Un año de mierda

La siempre difícil tarea que me encomiendo cada final de año aquí, la de resumir lo que los últimos 12 meses le han deparado a China, este año es en realidad más fácil que nunca: como en el resto del mundo, un evento catastrófico y de ésos que marcan época, la pandemia de COVID-19, casi se ha tragado el resto. Un virus ha matado a más de millón y medio de personas en todo el mundo, nos ha confinado durante meses, nos ha cambiado las costumbres quién sabe hasta cuándo, y nos ha separado de amigos y familiares: ha sido uno de los peores años que hemos conocido, ya no se puede negar.

En China, donde la pesadilla comenzó, el virus quedó relativamente controlado ya hacia el segundo trimestre del año, justo cuando la pandemia se volvía descomunal en Occidente, lo que permitió que en ese país la actualidad no quedara monopolizada por mascarillas, PCRs y cifras diarias de contagiados. De todos modos, los chinos también recordarán 2020 como el año de la pandemia. Repasemos pues qué dieron de sí estos aciagos 12 meses en tierras chinas.

UN CORONAVIRUS EN WUHAN

Hace casi exactamente un año, el 31 de diciembre de 2019, China informaba a la OMS de varios casos de un coronavirus hasta entonces desconocido en la ciudad de Wuhan, una megaurbe a orillas del Yangtsé. Lo que al principio nos pareció una reedición del SARS de 2003 (una epidemia que sólo afectó a unas 8.000 personas) comenzó a ponerse feo el 23 de enero, cuando las autoridades chinas, en una decisión que entonces nos pareció a casi todos draconiana, sellaban totalmente Wuhan para intentar frenar la propagación del virus (meses después veríamos sellado medio mundo). En febrero la noticia aún parecía una lejana enfermedad asiática: reportajes de entonces, como los de la evacuación de ciudadanos españoles de Wuhan, parecen hoy realizados en el Pleistoceno. Pero la forma en que el coronavirus había trastocado a la segunda potencia mundial no anunciaba nada bueno: China alargaba sus fiestas de Año Nuevo para paralizar lo más posible su sociedad, cancelaba el plenario anual de su Legislativo de marzo, pedía mascarillas al mundo pese a ser uno de los mayores productores de ese tipo de productos, la muerte de uno de los primeros médicos que contó al mundo sobre la nueva enfermedad puso a su sociedad casi en pie de guerra… Cuando la pandemia explotó en lugares como Irán, España o Italia, China comenzaba a reportar días sin contagios. El problema político para China llegó poco después, cuando la propagación acelerada llegó a Estados Unidos: Trump empezó a hablar de «virus chino», comenzaban a propagarse fake news sobre laboratorios malvados creadores del virus, o sobre ocultación deliberada de trillones de casos en China. La propaganda estadounidense de siempre, elevada a su máxima potencia, exacerbada por una catástrofe planetaria, y difundida desde un país presidido por un troll. China contraatacó con la «diplomacia de las mascarillas», enviando equipos de protección a países que entonces estaban sufriendo carestía de ellos, como la misma España. En la segunda mitad del año, China dejó de ser el gran centro de la información que fue en los primeros meses de 2020, pero el coronavirus siguió dando que hablar allí: un brote en el principal mercado de Pekín sembró el miedo en esa capital, los extranjeros siguieron sin poder entrar o salir de China hasta agosto… Entretanto, todo el mundo intentaba paliar el ordenado distanciamiento social usando las videoconferencias a través de programas como Zoom, creado por el empresario de origen chino Eric Yuan, quien sería nombrado empresario del año por la revista Time.

FALSA TREGUA CON EEUU

El 15 de enero, cuando las noticias del coronavirus de Wuhan aún no habían inundado nuestros informativos, China y Estados Unidos parecían poner fin a dos años de tensiones comerciales con la firma de una tregua que hacía pensar -inocentes de nosotros- que 2020 iba a ser un año plácido. Nada más lejos de la realidad: Trump, uno de los más de 80 millones de humanos que se sabe han estado enfermos de COVID-19, convirtió la pandemia en otra arma política contra China, en un año electoral donde la mala gestión de esta crisis sanitaria, entre otras cosas, le ha costado la presidencia, para alivio de buena parte del planeta.

