Un gran Nobel para Tu

Hoy China ha recibido una grata e inesperada sorpresa, la concesión del Nobel de Medicina a la investigadora Tu Youyou. Desconocida hasta hoy para la mayoría de los ciudadanos de a pie en este país (y yo mismo me incluyo), Tu Youyou, con ese nombre tan gracioso y tan «tuyo», se ha convertido en la primera mujer china que consigue un Nobel de cualquier tipo, además de ser el primer Nobel chino de Medicina y el primer Nobel de un científico chino que consigue tal galardón sin tener que haber emigrado a EEUU para investigar allí (lo que implica siempre perder la nacionalidad de su país natal).

Tu Youyou ha compartido el premio con el irlandés William Campbell y el japonés Satoshi Omura, y en este sentido ha sido un poco vergonzoso observar cómo las noticias han hablado más de los otros premiados que de la galardonada china. Campbell y Omura se han llevado casi todos los párrafos de los reportajes y han salido en muchos más titulares, mientras que Tu era arrinconada al final de las noticias. Y eso cuando, en realidad, ella se lleva más porción del Nobel de este año que los otros dos (ella se ha llevado una mitad, y los otros dos, que investigaron juntos, compartieron la otra mitad, es decir, que el irlandés y el japonés se llevarán cada uno un 25 por ciento de la pasta por el Nobel). La discriminación hacia Tu ha sido tal que incluso el Gobierno irlandés, uno de los países agraciados por el premio de hoy, se ha «olvidado» de felicitarla, o al menos eso parece en las noticias.

Me da mucha pena todo eso, ese eterno «China no nos importa», y todavía me da más cuando, leyendo apenas un poco de la vida de Tu, se descubre lo apasionante de su carrera. Con todos mis respetos hacia el señor Campbell y el señor Omura, que seguro son merecedores del premio, dudo mucho que sus biografías sean tan interesantes como la de Tu.

Y es que lo que le ha dado el premio a Tu Youyou lo investigó nada más y nada menos que en la China de los años 60 y 70. La China de la Revolución Cultural, aquélla en la que los científicos eran considerados unos apestados contrarrevolucionarios, se les prohibía seguir sus investigaciones, y muchos acababan en campos de reeducación, donde no pocos murieron o sufrieron grandes penurias y traumas de los que nunca se recuperaron. En ese hostil contexto, y en un país muy subdesarrollado, Tu Youyou descubrió una sustancia, la artemisinina, que desde entonces ha curado la malaria a millones de personas en los países pobres, especialmente niños. Ahí es nada.

¿Cómo lo consiguió? Bueno, conviene tener en cuenta que tampoco es que tuviera que trabajar a escondidas, porque la investigación contra la malaria fue uno de los dos únicos estudios científicos que Mao Zedong permitió que continuaran en los oscuros años de los Guardias Rojos (el otro, por cierto, fue el que dio a China su primera bomba atómica). Mao lo autorizó, y además lo financió generosamente. Por la sencilla razón de que la malaria estaba causando muchas muertes en el sur del país, y además estaba causando muchas bajas entre los «hermanos» del Vietnam, que entonces estaban luchando -los del norte, al menos- contra los pérfidos Estados Unidos.

Pensaréis entonces que a lo mejor Tu fue una privilegiada en esa dura época… pero sabed que mientras ella buscaba un remedio para salvar vidas, su marido estaba en uno de esos campos de reeducación tan temibles, y ella se quedó cuidando a la primera hija de ambos.

También es muy interesante conocer cómo descubrió Tu la artemisinina, porque lo hizo utilizando una disciplina que muchos científicos, sobre todo en Occidente, rechazan y miran por encima del hombro: la medicina tradicional china, que como muchas otras medicinas ancestrales no se basa en el método científico, sino en el ensayo-error, en el «esto le funcionó a mi abuelo, pruébalo tú a ver qué tal». La medicina tradicional china son remedios de la abuela, pero recolectados durante miles de años y sistemáticamente escritos en miriadas de libros cuidadosamente guardados generación tras generación, hasta el punto de que el tamaño de este saber es comparable al de la medicina convencional, aunque no pueda probarse con fórmulas.

