Un verano de HKale borroHKa

El fresquito va llegando, las vacaciones terminan, y el verano va tocando a su fin. Un verano que ha sido especialmente caliente en Hong Kong, donde las manifestaciones para pedir que el gobierno local no aprobara una controvertida ley de extradición -los orígenes de las protestas ya los expliqué– han degenerado en un conflicto permanente entre policía y manifestantes, con cientos de episodios de violencia, que han convertido en una ciudad antaño segura y tranquila pese a su densa población en un sitio al que países como Estados Unidos, Australia o Singapur recomiendan no ir, como si se tratara de Irak o Afganistán.

El metro, frecuente víctima de las protestas.

El movimiento de protesta, por muy legítimas que sean sus peticiones -todo el mundo tiene derecho a pedir cambios políticos o legislativos, estemos de acuerdo o no con ellos- ha asumido, o al menos muchos de sus miembros lo han hecho, que el mejor método para seguir estando en los medios de comunicación es el ataque al mobiliario urbano o los transportes públicos, algo muy similar a pasadas estrategias como las de la kale borroka del País Vasco o la intifada palestina (que a su vez inspiró a los borrokas). Ese método de lucha callejera continua, ironías de la vida, nació en torno al mayo del 68, inspirado entre otras cosas en la Revolución Cultural de Mao y sus guardias rojos también movilizados y activos de forma permanente. Como un camisa negra hongkonés se entere de que su enfrentamiento a la China comunista usa métodos que exportó esa propia China cuando aún era más comunista, le puede dar un síncope.

Toda protesta que se enfrente a la poderosa maquinaria china como un David frente a Goliat tiene asegurada la simpatía de buena parte de la comunidad internacional, por lo menos la de Occidente (que no toleraría ni la mitad del caos callejero en su propia casa). Pese a ello, el movimiento hongkonés ha cometido este verano varios errores de bulto que han minado su imagen y pusieron de manifiesto que la falta de liderazgo que tiene, si bien a veces puede ser una ventaja porque las autoridades no pueden descabezarlo, en otras ocasiones es un defecto ya que le mueve a comportarse de forma errática y contradictoria. Fue una monumental cagada, por ejemplo, asaltar el aeropuerto de Hong Kong y paralizarlo durante dos días. Recordemos que Hong Kong es el octavo aeropuerto del mundo en número de pasajeros: imaginaos intentar paralizar varios días aeropuertos de similar tamaño como los de Londres o Fráncfort, y considerad si las autoridades tomarían o no medidas drásticas para impedirlo, por muy democráticas que sean esas autoridades. Uno de los principales efectos de la paralización del aeropuerto hongkonés, en todo caso, fue enfurecer a pasajeros de medio mundo que se quedaron varados allí. Magnífica forma de exportar el movimiento: que viajeros cabreados despotricaran contra los manifestantes en decenas de países de todo el mundo.

Además, agredieron a un periodista chino (del muy propekín Global Times), no sólo cuando trabajaba sino también cuando era sacado en camilla, algo que la prensa occidental apenas ha mencionado ni condenado, para vergüenza del gremio por poco que nos guste la prensa comunista.

Los manifestantes pidieron perdón por la lamentable imagen que dieron en el aeropuerto, pero como decía, el movimiento sin líderes claros a veces anda como pollo sin cabeza y pese al error inicial aún ha vuelto a intentar tomar esa instalación dos veces más en el último mes (una de esas veces ello provocó que las autoridades cortaran los accesos a él, y obligó a miles de personas, camisas negras incluidas, a caminar decenas de kilómetros para regresar a la ciudad).

El otro gran error llegó hace apenas unos días, cuando manifestantes marcharon por las calles de Hong Kong portando decenas de banderas estadounidenses para pedir a Washington que les ayude.

Yo a Trump no le pediría que liberara ni mi móvil, sinceramente.

