Tren al inframundo

Me encuentro en España unos días, con intención de pasar la Navidad aquí (es la primera vez en 10 años que lo hago, una ventaja más de ya no estar en China). Ayer pasé unas horas por Madrid, y decidí visitar un lugar de cuya existencia no me había enterado hasta hace poco: el museo que hay en la estación de metro abandonada de Chamberí. Le tengo mucho cariño al metro de Madrid por las horas que pasé en él durante mis años universitarios, es posiblemente el lugar donde más libros he leído en mi vida. Ese metro cumple ahora 100 años, hace poco en un estupendo documental sobre ello que hicieron en RNE mencionaron la estación fantasma y su museo, y tras oírlo me dije que a la primera oportunidad en Madrid la visitaría.

La parada de Chamberí está abandonada desde 1966 y se le ha conocido durante mucho tiempo como la «estación fantasma» porque durante décadas los viajeros que íbamos entre las paradas de Iglesia y Bilbao la podíamos ver con aspecto oscuro y lúgubre si mirábamos desde las ventanas. La guía desl museo nos explicó ayer que también contribuyó a esa fama de fantasmagórica el hecho de que en los 80, durante la movida madrileña, algunos drogadictos y alcohólicos se refugiaban en ella y alguno de ellos se «apareció» a los viajeros a través de la ventana, pensando éstos por error que era un espectro.

Muchas otras ciudades del mundo tienen estaciones «fantasma», y las chinas, aunque tengan redes en general bastante más modernas que las de Europa y Norteamérica, también tienen cosas que contar. En Pekín, por ejemplo, no hay una, ni dos, sino tres estaciones fantasma: Fushouling, Gaojing y Heishitou («piedra negra»).

Las tres estaciones se encuentran en la línea 1, la más antigua de la ciudad, y en el extremo oeste de ella. Los mapas de la red pequinesa dicen que la última estación de esa línea en esa parte es oficialmente Pingguoyuan («jardín de las manzanas») pero en realidad la línea continúa más al oeste y tiene tres estaciones más, sólo que no son usadas por el público y no están indicadas en los planos para los viajeros.

Al parecer, las tres estaciones se cerraron al público porque ese área se convirtió en zona militar restringida. También se comenta que hubo un tiempo en que pese a ello el metro circulaba por esas estaciones dos veces al día para llevar a estudiantes de un colegio local, pero no sé si se sigue haciendo.

Las escasas imágenes que hay de esas tres estaciones «fantasma» ya son de por sí bastante tétricas, pero que se sepa no ha habido noticias sobre supuestos avistamientos de seres extraños en el lugar. Sí que hace unos pocos años circuló por las redes un YouTube de una «viajera fantasma» que se montó en el metro de Pekín, aunque fue en otras estaciones de uso más habitual.

Y este mismo año hubo un presunto vagón espectral circulando por un metro de una ciudad china no especificada, o algo parecido fue mostrado por las cámaras de seguridad. Ya veis que en China tienen de todo: trenes, viajeros y estaciones fantasma.

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