Tu Youyou, en concreto, viajó a la isla china de Hainan en los años 60 (zona tropical, y por tanto con mayores casos de malaria) y se dedicó a recolectar viejos libros de medicina de la zona. Encontró en uno de ellos, de 1.300 años de antigüedad, que el ajenjo chino (artemisia annua) era considerado ya por los antiguos pobladores de la zona como un buen remedio contra las fiebres, un posible síntoma de la malaria. Tirando de ese ovillo logró aislar el principio activo de esa planta, la antes mencionada artemisinina. Era 1969 y ella tenía sólo 39 años.

Para hacer más interesante la biografía de Tu, su entrada en Wikipedia afirma que ella misma decidió ser la primera humana en probar si la artemisinina era eficaz contra la malaria. Ya lo había probado en animales con éxito, llegaba la obligada fase experimental con humanos, y ella se convirtió en la «paciente cero». Le fue bien, para suerte de la humanidad y de ella misma.

Por poner alguna sombra en esta fantástica señora, y ya que los diarios lo mencionan hoy, matizaré que algunos compañeros de trabajo de Tu se han quejado en alguna ocasión de que ella se puso todas las medallas por el descubrimiento de la artemisinina, cuando el hallazgo fue un trabajo de equipo. Pero bueno, me imagino que también Severo Ochoa y Ramón y Cajal (por citar los únicos otros Nóbeles científicos que me sé, para qué negarlo) también aprovecharon los descubrimientos de otros, o trabajaron con equipos cuyos nombres quedaron olvidados. La ciencia es un trabajo de muchos en el que algunos nombres se llevan más fama, como tantos otros campos en esta vida. Creo que Tu Youyou sabrá muy bien agradecer a todos esos anónimos colegas o «rivales» la ayuda prestada, cuando le toque dar el discurso de recepción del premio en Estocolmo.

Se dice que Tu Youyou, que ya tiene 84 años, lleva hoy en día una vida muy discreta, tanto que hoy por ahora nadie la ha encontrado para recoger reacciones a su premio (algunos decían que hasta es posible que no se haya enterado de que se lo han dado). Sus oficinas están en un humilde apartamento de Dongcheng, mi barrio, y ella seguramente pasa delante de muchos cada día como una anónima anciana. Hoy se ha convertido en una Nobel de Medicina, por salvar a millones. Enhorabuena para Tu (no para tú que lees el artículo, hombre, para la señora Tu).

1 Comment

  1. Enviado por Miriam Jeria Cambiaso
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    Felicitaciones a Señora Tu!!!!!. Su aporte científico es un gran ayuda a la humanidad Un gran reconocimiento para ella y su País tan reconocido y admirado por mi.

    ~~~
    Enviado por Daniel
    (Contacto Página)
    Os dejo un artículo en el que defienden que Youyou Tu realizó sus descubrimientos inspirándose en la medicina tradicional china y buceando en su literatura, pero la comprobación experimental se hizo aplicando el método científico convencional.

    https://hipertextual.com/2015/10/nobel-de-medicina-de-2015-datos

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Sí, por lo que leí no parecía un descubrimiento totalmente basado en la medicina tradicional (el hecho de que experimentara con animales y con ella misma ya da a entenderlo), pero sólo el hecho de basarse en esa medicina tradicional ya es mucho. Ella mism ha dicho al hacer declaraciones sobre el premio que éste es un espaldarazo a la TCM.

    A mí eso me alegra porque siempre me ha parecido un poco mal la saña con la que los saberes tradicionales se han tratado especialmente en internet: foros, blogs, Menéame… Que yo entiendo que hay cosas muy de flipaos, pero tampoco entendía que todos los días salieran críticas en portada de Menéame, o que los científicos pidieran básicamente su abolición de la faz de la tierra, cuando a veces, aunque sea de casualidad, pueden tener frutos, como la propia Tu Youyou ha demostrado.

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