Aparte de que una intervención estadounidense garantiza a cualquier territorio su ruina durante décadas (no haría falta ni mentar casos como Vietnam, Irak o Afganistán) semejante acto no hace sino dar alas a las teorías conspiranoicas que desde Pekín ven en el movimiento de protesta un intento de Occidente de desencadenar una revolución de colores en Hong Kong, al estilo de las posiblemente ocurridas en países como Ucrania o Georgia, que tampoco viven sus mejores tiempos. No creo que sea así, pero desde luego argumentos fotográficos no van a faltar a Pekín para defender esa opinión.

Al otro lado están las fuerzas de seguridad hongkonesas, que desde luego han cometido también sus errores, y han ejercido en ocasiones excesiva violencia para parar esta violencia, está claro (recientemente un manifestante perdió un ojo por el disparo de una pelota de goma, como hace años le ocurrió a una chica en los peores años de protestas post-crisis en España). Sin embargo, en los enfrentamientos entre policía y manifestantes de Hong Kong no ha habido por ahora ni un solo muerto: los nueve fallecidos en torno al movimiento fueron todos gente que se suicidó para llamar la atención sobre las reivindicaciones (quitarse la vida para pedir una derogación de una ley me parece una decisión excesiva, pero allá cada uno). Por comparar, en un movimiento similar como es el de los chalecos amarillos en Francia, aunque éste tenga unos meses más de antigüedad, han muerto 11 personas.

¿Y China? Pues la tan temida intervención militar del ejército de Xi, tan vaticinada por algunos medios de prensa, sigue sin llegar, casi dando a Pekín buena imagen de régimen contenido y paciente, para disgusto de los camisas negras. Hubo movimientos de tropas cerca de la excolonia, pero nada más. Un país admirado como Francia desplegó el ejército contra los chalecos amarillos a los pocos días de que este se iniciara, pero China, sabedora de que los tanques de Tiananmen siguen en el imaginario colectivo occidental, espera con paciencia, por lo menos de momento, a que las camisas negras se cansen. Casi me da por pensar que el recurso a la violencia de algunos manifestantes hongkoneses es un síntoma de su desesperación porque no llega lo que algunos de ellos desean secretamente: ver a acorazados chinos llegando al Victoria Harbour para demostrar que Hong Kong está siendo «invadido» (aunque no puede invadirse un territorio que ya es de China desde 1997) y así justificar intervenciones internacionales del Reino Unido, de Estados Unidos, de las Naciones Unidas y de los Juegos Reunidos Geyper. No va a ser tan fácil.

Algunos dirán, muchos pensarán: «sí, pero los manifestantes piden democracia». Lo primero que puedo responder a eso es que el fin no justifica los medios. Lo segundo, como en otros casos que hemos visto más cerca de nuestras latitudes, es señalar que a veces se disfraza de democracia lo que son nacionalismos excluyentes, y muchos hongkoneses parecen tener más rechazo a China, cuya cultura comparten, que a la República Popular China. Algunos episodios en los últimos meses contra comercios chinos en Hong Kong apuntan hacia ello. Si al menos el movimiento hubiera prendido en el resto de China y se estuviera viendo la posibilidad de cambios en el inmovilista y perfectamente rechazable régimen de Xi, podría yo cultivar una mínima simpatía a todo este jaleo montado, pero cuando todo ha quedado recluido a una de las ciudades más ricas del país,  paradójicamente la única que tiene libertad de prensa y otras muchas libertades, mi desconfianza crece día a día.

Y puedo entender que detrás de estos camisas negras, como en su día pasara con los abertzales vascos, los indepes catalanes, los chalecos amarillos y otras masas enfurecidas, hay mucha desesperanza, mucha falta de salidas laborales, la imposibilidad de poder tener una casa y un empleo dignos, algo especialmente dramático en una Hong Kong donde a lo más que pueden aspirar muchos es a un húmedo cubículo de 15 o 20 metros cuadrados…

Una de las mejores pintadas del movimiento, que dice: «7.000 dólares por alquilar una casa que es como una celda, ¿y crees que tengo miedo a la cárcel?».

