me pongo malo y tengo que ir al hospital en China, no tendré apenas lista de espera, pero eso sí, habré de pagar por adelantado (si no tienen que hacerte muchas pruebas, puede ser poco, igual 10 o 15 yuanes). Al pagar, muestras esta tarjeta, que, por cierto, también me costó unos yuanejos (en la sanidad china, te cobran hasta por querer pagar).

Tarjeta de supermercado pijo: En Pekín hay dos tipos de super, uno más humilde, centrado en productos chinos y baratos, y otro de un poco más de calidad, con bastantes productos importados. Hay días en que te sientes nostálgico de la comida occidental, o te quieres dar un gustazo, y te vas al pijo, que en España sería como irte a comprar al super de El Corte Inglés. Con la tarjeta tlogras descuentos y puntos que acumulados te dan opción a regalos (notaréis que en esta imagen no he tapado los números, porque el único riesgo que corro enseñándooslos es que al comprar en este establecimiento me añadáis puntos a mi cuenta).

Tarjeta de supermercado normal: Pues eso, que hay días para derrochar y otros para ahorrar. Me fascina lo de «rebate».

Tarjeta de una tienda llamada Hola: Es una tienda de decoración carísima, pero bueno, por tener nombre español le perdono. Estaba al lado de mi antigua casa, pero ahora me queda un poco a desmano, así que la guardo sólo como recuerdo. Lo único que compré allí fue un edredón que me costó 10 veces más de lo que uno normal cuesta en las tiendas populares, y un té inglés en bolsitas que bebí durante una temporada (qué vergüenza, beber té inglés en China) sólo porque me gustaban mucho las cajas en las que iba envasado y las coleccioné.

Tarjeta de un club de póker: La he usado dos veces, las dos en que fui a jugar, y como vi que los que allí jugaban eran infinitamente mejores que yo, decidí no volver (las cartas nunca serán lo mío, como ya vi de más joven con el guiñote, el juego que reina en Aragón). Los clubs de poker que han aflorado en los últimos meses en Pekín son un poco raros, porque en China, en teoría, no pudes apostar, es ilegal. En consecuencia, en los clubs de poker no puedes enseñar nada de dinero en las mesas, sólo fichas (que previamente has comprado, eso sí). Al final de la partida, esas fichas no las puedes canjear por dinero como en los casinos normales, sino por «premios», que en general suelen ser iPhones, iPads… En fin, un movidón, pero yo creo que muchos de los chinos que van a estas cosas en realidad son amiguetes de los dueños y al final sí que les van a devolver pasta.

Tarjeta de la tienda de animales: Kudi es la cadena de tiendas de animales más famosa de Pekín, aunque recientemente, como os conté en un reciente post, ha visto menguar su fama debido a la tragedia ocurrida en el parque perruno donde dejo a mi perra Once cuando me voy de vacaciones. En mi anterior casa tenía una tienda Kudi al lado de mi portal y la usaba mucho. Ahora ya no voy tanto, pero la sigo conservando.

Tarjeta de la peluquería: Las peluquerías son uno de los negocios más abundantes en las ciudades de China, por lo que sus dueños siempre intentan camelarte para que les seas fieles. A mí me liaron con esta tarjeta VIP, porque es de una peluquería de al lado de donde vivía antes, por lo que cada vez que me quiero cortar el pelo tengo que ir allí, con la pereza que me da. En mi casa actual tengo nada más cruzar la calle dos peluquerías, pero en realidad me alegro de no darles un duro, porque son dos de los establecimientos más guarros que he visto en toda China: cada noche dejan las dos unas montañas de basura asquerosas frente a su puerta, en las que no faltan pelos humanos, claro está. Peluquerías de Douban Hutong: ni se os ocurra usarlas.

Tarjeta del cine: Posiblemente una de las tarjetas más convenientes de todas las que os estoy enseñando, porque con ella tienes el cine a mitad de precio, y en Pekín las entradas de cine son bastante caras (y ya lo eran antes de la llegada del timo del 3D). Lo malo es que cada año te obligan a pagar una cuota, y hay años que voy tan poco al cine que al final casi no la amortizo.

Tarjeta para llamadas lejanas: Normalmente, con tu teléfono fijo o móvil no puedes hacer llamadas al extranjero (y a veces tampoco a otras provincias de China), por lo que necesitas estas tarjetas que, como las que hay en los locutorios españoles, te dan saldo para hacer este tipo de llamadas. No hay nada que me dé más pereza que usarlas, con todos esos números que hay que pulsar antes de establecer conexión (si es que te da conexión), pero en fin, hay que tenerlas por si acaso tienes una emergencia de jamón y necesitas llamar a la patria para que te lo envíen por SEUR.

Tarjeta del gimnasio: Ya que la pongo, a ver si me acuerdo de usarla un poco más a menudo, que estoy muy fondón.

Tarjeta del Starbucks: Últimamente la uso poco, porque me compré una cafetera para casa, pero por si acaso la conservo. Cada cierto número de cafés, con esta tarjeta, te dan uno gratis, y son bastante generosos: a mí igual me han dado 20 o 30 gratis, los muy generosos.

Tarjeta de piriodista: Ésta la tenemos sólo los juntaletras extranjeros de este país, y para mí es como el DNI. Aunque en teoría deberíamos llevar el pasaporte si las autoridades nos pidieran la identificación, con esta tarjeta suele ser suficiente. Además, en algunos lugares turísticos de China, te dejan entrar con ella gratis (no digo cuáles porque más que de la ley depende del humor del que está en la puerta ese día). El de la foto soy yo pero hace una o dos eras geológicas.

Tarjeta de banco: La que más he perdido de todas, igual ya llevo una decena extraviadas (afortunadamente, la pérdida no supuso merma de mi cuenta bancaria). Hacerse una nueva es probablemente el trámite qué más odio hacer en China: es lento (tardan 15 días), kafkiano (durante ese tiempo te bloquean la cuenta, no puedes sacar dinero), farragoso (el día que te la dan tienes que firmar 80 papeles, introducir tu clave secreta 160, etc) y, en definitiva, insoportable. Pero nada, mi subconsciente debe disfrutar con mi sufrimiento, porque cada ciertos meses, hala, a tomar por saco tarjeta.

Y eso es lo que tengo en la billetera, además de una foto de mi churri (bueno, últimamente no, que ahora no tengo churri). Por cierto, todas las tarjetas son exactamente del mismo tamaño, así que quedan niqueladas dentro de la cartera.

1 Comment

  1. Enviado por Blanca
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    Ahora entiendo porqué fue precisamente en China donde encontré el portatarjetas que estaba buscando y que no encontraba en España: uno donde quepan del orden de 50 tarjetas, porque aquí también hay tarjetas de fidelidad y claro, justo el día que vas te la has dejado en casa… ya no me pasa 😉

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Las tarjetas caben en la cartera china, eso sí, la cartera no cabe en el bolsillo del pantalón… En invierno va en el abrigo, pero en verano suelo tener que llevarla en el maletín de trabajo (bueno, no es un maletín, es una cartera grande, pero le puse ese nombre para no confundir con tanta cartera).

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