Un italiano en el patíbulo

La semana pasada una de las noticias más sonadas sobre China -aunque sonó más en el extranjero que aquí- fue la ejecución en Urumqi de un británico de origen pakistaní llamado Akmal Shaikh. Los diarios han hablado ya mucho de este caso, así que yo no voy a decir mucho más. Sólo manifestar mi oposición a la pena de muerte sea cual sea la circunstancia. Shaikh era extranjero, posiblemente enfermo mental y su delito no era de sangre, pero hay que oponerse con la misma fuerza en casos en que el ejecutado sea -por poner un ejemplo- chino, sano como roble y asesino. No se trata de oponernos a una ejecución porque el ejecutado sea de nuestro país o cercano al nuestro: hay que pedir con fuerza el fin de la pena de muerte en todos los casos y en todos los países. Una justicia que mata también es una justicia asesina.

Sin embargo, de quien quería hablar hoy es del italiano Antonio Riva, personaje de la primera mitad del siglo XX que también ha sido dado a conocer en los periódicos por el asunto Shaikh. Y es que Shaikh fue el primer europeo ejecutado por la justicia china desde 1951, año en el que Riva, ex piloto militar, fue fusilado en Pekín. No hay mucho de este personaje en Internet, así que he recurrido a la Wikipedia en italiano: espero no haberme equivocado mucho al traducir un idioma que en realidad no conozco, pero que afortunadamente se parece bastante al castellano. Si algún hablante de la lengua de Dante me quiere corregir, que sea implacable.

Riva nació en Shanghai en 1896, hijo de un lombardo comerciante de seda (aquí casi la cago porque seda en italiano se dice «seta», un poco más y os pongo que vendía champiñones). Su familia vivía en esa ciudad por cuestión de negocios.

Mi tocayo, cuyo nombre en chino era también muy parecido al mío (el de él era Li Andong, o 李安东), pasó su infancia en China pero de adolescente marchó a estudiar a Florencia y después se hizo piloto militar, en la época dorada de estos soldados (me acuerdo del Barón Rojo, pero también, dado que Riva era italiano, del imprescindible anime Porco Rosso). Riva participó en la Primera Guerra Mundial, ganó varios combates y fue condecorado por ello.

Tras la guerra regresó a China, al parecer con el fin de preparar una travesía de exhibición de varios pilotos italianos de Roma a Pekín, en la que iba a participar el escritor y aventurero Gabriele d’Annunzio. Parece que la cosa no funcionó muy bien, pero Riva prosperó como vendedor de aviones militares a los chinos.

La vida de Riva se empieza a torcer en los años 20, cuando éste se inscribe en el Partido Fascista italiano (moraleja: niños, no os metáis en política). En aquellos tiempos, el cónsul italiano en Shanghai era yerno de Mussolini, y el Kuomintang, con el Generalissimo Chiang Kai-shek al frente, simpatizaba con esas ideas. Sea como fuere, Riva se acabó convirtiendo en profesor de vuelo de los pilotos del Kuomintang, en una época de muchas guerras (contra los japoneses, los comunistas…).

Derrotado el Kuomintang por los comunistas en 1949, un Riva demasiado relacionado con el bando perdedor baraja la posibilidad de regresar a Italia, pero no le da tiempo: en septiembre de 1950 es detenido y acusado de participar en un complot para asesinar a Mao Zedong durante el desfile militar que días después se iba a celebrar en Tiananmen para conmemorar el primer aniversario de la República Popolare. También se le acusaba de formar parte de una red de espionaje, en la que participaba, cómo no, la CIA, encargada de organizar revueltas en el Tíbet, que ese mismo año había sido invadido por los comunistas (o liberado, depende de quién te cuente la historia). Los otros acusados de formar parte del complot fueron un empresario japonés de bombas hidráulicas, un librero francés y un obispo italiano (¡!).

Cuenta la Wikipedia italiana que el juicio fue «un farsa» y en él fueron condenados a muerte Riva y el japonés, que fueron fusilados en agosto de 1951 cerca del Templo del Cielo, en Tianqiao (hoy hay un teatro por esa zona), en una ejecución pública mientras los espectadores los insultaban. También comenta que el proceso pudo ser una cortina de humo para desviar la atención de la participación china en la Guerra de Corea.

