Un Kosovo himalayo

En los últimos meses se han visto en el mundo tres casos de territorios que han declarado su independencia unilateralmente, apoyados por alguna de las grandes potencias mundiales pero no por toda la comunidad internacional. En los Balcanes tenemos el caso de Kosovo, gran protegida de Estados Unidos, y en el Caucaso a Osetia del Sur y Abjasia, patrocinadas por Rusia.

De izquierda a derecha: escudos de Abjasia, Osetia del Sur y Kosovo (no es por nada, pero el escudo kosovar parece una insignia de policía de EEUU).

Si queréis entrar en el debate sobre estos conflictos, adelante, aunque la verdad es que ésa no era mi intención en este post, como se verá en los párrafos posteriores. De todas formas, ya que me pongo, me gustaría apuntar que aunque las situaciones de unos lugares y otros nunca son del todo comparables, me resulta muy chocante ver cómo países como Francia o Alemania se lanzan de cabeza a reconocer la independencia de Kosovo y sin embargo acusan de «escándalo internacional» la independencia de Abjasia y Surosetia.

En fin, no entraré en más polémica sobre ese asunto -si queréis lo hacemos en los comentarios- porque lo que yo quería comentar hoy aquí es que China puede «presumir» de tener un caso similar, aunque no sea tan conocido. Es decir, que el gobierno chino también reconoció durante muchos años un territorio como país independiente, pese a que la mayoría de la comunidad internacional no lo hacía.

Se trata del antiguo reino de Sikkim, en el norte de la India.

El asunto de Sikkim fue durante mucho tiempo una prueba de que la India y China no se han llevado nunca demasiado bien. Prácticamente no hay palmo de la frontera chino-india que no se disputen los dos gigantes, y a veces a cañonazos (chinos e indios libraron una poco conocida guerra en 1962). Por no hablar del hecho de que la India conceda refugio al Dalai Lama, persona non grata para los chinos.

Sikkim está entre Nepal y Bhutan, y es un antiguo reino de budistas emparentados con los tibetanos y los bhutaneses, donde se encuentra el Kanchenjunga, la tercera montaña más alta del mundo. Es un territorio pequeño pero muy estratégico para los indios: en el siguiente mapa se puede ver cómo ese reducido lugar es una especie de «dedo» con el que la India consigue llegar, a duras penas, al Tíbet central.

Cuando la India se independizó, en 1947, Sikkim fue invitada, como otros territorios de influencia india, a formar parte del nuevo país. Sikkim lo rechazó, y aunque su reino tomó la forma de un protectorado de la India, se consideró un estado independiente. Sin embargo, en 1975, tras un conflicto en la zona, Sikkim fue anexionado a la India, lo que no gustó demasiado a los chinos.

¿Por qué? Bueno, Sikkim fue un aliado de China en la zona del Himalaya desde que en el siglo XVIII los chinos ayudaron a los sikkimeses a recuperar el reino, que había sido invadido en aquel entonces por los gurkhas de Nepal. Por otra parte, los gobernantes comunistas chinos veían a Sikkim como un estado tapón entre ellos y los indios, por lo que deseaban que se mantuviera independiente de la India.

Como resultado, en los años 80 y 90, aunque Sikkim ya no era reconocido como un país independiente en casi ningún lugar del mundo, sí lo era en China, donde muchos mapas, libros de texto y bolas del mundo siguen pintando ese lugar de distinto color que la India.

Uno de los problemas que tenía Sikkim era que su bandera nacional causaba alucinaciones visuales.

En 2003, finalmente, China reconoció Sikkim como parte de la India (han pasado pocos años de eso, así que aún hay muchos mapas chinos donde sigue apareciendo como un país). A cambio, los indios acordaron reconocer sin tapujos al Tíbet como parte de China.

Cuenta la Wikipedia una pequeña anécdota que ocurrió en 2000, y que quizá llevó a los chinos a pensarse bien lo de tener un «Kosovo himalayo» junto a sus fronteras. Aquel año, un importante lama tibetano huyó de China y se refugió en un monasterio de Sikkim, el muy truhán. Esto puso a Pekín en una situación muy compleja: quería quejarse y pedir el regreso del lama, pero ¿ante quién hacerlo? Si se lo decía al Gobierno de Nueva Delhi, eso significaba admitir que Sikkim era parte de la India. Si lo hacía ante las autoridades regionales de Sikkim, nadie iba a poder atender las quejas chinas, pues los sikkimeses no tenían ya la potestad necesaria para manejar asuntos exteriores.

1 Comment

  1. Enviado por Lego y Pulgón
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    Para empezar la polémica con agresividad y violencia, voy a tocar un par de temas espinosos:
    1. Si yo fuera la que más mandara en Surosetia (¿va a ser República Popular, zarato, monarquía democrática, democracia popular? Qué ignorancia la mía), la primera ley sería cambiarle el nombre al país. No quisiera decir, «hola, soy Lego y soy SUROSETA».
    2. La bandera de Sikkim es un crack. Me encantaría verla ondeando, eso ya debe ser como los juegos de «fija tu mirada en un punto y a los cuarenta segundos verás el rostro de Maricika Puika»
    3. Hubiera pagado por ver la cara de los chinos (los que se reunieran para tratar estas cosas) cuando se les refugió un «enemigo» en Sikkim. ¡Menudo problema diplomático se les creó en un momento! Me imagino esa reunión con un sólo punto del día: «¿Y ahora?»

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    Enviado por caballo bonito.
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    Al final nos da un poco igual donde esté el prado pq el buey no es de donde nace, sino de donde pace.

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    Enviado por Gorki
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    Me parece caballo bonito, que en estos tres casos los bueyes quieren pacer en el prado del vecino.
    Otro par de frases «En todaspartes comen habas y en casa a cucharadas» y «el que esté libre de pecado que tire la primera piedra»

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    Enviado por joaquín
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    Ahora mismo sale un reportaje sobre el Dalai Lama en el canl 33.

    Por cierto el dice que no le importa ser ciudadano chino, os lo recomiendo…

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    Enviado por Ruben
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    Me pica la curiosidad de porqué un lama decide huir y refugiarse en un país extranjero, ¿qué hizo ese monje?

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    Enviado por ChinoChano
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    Lego: lo mejor es ser hidrocálido (natural de Aguascalientes, México)

    Joaquín: el Dalai Lama dice desde hace tiempo que no quiere la independencia del Tíbet. El problema es que la autonomía que él propone no gusta a China porque es de un territorio doble del Tíbet igual y podría implicar la expulsión de muchos de los «colonos» chinos que hay en esa zona.

    Rubén: pues no lo sé, pero sería interesante averiguarlo.

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    Enviado por Alejandro
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    Pues si te parece psicodélica imagínate la de la república de Formosa (1895)…

    http://lh6.ggpht.com/_Fqp_RbvGMCs/SGDUFR_A1ZI/AAAAAAAACRU/YCvx6BjULjI/tpe 2008 06 24 002.jpg

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    Enviado por ChinoChano
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    bueno, aún pongo por delante en psicodelidad a la sikkimesa, pero es cierto que la de Formosa también se las trae. ¿En manos de quién estaría la isla por aquel entonces?

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