Un vistazo al vecino gigante del que nunca hablamos

 

En las últimas semanas, los medios en español, como en otros idiomas, se han hecho mucho eco de las protestas que estallaron en la India a raíz de la violación y asesinato de una estudiante. No es frecuente que la India, un país de 1.200 millones de habitantes (¡ya casi como los chinos!), sea protagonista de noticias en Occidente, algo que también le pasaba antes a China, hasta que dio el salto económico (a veces le sigue pasando, pero ya no tanto).

La India es un lugar que aún no he visitado (mi gran cuenta pendiente en mis viajes por Asia), y que de momento me va grande para poder comentar nada sobre ese lugar o sus noticias, pero recientemente leí, y me pareció muy interesante, un artículo/comentario que sobre el asunto de las protestas me mandó por email, a mí y a otros, el escritor y librero Álvaro Enterría, que tiene una librería en la mismísima Benarés.

Además de interesarme porque explica muy bien el tema que la polémica ha sacado a la palestra estos últimos días (la situación de la mujer en la India), me pareció que en su discurso había paralelismos con lo que piensa un extranjero que llevara años viviendo en China y de repente ve a los medios de Occidente haciéndose eco intensamente (muchos medios y durante muchos días) de una información. No todo es extrapolable, pero parece que la relación es igual de intensa y a veces conflictiva. Aunque quizá con dos grandes hechos diferenciales: que India fue colonia occidental en su totalidad y China no (con excepciones locales como Hong Kong, Macao, Shanghai, Harbin, Qingdao…), y que China en algunos periodos (la Revolución Cultural, principalmente) renegó de su propia cultura tradicional, lo cual afectó a su sociedad.

He pedido permiso al señor Enterría para publicar (con algunos cambios, hechos por él mismo) su artículo, para ver qué os inspira y si creéis como yo que hay cierta similitud en las relaciones Occidente-India y Occidente-China.


La brutal violación y asesinato de una joven estudiante en Delhi por un grupo de rákshasas (demonios) hace unas semanas desencadenó una gran ola de protestas por todo el país. Los medios de comunicación internacionales han recogido este hecho y, como era de esperar, lo han acompañado por evaluaciones paternalistas sobre la condición general de la mujer en la India que, a mi entender, pecan en gran medida de superficialidad y de juzgarlo todo con la mentalidad occidental actual (lo cual ocurre también con las demás civilizaciones, como el mundo islámico, etc.).

Como llueve sobre mojado, y en España me preguntan a menudo por «la condición de la mujer en la India», querría compartir con vosotros unos pensamientos, a sabiendas de que este es un tema muy delicado que levanta muchas ampollas y pasiones en Occidente. Tengo el privilegio de conocer bien dos mundos, y soy a menudo consciente de las incomprensiones entre los dos.

Lo primero que llama la atención al ver hechos como éstos es el enorme precio que está pagando la India en su modernización. Las normas de la cultura tradicional se aflojan cada vez más, dejando a mucha gente en «tierra de nadie». En concreto, muchos campesinos, antes integrados en una cultura y forma de vida clara y con sentido (aunque, evidentemente, muy dura en ocasiones), están siendo transformados en proletarios sin raíces ni cultura. Y en esta «tierra de nadie», un gran valor que se está perdiendo a marchas forzadas es el respeto que la cultura tradicional otorgaba a la mujer (y que aún se le sigue otorgando en muchos ambientes).

Se habla a veces de la «desvalorización de la mujer», que viene de antiguo. Sí, esto es muy cierto, pero es sólo, en mi opinión, la mitad de la verdad. Es imposible comprender la situación de la mujer en la India sin comprender la ambigüedad, las dos caras, que la tradición ha presentado en este tema. Teóricamente, la mujer está subordinada al hombre (como en toda sociedad tradicional), pero sin embargo, en pocos lugares se ha dado tanto valor a lo femenino. De esto testifica el hecho de que la Divinidad se concibe a menudo como Diosa: la Diosa Madre, mucho más que como Padre; por otra parte, toda divinidad masculina está acompañada de su «esposa», que es quien le da su energía (shakti), su capacidad de actuar. Por otro lado, la mujer tenía y sigue teniendo un gran poder en la familia, y la sociedad india está formada por familias antes que por individuos. Una matrona india es una de las figuras más respetadas en la sociedad.