…pero también pienso: ¿acaso muchos de estos camisas negras no encontrarían trabajos y casas mejores en el país que tienen a pocos kilómetros al lado, en la China que tanto rechazan, donde se habla su mismo idioma y seguramente se pelearían por su mayor formación y su visión más abierta de la vida? Yo he trabajado y vivido en países cuyas políticas no siempre comparto y no pasa nada… y Cantón, Shenzhen, Foshan o Dongguan están lejos de la cuadriculada Pekín.

Tal vez esté equivocado en muchas de las cosas que hoy he escrito, y seguramente en los comentarios habrá muchas correcciones legítimas, pero después de tres meses viendo por internet muchísimas cosas que no me gustan en la margen derecha del Delta del Río Perla, tenía que soltar estas reflexiones.

PD: La ley de extradición que generó las protestas ya ha sido retirada, lo que no ha detenido en absoluto el movimiento. Por cierto, el próximo mes de octubre podría salir en libertad, tras poco más de un año en prisión, el chico que mató a su novia en Taiwán y metió su cadáver en una maleta, cuyo caso intentó ser usado por el Gobierno hongkonés como excusa para instaurar la polémica iniciativa legal. Excusa o no, sin ley de extradición, no se le puede llevar a la isla taiwanesa para ser juzgado, y en Hong Kong sólo se le ha podido condenar por usar la tarjeta de crédito de su víctima para pagar sus gastos. 

15 Comentarios

  1. Es muy fácil criticar desde Suiza. No es lo mismo si vives alli y no puedes aspirar a vivir en algo más grande que una caja de zapatos por que especuladores chinos han arrasado con todo. Además, si eres joven puedes ver como poco a poco la cultura única de Hong Kong es absorbida por la fe mainland.
    La realidad es que el argumento de que HK se ha beneficiado de China es un mito. China ha hecho todo lo posible para remplazar Hong Kong creando ciudades en china. Promoviendo Shanghai y Shenzhen primero y ahora con la creación del great Bay. Me parece genial que ten encante China y que sueñes con Su cultura milmilenaria, pero me parece que ere una especie de Alejandro Cao de Benos sin ningún espíritu crítico. El nacionalismo me da miedo, y el renacimiento del nacionalismo chino y Su expansión rollo anschluss por el resto de asía va a ocasionar muchos problemas en los próximos ańos . Yo lo vivo, he vivido en china y llevo viviendo muchos años en el sudeste y se puede ver que va a pasar algo . Pero claro, a ti que te va a importar, el relativismo esta desafortunadamente muy de moda y al final viviendo muy bien en suiza y en el malvado occidente.

  2. Me maravilla que el argumento «no puedes hablar de China si estás lejos de China» surja tan pronto en mi vida, cuando llevo menos de un año lejos de Pekín. Supongo que sabrás, y si no te lo cuento, que viví en la capital china 17 años, de 2001 a 2018, y muchos de esos años viajé a Hong Kong. Cuando vivía allí un argumento usado por quienes no estaba de acuerdo conmigo era «llevas demasiado tiempo en China, te han lavado el cerebro». Sólo puede causarme risa, sinceramente.

    Por lo demás, el argumento de la caja de zapatos lo he mencionado yo mismo al final del texto, con la genial pintada de uno de los manifestantes que para mí es de lo poco bueno que ha salido de este verano de caos y violencia. Entiendo que mucha gente esté indignada a lo 15-M, pero no puedo compartir que se combata esa indignación destrozando el metro, intentando aislar a Hong Kong por vía aérea o impidiendo a millones de hongkoneses ir a trabajar porque yo no tengo trabajo.

    Sobre la supuesta culturización china de Asia de la que hablas, te voy a decir una cosa que te va a alucinar: China ha ejercido una enorme influencia cultural en Asia desde hace milenios. Ello no evita que los países vecinos, que en su mayoría he visitado y muchos de ellos varias veces, tengan enorme personalidad. ¿Que hay más turistas chinos ahora que antes, y más productos chinos? Pues sí, pero también en Suiza, donde los Alpes están llenos de turismo indio y chinesco.