UN DOGAL PARA HONG KONG

En junio China celebraba con tres meses de retraso su reunión política más importante de cada año, el plenario del Legislativo, o lo que los chinos conocen como las «lianghui» («dos asambleas»). Tapados con la mascarilla de rigor, los más de 2.000 legisladores chinos aprobaban la Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong, que según sus críticos permitirá al régimen comunista chino castigar a la oposición política hongkonesa con similares armas con las que Pekín ha logrado prácticamente no tener oposición política en China durante décadas: condenas por subversión a disidentes, periodistas, abogados, etc. La ley era una respuesta a un año 2019 que a todos nos queda muy lejano en la memoria pero que en China se recordará por meses y meses de protestas en Hong Kong, demasiadas veces violentas. Organizadas por una oposición democrática que ha vuelto a demostrar que sabe muy bien tensar la cuerda pero no sabe cuándo parar de hacerlo para intentar lograr réditos políticos. Este año también hubo protestas en Hong Kong, pero sobre todo en los días previos y posteriores a la promulgación de la ley: la pandemia las engulló, como ha engullido tantas cosas.

MUERTE EN LA FRONTERA BLANCA

No, no es el último libro de Juan Gómez-Jurado, sino el título que le pongo al feo rifirrafe fronterizo que China e India mantuvieron en mayo y junio, aprovechando que el mundo miraba para otro lado, como hicieron en 1962, en aquel entonces durante la Crisis de los Misiles de Cuba. Aunque las tensiones entre la frontera de ambos países, nunca consensuada plenamente por Pekín y Delhi, se remontan a más de medio siglo y casi todos los años hay algún incidente, el de este año fue especialmente grave, con muertos en ambos ejércitos (al menos una veintena de indios, mientras que las bajas chinas se desconocen oficialmente, pero podrían rondar una cifra similar). Aunque los incidentes no escalaron, el conflicto fronterizo continúa sin cerrarse, y los indios se han quedado sin poder usar muchas apps chinas, prohibidas ahora por las autoridades de su país.

CONSULADOS CANCELADOS

El año de pésimas relaciones entre China y Estados Unidos quedó simbolizado por la decisión estadounidense de cerrar el consulado chino en Houston, a lo que los chinos respondieron poco después clausurando el consulado norteamericano en Chengdu. Las razones del cierre del consulado de Houston no están del todo claras, aunque parecen relacionadas con temas de inteligencia: ¿robo de datos para elaborar una vacuna de COVID? ¿jugada de Trump para seguir culpando a China de sus errores en la pandemia? No está del todo claro. En este año además China expulsó a un periodista del Wall Street Journal por titular en febrero que China era «el enfermo de Asia» (una expresión con la que en el siglo XIX Occidente se mofaba del Imperio Chino caído en las Guerras del Opio). No hubo expulsiones así en EEUU, pero su gobierno sí limitó enormemente la actividad de los medios oficiales chinos con delegaciones allí.

TOQUE A TIK TOK

Otro ejemplo para mostrar el mal momento entre Pekín y Washington, en este caso en el frente tecnológico: Estados Unidos ordenaba en agosto el cierre de las actividades en el país de Tik Tok, una de las redes sociales más populares entre los adolescentes de todo el mundo, y nacida en China. Como había pasado un año antes con Huawei, Washington usaba sus armas para castigar el éxito de empresas chinas en un campo durante décadas dominado por Occidente y Japón. Finalmente, parece que Tik Tok no ha tenido que cerrar en EEUU, gracias a que se ha asociado con la estadounidense Oracle: si no puedes vencerles, únete a ellos, dice el dicho. De todos modos, hay que admitir que en China lo de obligar a las multinacionales a asociarse con empresas rivales es algo practicado durante años en muchos sectores estratégicos.


Otras noticias chinas en 2020 se pueden resumir en breves que os pongo a continuación (si queréis saber algo más de cada noticia, pinchad en sus fotos):

CHINA Y OTROS PAÍSES DE ASIA-PACIFICO FIRMAN EL MAYOR TLC DEL MUNDO
CHINA ALCANZA LOS 1.400 MILLONES DE HABITANTES
CHINA Y NEPAL SE PONEN DE ACUERDO EN LA ALTURA DEL EVEREST: 8.848,86 METROS
SANCIÓN DE OCHO AÑOS PARA SUN YANG, EL MEJOR NADADOR CHINO
CHINA PROHÍBE CONSTRUIR MÁS RASCACIELOS
EL SUNING GANA SU PRIMERA LIGA, CON GRADAS VACÍAS POR LA COVID
BONUS TRACK: ANIMACIÓN CHINA EN NETFLIX

No quería cerrar el resumen sin recordar que al otro lado del Estrecho de Formosa, Taiwán ha sido un territorio modélico en el control de la pandemia (menos de mil casos y sólo siete muertos en todo el año, pese a su cercanía al primer foco del coronavirus). En la isla se produjo el fallecimiento más sonado del año relacionado con China: el del presidente Lee Teng-hui, con el que las cosas entre China y Taiwán se tensaron al máximo en los años 90.