La mayoría de las críticas que se hacen, desde un punto de vista «feminista» que se ha vuelto el punto de vista occidental «por defecto», adolecen, a mi entender, de una gran incomprensión de base: todo cuanto se diga se hace —así lo asegura el pensamiento de la India— desde un cierto punto de vista; no hay un punto de vista absoluto, verdad o error, bueno o malo, que sea definitivo e independiente del observador. Y aquí, el observador pertenece a una cultura y el observado a otra. No se puede juzgar a una sociedad con los valores de otra.

La sociedad tradicional india es lo que se llama «orgánica»: se basa en valores comunitarios, donde priman los grupos sociales (familia, casta = comunidad), y donde no se concibe al individuo como tal, como ente independiente. Al contrario, el Occidente moderno se ha formado reivindicando al individuo como ente en sí, libre y supremo, resistiéndose a las presiones sociales. La nueva clase media india está a medio camino entre estos dos polos, si bien dirigiéndose claramente del comunitario al individualista. Así, la India se encuentra desgarrada entre dos sistemas de valores opuestos.

En la sociedad tradicional, los individuos tienen el deber de contribuir al bienestar de su familia y su comunidad; en la moderna, los individuos tienen el derecho de ser felices más allá de las presiones sociales. La «libertad» es el valor moderno supremo; el «servicio» lo es de la sociedad antigua. Desde el punto de vista moderno, «servicio», «sacrificio», suponen opresión; desde el punto de vista tradicional, el nuevo concepto de «libertad» es en realidad esclavitud de la persona a sus impulsos egoístas.

En cierta ocasión le preguntaron a mi mujer (Árati Náyak): «¿No crees que la mujer india no es libre?», a lo que contestó: «Yo no entiendo ese concepto de libertad. Desde que nacemos, dependemos de nuestra madre, de nuestro padre, de nuestra familia…» A las mujeres occidentales suele parecerles terrible la condición de las mujeres en la India y otros países, pero muchas se sorprenden al saber que a mi mujer le parece terrible la condición de las mujeres en Occidente. La mujer tradicional no quiere ser «liberada» por la modernidad, aunque a menudo su hija, educada según valores muy distintos (las «English-medium schools» hacen furor en la India actual), no quiera ya ser tradicional.

Sin embargo, la tradición antigua se descompone a ojos vista, y a menudo deja un erial tras de ella. Una tierra de nadie que es pronto ocupada por los valores en alza: el dinero y la satisfacción inmediata de los deseos, que las normas antiguas mantenían a raya. Es así muy cierto que han aumentado mucho las injusticias y el mal trato a las mujeres. Cuando se pierde el respeto que se las otorgaba, a veces sólo les queda a las mujeres el valor económico, sexual y práctico. En una economía crecientemente monetaria, las mujeres no suelen controlar el dinero, la fuente moderna de poder. Y la pobreza, el desraizamiento y el abuso del alcohol, cada vez más extendido, extreman aun más la situación.