Tenéis más información de la vida de Riva en el artículo wiquipédico (ehem, ya me cansé de traducir), y también, si habláis italianini, en un libro que sobre él se escribió en 2008 en Italia, dando así a conocer un personaje que era hasta entonces desconocido hasta en ese país. El libro se llama «L’uomo che doveva uccidere Mao» y es de Barbara Alighiero.

No me ha sido fácil tampoco encontrar fotos de Antonio Riva, pero en Baidu he encontrado ésta en la que su nombre sale en el pie de foto, así que aquí la pongo:

Con esa barba y esa cara enjuta, Antonio Riva se me hace sorprendentemente parecido a otro italiano que vivió en China y forma parte de su historia, aunque de una forma menos truculenta: Mateo Ricci, el jesuita italiano que llevó el catolicismo a China en el siglo XVII. Y de quien, por cierto, este año se cumplirá el cuarto centenario de su muerte, circunstancia que imagino será recordada por la comunidad católica china.

1 Comment

  1. Enviado por Rober
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    Yo sigo creyendo que la abolición de la pena capital es algo que «ganó» Europa tras tantos siglos de sangrías.

    Por más que queramos, no todo el mundo está preparado para ello e incluso me atrevería a decir que el «sentido común» la apoya; se requiere cierta tradición humanista, como es el caso europeo.

    Pondría de ejemplo a EE.UU., país que no sabe qué es una guerra. Resulta complicado encontrar un lugar que reúna los ingredientes necesarios…

    A todo esto, si no estoy equivocado, en realidad la pena de muerte sigue «vigente» como caso de excepción militar, esto es, en situaciones de guerra o «cuasi-guerra». España sin ir más lejos la conserva, como el Reino Unido y apostaría a que alguno más.

    La cadena perpetua da para bastante también pero la dejo por ahora 😀

    Bye!

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    Enviado por Manuel Durá
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    Sí, en Italia tampoco se conoce mucho a Antonio Riva, aunque su vida daría para varias películas. Intentaré conseguir el libro de Barbara Alighiero que, por cierto, es directora del Instituto Italiano de Cultura en Pekín.
    Si alguno pasa por Italia en los próximos meses, hay una exposición muy interesante en Treviso, a 30 km. de Venecia: Matteo Ricci en la corte Ming. Vale la pena.

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    Enviado por ChinoChano
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    Rober: bueno, EEUU tuvo una guerra civil bastante jevi en el siglo XIX, es un país complicado de entender y no sé cómo es posible que pueda mantener la pena de muerte, ¿no son tan religiosos? Pues creo que el «no matarás» es un mandamiento…

    Creo que España ya abolió la pena de muerte incluso en caso de guerra:
    http://www2.noticiasdegipuzkoa.com/ediciones/2009/07/04/politica/espana-mundo/d04esp20.1531515.php

    Manuel Durá: no sabía que fuera directora del instituto, pues ciertamente es muy activo en Pekín, siempre están organizando cosas. A ver qué nos depara en el año Ricci…

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    Enviado por Ergoth
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    Sí, hace ya unos añitos que en España no tenemos pena de muerte ni en caso de guerra, pero tampoco tantos…

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    Enviado por ChinoChano
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    por cierto que están ejecutando muchos jefes mafiosos en China en los últimos días, parece que la campaña aumenta…

    Y ayer en EEUU ejecutaron tres personas, otros que tal.

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    Enviado por Rober
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    Pues si lo decís vosotros no lo os discuto 😉
    Di por hecho que seguíamos con ella porque hace unas pocas semanas hicieron las típicas encuestas sobre qué debería cambiarse en la legislación española (creo que a cuento de quitar el concepto de «nación» ligado a nacionalidad pero es tan estúpido que no merece la pena darle vueltas xD) y entre las preferidas de la gente estaba quitar la pena de muerte en caso de guerra. Mis disculpas si no es así y confundí a alguien.

    Por otra parte, la cadena perpetua es muy golosa de comentar. Aparte de si viene a ser una pena de muerte (por eso de es casi imposible que vuelvas a salir de allí), en el caso español es todavía más atractiva pues nuestro sistema penal se basa en la capacidad de «reintegración». En fin, yo prefiero pecar de suave que de duro en estas cosas…

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    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    es un tema complicado porque en él manejamos sentimientos muy fuertes y muy contradictorios: pena por el que está en la cárcel pero también por sus víctimas, deseo de venganza, etc.

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