  3. La que va a caer chinochano. Eso te pasa por ser “prochino”, jajaja
    Bromas aparte, en mi opinión, en el corto plazo, el primer objetivo es acabar con la violencia, el vandalismo y la paralización de la ciudad. Si las protestas son pacíficas, no hay nada que objetar, pero cuando ya se tapan la cara y queman día sí y día también mobiliario urbano, estaciones de metro, etc., no se puede tolerar.
    Recordemos que han asaltado el Parlamento y han paralizado el aeropuerto de HK 2 días. Me parece muy reseñable la doble vara de medir de algunas personas y algunos medios en España y en occidente. Recuerdo que, en España, cuando los controladores aéreos, pararon con su huelga el espacio aéreo español, el gobierno, apoyados por la sociedad en general, quería llevarlos a juicio por sedición, repito SEDICIÓN. Y cuando el 15M, la gente hablaba de rodear el Congreso, los policías se lo impidieron y hubo toda una campaña mediática desde los medios en defensa de ese organismo. Pero cuando los violentos, asaltan y queman el Parlamento y paralizan el aeropuerto de HK, que a estos no les toque un pelo, que son manifestantes “prodemocráticos” (me rio yo de las etiquetas maniqueas que le ponen los medios españoles y occidentales). Y si la policía los desaloja es que hay represión y está en peligro la libertad de HK. Eso se llama hipocresía.
    Igual que a la gente que opina que el ministro de exteriores de Alemania por qué no se iba a poder reunir con Joshua Wong, les recuerdo las críticas feroces contra Bélgica y Alemania por no extraditar a Puigdemont y que parlamentarios se reunieran con él. Supongo que, si un miembro del gobierno se hubiera reunido con Carles, el gobierno español también hubiera protestado. A todos esos españoles que opinan eso, que sean coherentes y cuando algún miembro de gobiernos extranjeros se reúna con separatistas catalanes, que los aplaudan igualmente.
    Un tema a analizar es la capacidad de la policía de HK para enfrenar estos disturbios. Es una policía muy educada y cívica y pienso que no está nada preparada para afrontar esta violencia. He visto videos que, para arrestar a una activista, se tiraba literalmente 30 minutos, entre que la chica sollozaba y se ponía a discutir con la policía. En España hubiera sido mucho más expeditivo, porrazo y a la lechera. De hecho, los antidisturbios en España es un cuerpo que está formado por policías especialistas en ello. Todos sus miembros son súper corpulentos y son muy profesionales. Echo en falta eso de la policía de HK. Tengo la impresión que han sacado a oficiales que estaban destinados a labores de oficina a hacer de antidisturbios, estos claro, no están preparados para enfrentar a estos manifestantes.
    También he visto lo bien organizados que están estos grupos violentos. Se tapan la cara, se comunican con medios cifrados y están perfectamente coordinados. Tienen cascos y máscaras antigás (que no sé para qué tiran gases si todos llevan mascaras). Vamos, que van mejor equipados que la policía.
    Si sigues un poco el tema, también te das la cuenta de la manipulación de los medios de occidente. Cuando sacan imágenes de policías apuntando con sus armas a los manifestantes y no ponen lo sucedido en los minutos anteriores, en donde se ve como un grupo muy numeroso de violentos armados con palos le zumba por todos los lados. Y el titular es que los policías sacan sus pistolas para amenazar a los manifestantes.
    La verdad es que es un debate para hablar largo y tendido, pero bueno… Está claro que con manipulación o sin ella desde potencias anglosajonas, lo cierto es que hay un trasfondo de descontento en la sociedad de HK que en algunos casos serán temas objetivos y en otros temas subjetivos. De alguna forma, creo que la sociedad de HK es un poco paranoica. Ve en todo la mano negra de China, que si la ley de extradición es para quitarle libertad, que si van a movilizar al ejército, que si el puente es para atarlos en cortos…mi modo de ver, es que desde el gobierno central de china se le está dando demasiado privilegios a HK por eso de ser escaparate del modelo “Un país, dos sistemas”. Hay que recordarles que, en ese postulado, lo primero es Un país, forman parte de un país y luego está el distinto sistema de gobernanza.
    En el largo plazo y eso va a ser difícil de solucionar, veo que HK debería se asimilado a china. Históricamente china siempre ha sido centralista y no le veo sentido que HK tenga diferencias y privilegios con respecto al resto de china. En 2047, poco a poco, se le debería ir retirando los privilegios que tienen. Destino compartido con el resto de la sociedad china.
    La gente es libre de sentir lo que quiera, unos se sentirán chinos, otros se sentirán británicos o americanos. Pues que emigren a UK con sus pasaportes coloniales a ver si les ofrecen residencia y ciudadanía británica (dudo mucho que UK vaya a recibirlos con los brazos abiertos). Si no se sienten chinos, son libres de irse, pero HK es territorio chino. Como dicen aquí los españoles, la soberanía reside en el pueblo español, no en el pueblo de Cataluña. Lo mismo se puede aplicar a HK, la soberanía reside en el pueblo chino, no en el de HK.
    En fin, supongo que Pekín habrá tomado nota y estará analizando qué hacer con HK. Menudo papelón. Creo que, a largo plazo, el pueblo chino, la sociedad china demandará la asimilación y acabar con las diferencias de HK con respecto al resto del país.