Otro cambio reciente (apoyado por el cine y los medios de comunicación) es presentar a la mujer como «objeto de deseo sexual», algo que es extraño a la cultura tradicional, al menos desde ese punto de vista. La sexualidad era encauzada antiguamente mediante los matrimonios tempranos (algo espeluznante para la mentalidad moderna, que no se aflige tanto sin embargo por la promiscuidad sexual de los adolescentes). Tampoco la India antigua era puritana, como se ve fácilmente en su arte; parece que fueron los musulmanes y los británicos quienes impusieron normas más rígidas. Ahora, con los cambios recientes, la atención de los jóvenes (y no tan jóvenes) se dirige cada vez más hacia el sexo, hasta llegar en ocasiones a la obsesión. Es sabido que en las grandes ciudades (y especialmente en Delhi), en los autobuses, en la calle, las chicas son acosadas a menudo por jóvenes que intentan tocarlas. De las grandes megalópolis indias, las ciudades más «seguras» para las mujeres son Chennai (antigua Madrás) y Kolkatá (antigua Calcuta): las ciudades más conservadoras y tradicionales. Los enormes cambios a los que está sometida la sociedad india la están haciendo pasar a grandes pasos del ideal antiguo, la renuncia por el bien común (tyaga), al disfrute y la búsqueda de placer (bhoga).

Con todo esto que antecede no pretendo atacar los valores que rigen en Occidente, plenamente válidos en su entorno. Lo que siempre me indigna es el impulso «misionero», rémora de su historia, mediante el cual Occidente pretende (casi exige) que todo el mundo se comporte igual que él, y sostiene que su «religión» es la única verdadera: el famoso «siglo XXI», que por lo visto sólo puede ser de una manera.

Imaginemos que los medios de comunicación de la India empezaran a publicar artículos y documentales sobre «la terrible condición de los ancianos» en Europa: abandonados a menudo a su suerte por sus hijos, recluidos en residencias donde sólo esperan la muerte, sin que la sociedad los respete por su sabiduría ni les dé un papel que otorgue sentido a su vida. Otro tanto se podría escribir sobre «la condición de los niños», creciendo en entornos familiares inestables y sin recibir a menudo el amor y la atención que necesitan. Claro, si los criterios son asistencia hospitalaria, medios económicos, buenas escuelas, etc., los países europeos nórdicos estarían a la cabeza del mejor trato a los ancianos y a los niños; si el criterio es el amor y un entorno afectuoso y de seguridad, el respeto y el sentido de la vida, India estaría muy por encima.

Por otro lado —y esto lo reconocen muchos periodistas—, el hecho de que haya habido una reacción de tal calibre a estos hechos brutales es un signo de que la sociedad india es muy dinámica y quiere luchar por resolver sus lacras. Lacras que tienen todas las sociedades, aunque las propias suelen resultar mucho más invisibles que las ajenas.

1 Comment

  1. Enviado por FJ
    (Contacto Página)
    Muchas gracias por estas reflexiones.

    Por un lado, que me parece que sí hay similitudes entre la situación en India y en China, tanto a nivel de hechos como en sus relaciones con Occidente.

    Por otro, he notado que esa misma transformación que se describe en India es la misma que lleva unos años ocurriendo en España (supongo que en el mundo entero); una crisis de valores donde lo único que importa es la libertad individual, por encima de (y a menudo pisoteando) todo lo demás. De ahí vienen temas como la cultura del pelotazo, la generación NiNi y demás…

    Un saludo.

    ~~~
    Enviado por Diego Iván
    (Contacto Página)
    «Claro, si los criterios son asistencia hospitalaria, medios económicos, buenas escuelas, etc., los países europeos nórdicos estarían a la cabeza del mejor trato a los ancianos y a los niños; si el criterio es el amor y un entorno afectuoso y de seguridad, el respeto y el sentido de la vida, India estaría muy por encima.»
    Bueno, en esto China no se parece nada ni a los países Nórdicos ni a la India…

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Diego Iván: en China, como en India imagino, el individuo depende más de la familia para vivir, en parte por la ausencia de un Estado potente que te pague la educación, la sanidad, etc… Esto trae, creo, una mayor solidaridad familiar, y lazos más fuertes no sólo basados en el afecto, también en la necesidad. En Occidente se puede ser más individualista que en China o India, para bien o para mal.

    En España, de hecho, la crisis está fortaleciendo a la familia, con más gente que tiene que regresar con sus padres, menos viviendas de una sola persona, etc.

