Turismo emergente

En la última semana he pasado poco por aquí, porque tuve vacaciones de Semana Santa (algo que no tenía en muchos años) y las pasé haciendo un breve viaje por Suiza, país que aún no conozco demasiado pese a llevar ya casi medio año aquí. Estuve en lo que seguramente debe ser lo más típico para un novato como yo: dos ciudades famosas por sus cascos históricos, Berna y Lucerna, y un garbeo por la zona de Jungfrau, en los Alpes berneses por la zona de Interlaken. Lo que os interesará saber a los que venís aquí a leer cosas de China es que los tres lugares estaban llenos, llenísimos, de turistas chinos.

Aquí, decenas de ellos junto a una famosa estatua de un león en Lucerna.
Y otros tantos ante la Torre del Reloj de Berna.

Cierto es que hay otros turistas (españoles, franceses, alemanes, italianos) que seguramente pasan más desapercibidos en Suiza por su mayor parecido a los oriundos, pero a pesar de todo daba la impresión de que los chinos eran los que más estaban aprovechando la Pascua para viajar, y eso que se supone que ellos no tienen esas vacaciones, como yo tampoco las tuve cuando estaba en Pekín. Otra cuestión es que seguían la muy china costumbre de viajar en grupos organizados, por lo que a lo mejor estaban más concentrados que otras nacionalidades y eso podía hacerles más notorios. En fin, lo cierto es que allá donde fui me sentí como en mi «casa» de años anteriores.

Por supuesto, vi a chinos recién casados haciéndose el álbum de fotos para la posteridad con fotógrafos profesionales igualmente chinos, una costumbre muy asiática…

Lucerna.

Y hasta vi tiendas que se habían rendido totalmente al poderío turístico chino y ya no es sólo que aceptaran Wechat Pay (cuánto echo de menos esos pagos vía móvil) sino que habían puesto nombres en mandarín a sus establecimientos y habían colgado banderas chinas junto a las suizas.

Hay que decir que en la zona de los Alpes, que por cierto, es tan bonita que hace daño a los ojos, los chinos competían en número con otro grupo de turistas que no había visto yo hasta ahora: los indios. Sí, había muchísimos indios, también muchos de ellos en grupos organizados (aunque también algunos por libre), aunque se me antoja que muchos de ellos vivían en el Reino Unido y habían viajado a la «cercana» Suiza aprovechando el puente pascual. Indios y chinos compartían pues asientos en esos trenes suizos que te llevan a 2.000, 3.000 metros de altura por escarpadas vías, y yo creo que con los paisajes que pudieron disfrutar no echaron demasiado de menos su compartido Himalaya.

Otro ser venido de los países emergentes que ha viajado estos días por la Suiza central ha sido mi perra Once, que por primera vez en casi una década de existencia me ha acompañado a un viaje. Suiza y Francia son bastante más pet friendly que China (y además es más caro y difícil encontrar guarderías para perros), así que Once se montó en los trenes conmigo, durmió en hoteles que aceptaban huéspedes caninos, y no sé si disfrutó de las vistas, pero al menos hizo ejercicio, que buena falta le hace.

En Berna, con el crucigramero río Aar al fondo.
Ante el glaciar de Aletsch, el más largo de Europa, y a 3.400 metros de altitud, que con los pelos que tiene no le afectaron mucho.
Siempre con la lengua fuera por el cansancio y el calor.

En Suiza, pero también en Francia, Once ha descubierto un nuevo mundo de flores y plantas para olisquear que prácticamente desconocía, porque durante casi toda su vida había paseado sólo por céspedes resecos y asfaltos de Pekín. Casi todos los días le tomo alguna foto junto a esta naturaleza alpina o cercana a los Alpes que yo también estoy disfrutando mucho, pese a que mis conocimientos botánicos sean paupérrimos y no sepa distinguir una acelga de un roble.

 

12 Comentarios

  1. Bonitas fotos! Hace unos años me pasó una situación parecida en el norte de Suecia, en Kiruna, que no deja de ser un lugar relativamente pequeño y alejado. Decenas de visitantes chinos recorriendo las nevadas calles. La proporción era realmente considerable, quedé bastante sorprendido. La mayoría grupos de estudiantes chinos residentes en diferentes países de Europa que aprovechaban las vacaciones de Navidad para visitar este lugar. Debido especialmente creo a que las cuentas de Wechat que siguen suelen recomendar los mismos lugares y por tanto acaban concentrándose en ellos. Hasta llegué a encontrarme allí por casualidad, en dos ocasiones, con amigos chinos con los que había coincidido hacía tiempo en España, y que ahora vivían en diferentes países de Europa.

    • Me imagino que les debe gustar mucho el paisaje montañoso y nevado, que en China también existe pero es algo más complicado de acceder (Tíbet, Sichuan, con larguísimos recorridos en bus).

  2. Ideas para otros viajes:
    – Zermat en verano o en invierno y subir en el tren de cremallera hasta la base del Cervino (O Matterhorn) el pico mas bonito del mundo.
    – Gruyere un pueblito precioso

    • Sí, bueno su cara es de cansancio más que de alegría pero le gusta ir a ciudades con nuevos pises de perros para oler y campos con nuevos olores de flores y otras plantas.

  3. Ven de vacaciones a Asturias, sus paisajes no tienen nada que envidiar a Suiza. Lo único que no te sentirías como en casa. De momento no van tantos chinos , aunque los que han ido les recordaba a Suiza y preguntaban quién subía tan alto a cortar la hierva, porque les parecía raro esa hermosa alfombra verde que es la pradera.

    • Y me imagino que son las vacas… pues sí, estuve en Asturias hace un par de años y voto a bríos que es bonita, aunque claro, ese verdor se consigue con mucha lluvia (como en Suiza). Estuve en agosto y me llovió todos los días, excepto el último, justo cuando subía en el coche de vuelta.

  4. Que bonita esta Once, y que bien portada como disfruta.
    Nosotros despues de 8 anios en Shanghai llegamos a Miami con 4 gatos y 2 perras que estan en la misma fase que la tuya todo el dia en el patio despues de conocer solo una vida de apartamento 30.

    • Si yo lo pasé mal con los papeleos para sacar a Once, no quiero ni imaginar lo vuestro. Ni Noe con su arca, vamos. En fin, creo que a Once le ha mejorado la vida, pero ella seguro que echa de menos los olores pequineses.

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