  4. interesantes comentarios los tuyos, como siempre. Yo ya no sé si soy prochino o no (desde la llegada de Xi se me fue bastante prochinismo), de lo que estoy seguro es que soy antiviolencia, y los camisas negras son responsables de mucha de la que este verano ha habido en Hong Kong. Me da mucha pena que una ciudad con tanta personalidad y fuerza como es Hong Kong se haya convertido en una Hernani de los 80, de verdad.

    Los dobles raseros los conocemos desde hace largo tiempo, permitimos en Hong Kong cosas que jamás permitiríamos en nuestra casa. La gente debe darse cuenta de que estar contra los métodos violentos no significa estar en favor o en contra de una opción política. Yo apoyo en muchas cosas a los palestinos, por ejemplo, pero no me parece bien que pongan bombas en autobuses o en tiendas de Tel Aviv, como pasaba hace tiempo. El fin no justifica los medios. Y en el caso hongkonés, ni siquiera estoy seguro de qué fin buscan.

  5. Yo estoy con Weiyi y Chino Chano, apoyando decir muchos argumentos que han explicado.Yo lo estoy viviendo en otro nivel en Cataluña, (ya veremos si en Octubre con el veredicto sobre los políticos presos se torna la cosa como en Hong Kong, aunque la mayoría queremos trabajar y vivir tranquilamente).Pero hay grupos que saben arrastrar a multitudes a hacer acciones cada vez más violentas, y eso no me va.En mi caso, siendo catalán con antepasados de noble cuna desde hace unos mil años, estoy preparando hace tiempo las maletas para emigrar a otro lugar de España, pues estas movidas lo que hacen es generar odio a los que queremos vivir en paz y que además nos están hundiendo la economía.Aún no he estado nunca en China, pero tengo familia allí, pues mi mujer lo es, y tienen una percepción de que estos grupos están dirigidos por alguien que quiere conseguir hundir el país.Y en el fondo en HK veo que lo que se busca es dar impunidad a los delincuentes, solo con ver el caso del asesino de su novia, ya es suficiente.Quieren crear una zona donde ladrones y asesinos puedan ir campando a sus anchas.

  6. Aclaro que cuando he dicho lo de mis antepasados de noble cuna, eso a mi no me beneficia, pues no soy conde ni marqués ni nada de eso sino un simple autónomo que tiene que luchar para sobrevivir el día a día, y con estos jaleos, vamos a peor.
    Mis antepasados fueron entre otros los Condes de Barcelona desde Wifredo el Velloso y sus descendientes Ramón Berenguer III ,(su primera esposa fue María, una hija del Cid Campeador, del que también tengo su estirpe), y así hasta ahora con muchos antepasados conocídos.O sea, me considero más catalán que los promotores de estas movidas, sean presos o fugados, que solo buscan la poltrona y el dinero.