    FJ: en todo caso, no debemos obviar que el ser humano siempre cree que las generaciones más jóvenes que la suya son peores. En China también pasa, los chinos piensan que cualquier compatriota nacido después de 1990 no tiene valores ni tiene ná.

    ~~~
    Enviado por Diego Iván
    (Contacto Página)
    Cómo pasa en todos lados (oriente y occidente), la mayoría de las personas no comprenden este siglo XXI.
    Si, en China los lazos mas fuertes están basados en la necesidad, les falta mucho para entrar en el criterio del amor y un entorno afectuoso y de seguridad, el respeto y el sentido de la vida,en el cual «India estaría muy por encima»…

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Igual estoy demasiado filósofo yo hoy, pero, en mi opinión… a veces el amor y el afecto están basados en la necesidad. Sin necesidad, disminuyen, o se vuelven más «teóricos», menos a pie de tierra…

    Poniendo un ejemplo, está muy bien que tu madre te bese y te dé abrazos, pero cuando realmente verás que te quiere es cuando sólo hay un mendrugo de pan en la casa y te lo da todo a ti.

    A lo mejor a un chino su madre no le ha dado tantos besos como a un occidental, pero ha podido ver sacrificios que le han mostrado el amor de su familia de formas más fuertes e inolvidables que en Occidente.

    Aunque, como digo, esto puede ser pura filosofía mía…

    ~~~
    Enviado por Diego Iván
    (Contacto Página)
    En parte estoy de acuerdo contigo… pero solo en parte. Podría ponerme a debatir pero estos días no ando con tanto tiempo.
    Lo que si, los chinos en vez de preocuparse tanto por cómo los mira «occidente» con sus valores «occidentales» se tendrían que preocupar más por corregir aquello que bajo sus propios valores está hecho un desastre.
    Los chinos quieren que los demás comprendan que tienen sus propios valores y cultura, y que no los tienen que juzgar con los valores de otra sociedad. Bien, entonces que los chinos no juzguen a los japoneses por Yasakuni, dado que ellos no entienden para nada el shinto.

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Cuando uno es juzgado, tiene derecho a opinar sobre los jueces… Si a China -y a la India, por lo que vemos- se la somete frecuentemente a las opiniones occidentales, tienen derecho a responder. No creo que ello quite tiempo y ganas a estos países a resolver sus problemas internos, como lo intentan (haciéndolo bien o mal, como cualquiera).

    Por esa regla de tres, también podríamos decir «que Occidente se preocupe de sus problemas, en lugar de criticar los de otros lugares». Pero tampoco es así, también tiene derecho a opinar, aunque luego se le pueda decir que se ha equivocado…

    Los chinos no critican a Japón por su religión, sino por cierto detalle de ese templo que está relacionado con ellos. En general los chinos pasan olímpicamente de las cosas que no tengan nada que ver con ellos, porque ellos, a diferencia de otros (léase EEUU, sin ir más lejos) no creen tener superioridad moral.

    ~~~
    Enviado por Angel
    (Contacto Página)
    Mmmm. Interesante, pero según las estadísticas, la mayor parte de las violaciones que se cometen en la India se cometen en el campo, no en las grandes ciudades. Estos días varias ONG dicen que no ha habido un incremento de las violaciones y maltratos con la llegada de la «modernidad», lo que ha habido es por el contrario es incremento de la «conciencia» ante el problema. ¿No?

    ~~~
    Enviado por Diego Iván
    (Contacto Página)
    Pero ese cierto detalle de ese templo está totalmente ligado a su religión. No comprender por que ese detalle está ahí, es no comprender el shinto.

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Angel: allí no me puedo meter mucho pues como digo, no sé demasiado de la India… aunque en China por ejemplo es cierto que en el mundo rural hay más violencia doméstica que en las ciudades (no sé si las violaciones se incluyen en esto).

