Un barrio pequinés para dos aniversarios germanos

Aprovechando que el pasado sábado se celebró el 30 aniversario de la caída del Muro de Berlín, me gustaría recordar aquí el que quizá fue el más famoso proyecto de colaboración entre China y la Alemania del Este, ésa que hasta los 90 llamábamos «Alemania Democrática» (la otra era la «Alemania Federal»). Una Alemania «rara» que a mí me fascinaba porque en su bandera tenía un compás como los de mi estuche para el colegio.

Ese proyecto germano-chino no fue otro que el distrito industrial 798, en las afueras de Pekín, y que hoy en día es la zona de galerías y arte más conocida de la ciudad. Eso que ahora es una zona de bares, estatuas callejeras y pijerío pequinés se construyó en los años 50 con el fin de ayudar al desarrollo económico de la entonces nueva China de Mao.

Galería 798, pionera de la escena artística en el barrio, y antaño una de las fábricas más destacadas del distrito.

En aquellos años 50 quienes estaban ayudando principalmente a los chinos a emprender proyectos industriales y de desarrollo eran los soviéticos, y China les pidió ayuda para construir una fábrica de equipamientos electrónicos y de alta tecnología en lo que sería el distrito 798. La URSS admitió a China que su electrónica (las cámaras fotográficas y los instrumentos ópticos, por ejemplo) era casi toda importada de Alemania Democrática, así que les sugirió que llamaran a ingenieros y arquitectos alemanes del este para montar este tipo de fábricas en Pekín, cosa que hicieron.

Interior de la 798, con sus famosas grandes letras rojas elogiando a Mao, pintadas durante la Revolución Cultural.

El desarrollo de la zona, inaugurada en 1954, no fue sencillo, porque al final soviéticos y alemanes discutieron mucho en torno a él (el estilo soviético era mucho más ornamental). De hecho, si paseáis por 798, e intentáis no distraeros por el barniz artístico y comercial que ha adquirido ahora el lugar, quizá notáis todavía cierto toque «germano» en cuanto a simplicidad de formas, la funcionalidad y algún toque de elegancia… si así os parece, puede deberse a que los arquitectos alemanes que diseñaron la zona de 798 estaban influidos por el movimiento Bauhaus, que por cierto, este año cumple un siglo de vida, así que también está muy bien traído.

La Alexanderplatz, el centro del Berlín comunista.

Es difícil explicar que es «lo bauhaus», porque más que un estilo fue una escuela de diseño y arte en la Alemania prenazi (la de la República de Weimar) de la que salieron arquitectos, pintores y otros creadores con ideas a menudo contrapuestas. Lo que sí se advierte quizá en muchos de los alumnos de la Bauhaus, y en los posteriores alumnos de estos alumnos, es cierto gusto por el minimalismo elegante. Un estilo que, aunque difuminado por los muchos añadidos que ha habido con el tiempo, aún podréis encontrar en el distrito 798.

Esto no es chino ni alemán sino sueco (muebles de IKEA), pero creo que la multinacional de muebles es una de las grandes abanderadas del espíritu Bauhaus hoy en día.

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