  7. la verdad es que desde hace tiempo veo similitudes entre el problema catalán y el hongkonés, ya antes de que este año empeoraran las cosas. Dos regiones ricas en las que algunos sectores de su población se quieren ir del pariente «pobre» e «inculto». Con excusas políticas, pero lo que está detrás es el nacionalpopulismo.

    La principal diferencia que veo entre ambos es que mientras el problema catalán lo crearon sobre todo los políticos, alimentando a la bestia del nacionalismo, en Hong Kong se trata por ahora de un movimiento puramente popular y sin líderes claros. Hasta que algún día algún político quiera sacar tajada de él, como hicieron Mas, Puigdemont o Torra.

    Por cierto, Quim Torra ya ha dicho que las protestas en Hong Kong pueden ser un modelo a seguir…

    https://www.elmundo.es/espana/2019/09/05/5d70d523fdddff03828b4646.html

    Las protestas de Hong Kong están, como las de Cataluña, dividiendo a muchas familias:

    https://www.wsj.com/articles/mom-says-come-home-hong-kong-protests-divide-families-11567458226

    Y hay ya denuncias de adoctrinamiento de niños, acoso a hijos de las policías en las escuelas y contra aquellos que no quieren meterse en política, como menores de edad que son. Otro vínculo con el problema catalán:

    https://www.lavanguardia.com/politica/20190911/47300561644/ong-denuncia-ante-consejo-de-dhumanos-uso-de-menores-en-protestas-hong-kong.html

    No es casualidad que algunas de las críticas más duras que he recibido hoy a mi artículo vinieran más de simpatizantes del independentismo catalán que de Hong Kong…

    En fin, que me da mucha pena todo, en Barcelona y en el delta del Perla. Simpaticé mucho con la Revolución de los Paraguas, pero lo de este año no hay por donde cogerlo. Y creo que la prensa occidental y la gente de aquí debe darse cuenta ya de que algo huele raro en todo esto y que estos camisas negras violentos no merecen nuestro apoyo.

    • De HK prefiero no opinar, porque no tengo el suficiente criterio.

      Respecto a la cantidad de prejuicios y topicazos de tus comentarios sobre lo que pasa en Cataluña en la comparativa con HK, si quieres un día que pases por Barcelona te doy la ocasión de contrastar un poco la información. Si te apetece. Te aseguro que el 50% de la población catalana (por ahora, antes eramos el 15%) ni somos nacionalpopulistas ni nos movemos por el rechazo a nadie ni nos manifestamos por dinero ni estamos abducidos por políticos malvados.

      En fin, nada, por si algún día queres conocer los argumentos de una minoría nacional fuera de China.

      • Estuve hace dos semanas en Barcelona, una ciudad que me encanta y que está tan bonita como siempre. Y no me robaron, jeje…

        Conozco los argumentos del independentismo catalán, y una vez más, como en Hong Kong, es una cuestión de medios más que de fines: no admito los CDR, pintar de amarillo cruces aragonesas, mentir en los libros de Historia y manipular la Corona de Aragón…

        Si se quiere convencer hay que usar la inteligencia y la razón, no la violencia y el sentimentalismo.

        • En una cosa estamos de acuerdo: para convencer a más de dos millones de ciudadanos de las bondades de mantener la Unión se debería haber utilizado la inteligencia y no la violencia. Hablando de los medios.

          Otro argumento anti topicazos, ya que estamos: los independentistas no tratamos de mirar al pasado ni reivindicar la historia, nos es bastante igual si el Reino de Aragón tenía el palacio real en Barcelona o en Zaragoza, si el Cid Campeador era campechano, o si el pariente lejano de Juanjo se sentía un poquitín español en la intimidad.

          Los cretinos están uniformemente repartidos por el mundo, y te puedo asegurar que los independentistas somos de media tan razonables o tan poco inteligentes como los unionistas.