    En un terreno más teórico, podría opinar aquí que a veces la modernización trastorna más al campo (que afronta cosas como la emigración de sus jóvenes, el aumento de la diferencia de renta con la ciudad, etc) que las ciudades, que ya han tenido en el pasado relación con las visiones cosmopólitas de la vida (por ejemplo, Pekín o Shanghái ya tenían rasgos occidentales hace 100 años).

    Diego Iván: bueno, no quisiera yo volver a traer el tema japonés a esta discusión… quizá podría opinar que, en mi magra experiencia en Japón, el único templo shinto que vi en Japón con menciones honoríficas a criminales de guerra fue Yasukuni. (sigue)

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Además, en el complejo de Yasukuni hay un museo sobre la historia reciente de Japón que justifica su expansionismo del siglo XX, señalando que EEUU le estaba ahogando económicamente. A mí me pareció muy interesante y entretenido, ojo.

    En el museo no había menciones a las víctimas que causó esa expansión «irremediable» de Japón. Pero bueno, tampoco en España se suele mencionar (ni se estudia en los libros de texto) cuántos millones de indígenas se mató para conquistar América. Tampoco en los EEUU creo que estudian mucho lo que pasó con los que antes había allí…

    A veces parece que China -o la India, por lo que vemos- es el objeto de una frustración, la de Occidente por no haber podido cuidar mejor allá donde pisaron en el pasado. Chinos e indios parece que son los garantes de que los occidentales se sientan mejor con consejerías paternalistas.

    ~~~
    Enviado por Diego Iván
    (Contacto Página)
    Una cosa es el santuario (templo que le dices) Yasukuni y otra es el museo de la guerra que mencionas (Yuushuukan). Que dicho sea de paso, yo estoy más de acuerdo con la versión China de los hechos que con la japonesa, aunque también es cierto que las presiones americanas llevaron (o influenciaron) a Japón en su expansionismo.
    Un santuario Shinto es un lugar de purificación, en ese caso, de purificación de las almas de los que murieron en pos de Japón (su Emperador) incluidos los criminales de guerra. Hay también extranjeros que pelearon (y murieron) por la causa japonesa que también están en dicho santuario, incluso hay animales. Los chinos se escandalizan cada vez que un Primer Ministro pisa Yasukuni, independientemente del museo ese, que repito no está en el santuario sino contiguo a el.

    Los chinos hacen muy bien en no creer tener superioridad moral, dado que no la tienen (tampoco pienso que la tengan los occidentales).
    Igual no se hasta que punto los chinos no creen tener superioridad moral, en especial si considero el trato que recibieron varias de sus minorías étnicas.
    Occidente se preocupa nada por lo que dicen/piensan los chinos e indios de ellos. Yo veo a Occidente más preocupado por sus asuntos que por como los ve el resto.
    También he hablado con varios chinos que criticaban el sistema democrático cuando nunca vivieron en una democracia.
    Opinar pueden todos, no estaba hablando de opinar, estaba hablando de darle importancia. Cómo es de costumbre ChCh enten… bueno bueno, no voy a caer en lo personal.

    Escribiría con más profundidad pero sinceramente no ando con tiempo. Además tampoco creo que valga la pena, ya que lo que yo opino te importa poco y nada. De lo contrario pensarías mejor lo que respondes.

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Hombre, yo pienso mis respuestas lo mejor que puedo, que no sé si es suficiente… No escribo atolondrado. Y sí, empiezas a caer nuevamente en lo personal, es una pena que tus inteligentes razonamientos suelan acabar mal por eso.

    Opinar todos podemos opinar, Occidente puede opinar de China y China de Occidente, lo malo es cuando de la opinión se pasa a la intervención. Cuando EEUU quiso salvar del comunismo a Vietnam o de la falta de democracia a Irak, sabemos lo que pasó, no quiero que pase lo mismo con China. Que los chinos vean por ellos mismos lo que está mal, y muchos ya lo saben, y que lo intenten solucionar, a sabiendas de que toda solución trae nuevos problemas.