El famoso Grand Hotel de Taipei celebra varios días con 0 casos de coronavirus.

Y esto es todo lo que he conseguido recordar de este año de continuas cancelaciones, que olió a gel hidroalcohólico y sonó a aplausos y reproducciones del Resistiré hasta la náusea. Esperemos que 2021 sea un mejor año para todos: por una parte lo tiene fácil, pero por otra es seguro que no va a comenzar con buen pie. Mucho ánimo a todos, feliz 2021, y no os confiéis demasiado, que las vacunas no van a matar esa esferita con pinchos de la noche a la mañana.

6 Comentarios

  1. Como siempre, Antonio, has hecho un resumen modélico de cómo se ha sufrido esta pesadilla pandémica en aquella zona del mundo y sus relaciones con USA y por ende con el resto del mundo. Sin embargo, aún no ha quedado claro el origen del problema, sí sabemos que China ha sido EL CAUSANTE de tanto desastre, y que Occidente debería tomar nota, reflexionar que debiera ese país contribuir en mejorar lo que destrozó… dejarse de depender tanto de ese país y ser más autónomo en cuestiones económicas sobre todo, aunque siempre, como con todos, manteniendo buenas relaciones diplomáticas, pero esa CAUSALIDAD sí debería pasarle algún tipo de cuenta porque todo el mundo se ha dado la vuelta como un calcetín gastado y maloliente. Seguimos sabiendo que es un país que no respeta los Derechos Humanos, que es antidemocrático frente a sus habitantes, que yo viviendo ahí no podría estar diciendo lo que digo democráticamente, sin faltar el respeto a nadie pero diciéndolo, y que con su revolución silenciosa está siempre apuntando al resto de la Tierra. Tampoco los contrarios son unas monjitas de la caridad, pero se ajustan más a un modelo psíquico más unificado, seamos serios.
    De lo que sí estoy seguro es que, como dices y mantienes, el 2020 ha sido una mierda y que tenemos todos deseos enormes de que se vaya cuanto antes, y que, como dice un colega mío, aragonés como tú y yo, y actor,Jorge Usón, en una obra escrita por él: «No sabíamos lo bien que estábamos». Y sí, esta cura de humildad nos vendrá bien. Lo que nos irá mal será el hambre que va a producir la pandemia, el paro, el destrozo material, el abuso en España de algunos independentistas para sacar tajada… pero eso es otro tema del que hablaremos otro día. Ahora deseemos que el 2021 sea mejor y que estemos todos bien. Un fuerte abrazo desde Zaragoza.

    • No sé si se puede decir que un país es causante de una pandemia porque sus primeros casos se registraron ahí… ¿Causó Brasil el zika, el Congo el ébola, o México la gripe A? Lo cierto es que seguramente hubo errores de gestión al principio, eso no lo duda nadie, primero en China y luego en muchos otros países. Principalmente, porque no sabíamos el peligro al que nos estábamos enfrentando, llevábamos más de un siglo sin sufrir una epidemia así y estábamos desentrenados, si es que se puede estar preparado para una pandemia totalmente. En cualquier caso, China ha intentado paliar sus errores con diferentes actuaciones: dar la secuenciación del genoma ya en enero para que comenzaran a investigarse vacunas, dar las primeras lecciones sobre confinamientos y hospitales de campaña, desarrollar las mismas vacunas…

  2. Los resultados del censo nacional no han sido publicados oficialmente, según lei apenas hace unas horas en un comentario por WeChat. El mismo especula que la población más bien ha decrecido a 1270 millones. La población está envejeciendo ostensiblemente lo cual sería un enorme reto potencial. Entre otros ejemplos nota el número de nacimientos en Shanghai el 1º de enero de 1990 (2784); 2000 (1148); 210 (380); 2020 (156). En el noreste, solo Shenyang, Dalian y Panjing crecieron poblacionalmente mientras que, dice, el total disminuyó en 9 millones.

    • todo es posible, contar la población del país más poblado del mundo no es tarea sencilla y seguro que está llena de errores, pero de momento yo me tengo que quedar con los anuncios oficiales, que son los que son… en el fondo sólo fue una excusa para hablar un poco de la demografía china, millón arriba o millón abajo lo cierto es que son muchos y que sus políticas demográficas han sido únicas en la historia.

  3. A finales de 2010 hiciste un resumen de la década de los 2000 en China. Propongo que hagas un resumen de la década de los 2010 en China (o no sólo en China).

    • Pues es buena idea, aunque ya está un poco demasiado iniciado enero para hacer este tipo de resúmenes, me temo… cierto es que me olvidé, quizá porque el 2020 fue tan atípico que nos ha hecho olvidar todo lo que hubo antes de él.

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