          De lo que se trata es de construir un futuro en este lugar del mundo donde no quepa por ejemplo que un gobierno socialista en el siglo XXI vaya publicando en el BOE la actualización de un título fascista, por poner un ejemplo reciente (algo impensable en Europa), o donde nadie te quiera meter en la cárcel por cantar un rap, por poner otro ejemplo de actualidad (hoy la Comisión Europea ha dado la razón a Valtonyc).

          En fin, no es para cambiar de país, sino para cambiar de época, como defiende el demonizado Puigdemont. A quien por cierto nadie detiene porque en Europa sólo se detiene a los delincuentes.

          No sé, estos son algunos de mis argumentos. Espero que sean lo suficientemente inteligentes y razonables.

          • Bueno, la violencia no se usó para convencer a nadie, sino para intentar parar una rebelión, o al menos eso se está juzgando estos días… ya veremos qué sentencia se da. Era un referéndum ilegal, lo siento mucho pero así es, al menos según la constitución. Causó heridos que a muchos nos duelen, pero si vas a cometer en un acto ilegal corres peligro en que las fuerzas de seguridad utilicen medidas coercitivas. Y si éstas son excesivas se pueden denunciar, como por ejemplo se ha hecho con las torturas a los presos etarras, porque la policía no es tampoco perfecta y algunos de sus miembros tienen la mano muy floja, eso también lo sabemos.

            Segundo párrafo: los nacionalistas por supuesto que intentáis manipular la historia para intentar defender vuestros argumentos. Otro ejemplo es la misma Diada, que conmemora una rebelión contra los Borbones (¿en 1714 creo que fue?) que no tenía nada de antiespañola.

            De lo de Valtonyc pues estoy de acuerdo, como periodista que soy intento respetar al máximo la libertad de expresión, pero desde la libertad de cantar raps antisistema hasta la de hacer poemas riéndose de Irene Montero. Pero es que en este país cainita la gente sólo quiere libertad de expresión para sus ideas, y censura para las de otro, eso ya lo sabemos… también en Cataluña, donde el españolismo también vive a veces acobardado por el sistema creado por el pujolismo.

            Y lo de Puigdemont, pues en fin, nos gustaría que lo extraditaran a España, pero respetamos la justicia de los diferentes países, espero que también se respete la de España cuando salga la sentencia del resto de implicados en el procés.

            Y para regresar al tema de esta web, que no sé para que me meto en esas camisas de once varas: ¿Y si llevamos a Puigdemont a Hong Kong, donde no hay ley de extradición? 😀

            (es una broma, porque además creo que España y Hong Kong sí tienen un acuerdo bilateral de extradición).

  8. Siendo un chino nacido en China pero que pasó gran parte de su vida en el exterior, puedo quizás entender un poco mejor el sentimiento de la gente de Hong Kong con respecto a estas nuevas medidas que se buscan implantar. He leído en los comentarios acerca del sentimiento separatista que tienen algunas regiones al interior de España y lo tratan de comparar con la situación actual en Hong Kong. Quizás coincidan con el sentimiento separatista de la madre patria, pero el problema en Hong Kong va mucho más allá de una identidad, de orgullo, o de simplemente un sentimiento separatista, y es que la gente de Hong Kong siente miedo a que la libertad se les restrinja.

    Soy un chino que lleva prácticamente más de la mitad de su vida viviendo en Latinoamérica. Toda mi familia es china, casi todos viven en China, he crecido con la cultura china en mi hogar, me encanta la comida china y soy super orgulloso de ser chino (emocionalmente y legalmente hablando, ya que aún sigo portando el pasaporte chino). Sin embargo, a pesar de lo bueno que pueda ser la comida en China, de lo orgulloso que soy de ser chino, me es imposible pensar en volver a China para hacer mi vida.