    ~~~
    Enviado por Diego Iván
    (Contacto Página)
    Totalísimo de acuerdo con lo último que decís.
    Aunque yo no creo que mis razonamientos sean inteligentes.
    China tiene que entender que Japón (por más pacifista que sea ahora), es un hueso duro de roer. Sería mas sensato tratar de entenderlos que irles en contra, hasta lo americanos se dieron cuenta de esto y les dejaron su Emperador. Yo no se quien tiene la razón, lo que se es que hay cosas que en Japón son menos flexibles que en China. Y que con sus presiones solo logra que Japón se acerque aún más a EEUU, reviva sus ultranacionalismo y se militarice más y más. China si quiere esas cuatro islitas de mierda va a tener que arrasar con un país para conseguirlo y tampoco le va a salir barato, seguro que lo va a conseguir, pero no será más que una victoria pírrica.
    Japón está dispuesto a negociar mientras le respeten la soberanía, estaba en tratativas un posible permiso de pesca con Taiwán, país que por su cercanía es lógico que las reclame y claro eso no va con los intereses del gobierno chino.
    Yo hasta estaría de acuerdo que continúen con el pseudo régimen comunista mientras se pongan las pilas en solucionar cuestiones que tienen que ver con la corrupción estructural, la negligencia y la contaminación ambiental. Al menos que disminuyan considerablemente. Que para mi se está haciendo muy poco al respecto.
    Mirá, al haber logrado que mi novia china de entonces (de cuando yo estuve en China) cambie su forma de ver a Japón, tengo las esperanzas que pueda haber una real amistad y entendimiento entre ambos países. Yo se que como salgo siempre con algún tema que tiene que ver con Japón, puedo denotar “fanatismo” para alguien que me lee. Pero yo hablo de Japón por que es de lo más se, si es que se algo en definitiva. Hay muchas cosas que me gustaron de China, he tenido más novias chinas que japonesas en total, de hecho dos de ellas las tuve en Japón. Nunca comí mejor en mi vida que cuando estuve en Chengdu y eso que en Japón (lo mismo en Korea) se come excelentemente bien, y que tengo predilección por la comida coreana y japonesa. No tengo ningún tipo de odio o mala leche contra China, quiero que quede claro.
    Me quedó comentar sobre el amor y el afecto basados en la necesidad, pero se haría ya muy largo y estoy destruido.
    Discúlpame por como me refiero a vos a veces, pero a veces me saca de quicio tener que explicarme.

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    La verdad es que Japón no era tampoco un tema objetivo en este post… por un lado no lo considero similar a China o la India, pues está desarrollado desde hace tiempo. Por otro lado, las críticas que a China molestan no suelen venir de los japoneses (que posiblemente vienen de historias similares y comprenden mejor a los chinos) sino de los europeos o, sobre todo, de los norteamericanos (donde, todo se ha dicho, hay mucha emigración china que puede influir en el discurso).

    Está bien que te guste Japón, pero traerlo siempre a la palestra, pues no sé… porque además es un país que no conozco demasiado (aunque esta semana me he visto tres bodrios de Akira Kurosawa, no sé si cuenta).

    ~~~
    Enviado por Diego Iván
    (Contacto Página)
    Ahh es que me es muy fácil irme por las ramas.
    En especial por los «arboulus japonicus»

    ~~~
    Enviado por Diego Iván
    (Contacto Página)
    hay que tener ganas para ver 3 bodrios de un mismo director en una semana

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Es que tengo un montón de películas de esas «intelectuales» en casa, muertas de asco, y en estas vacaciones caseras que estoy pasando he decidido verlas todas de una vez. He visto horrores varios (creo que la palma se la lleva esa gran mierda pedante llamada «Bagdad Café»), pero bueno, estoy contento de quitármelas de encima y me culturizo un poco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.