    La libertad individual es el derecho humano más importante desde mi punto de vista y en China la libertad es un tema bastante restringido. ¿Se imaginan vivir toda una vida teniendo acceso libre de información y que ese derecho se te arrebate en una fecha determinada? El desarrollo económico de China pudo ser muy acelerado, pero todas esas medidas que han implementado para formar al país y las restricciones aplicadas han dejado que la sociedad de China continental quede muy atrás en todo lo que respecta al desarrollo social.

    Toda aquella persona que haya tenido la oportunidad de estar en China continental y en Taiwán, Hong Kong y Macau podrán notar que el desarrollo social en estas últimas 3 locaciones están muy por encima de el de la primera.
    Otra cosa que sucede con la reforma social desde el gobierno de Beijing es la homogenización del país. Yo soy Hakka, nací en Guangdong, y con el paso del tiempo he podido notar cómo es que la cultura Hakka se está perdiendo poco a poco. Los millennials de mi generación ya no se comunican en hakka con los de su generación, sino que prefieren el cantonés. Y los de la generación Zeta que han nacido en Guangdong y que provienen de familias hakkas apenas entienden el hakka y el cantonés porque la lengua en que ellos se comunican es el mandarín.

    Es por esas y muchas otras razones que la gente de Hong Kong no están dispuestos a perder su autonomía. El gobierno central debió de pensarlo 2 veces antes de otorgarles esa autonomía y esa libertad porque es esa libertad la que permite a la gente tener acceso a la libre información, y es que a partir de ello la gente adquiere un cuestionamiento es crítico, más liberal, más objetivo y más racional y no simplemente dejarte adoctrinar por lo que el estado quieres que veas y aprendas.

    Tarde o temprano la sociedad china va a despertar, y van a luchar por la libertad que, sin que se hayan dado cuenta, se les fue arrebatado por tanto tiempo. ¡Que viva la libertad!

    • Todo eso está muy bien, yo también espero que algún día los chinos tengan plena libertad para expresarse, navegar por internet, formar asociaciones, votar, elegir entre distintas opciones políticas… etc. Y creo que parte del movimiento en Hong Kong radica, en efecto, al temor que muchos abrigan a perder esas libertades que ellos sí tienen (no plenas, por ejemplo no hay sufragio universal). Pero el movimiento no se queda sólo allí, porque si allí se quedara, yo lo apoyaría plenamente, y sin embargo cada vez lo rechazo más.

      Para empezar, insisto, están sus medios. La violencia organizada desde hace tres meses, y ya no contra policías o soldados, que podría ser algo tolerable hasta cierto punto en un lugar sin libertad, sino contra viajeros de metro o pasajeros de avión. El miedo a perder libertades no es excusa para la kale borroka (algunos me han dicho que me he pasado llamando kale borroka y yo niego la mayor diciendo que la violencia es más intensa y frecuente que la de los radicales vascos de hace unos años).

      Por otro lado, las ansias de libertad y democracia en muchos momentos han degenerado en franco rechazo al resto de China, de cuya cultura es heredera Hong Kong, de la misma manera que el movimiento catalán ha degenerado a veces en rechazo a lo español. La idea de que China «les quiere invadir», los ataques a comerciantes y turistas chinos, el marchar con banderas británicas y estadounidenses… todo eso no es más que nacionalismo que nada tiene que ver con los ideales de libertad que se supone defiende esta gente, porque no sólo defienden la libertad, también defienden, al menos una parte, una identidad que debe separarse y segregarse del resto de China.

      Y esto en nada tiene que ver con que China sea una dictadura o no, dado que España sufre el mismo problema en Cataluña, siendo una democracia (imperfecta, pero democracia al fin y al cabo).

      Sé que el principal problema de China es la falta de libertad, como asumo que cualquiera lo sabe (y por eso no abundo demasiado en ello, lo veo una obviedad), pero eso no puede ser usado, como algunos me han espetado en los últimos días, para no poder debator otros temas, desde si un movimiento «liberador» es violento o no hasta cosas tan banales como si el Mundial de Baloncesto está o no bien organizado en China.

      Es que si no podemos discutir nada de China porque China es un malvado régimen comunista, pues… ¿cerremos esta web y ya, no?

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