Una pequinesa de Oscar

No hubo sorpresa este pasado fin de semana y «Nomadland» ganó el Oscar a la mejor película, mientras que su directora, la pequinesa Chloe Zhao, se llevó la estatuilla a la mejor dirección. La película, que ya había ganado meses antes el Globo de Oro al mejor drama y el León de Oro en Venecia, era la preferida de los críticos, y todo apuntaba a que se llevaría los premios gordos de unos Oscar enrarecidos por la pandemia.

Merece la pena destacar el hecho de que el Oscar al mejor director en la ceremonia lo anunciaba el surcoreano Bong Joon-ho, ganador el año pasado de ese premio por «Parasite»: lo nunca visto, un coreano entregando el magno premio a una china. La Academia de Hollywood en pasados años ha apostado fuerte por lo latino y por lo afroamericano, pero en las últimas ediciones es más asiática que nunca.

«Nomadland» es una película de sensaciones más que de acciones, lenta e introspectiva, que a mí me aburrió bastante, porque me recordó al director que más sopor me causa, Terrence Malick. Cuando la vi, además, no me gustó que apareciera el personaje protagonista, Frances McDormand, defecando. Pensé mientras veía esto que no había necesidad, que no me hacía falta oír las flatulencias de McDormand para que la película me transmitiera autenticidad e intimidad. Pero la película no cedió a mis recelos: de hecho, aún volvió a mostrar a McDormand defecando en una segunda escena. Allí perdió definitivamente mi aprobación.

Chloe Zhao estudió secundaria en Reino Unido y se formó como cineasta en Estados Unidos. Su película, ambientada en la América profunda y olvidada, no tiene aparentemente demasiada relación con China, Pese a ello, me sorprendió su vuelta a los orígenes durante la ceremonia de los Oscar. En el discurso de recepción del premio, corto pero muy emotivo, habló de su infancia en China, y hasta pronunció un verso de un poema tradicional en mandarín. Para más inri, las trenzas con las que apareció también le daban un aire muy oriental, o al menos eso me pareció a mí.

Es curioso que una directora de orígenes chinos haya logrado entrar en el Olimpo de Hollywood con una historia ambientada en el Medio Oeste americano, en «la América vacía», porque hace más de 10 años pasó algo muy parecido: en 2006 Ang Lee (que bueno, es taiwanés, pero su base cultural es similar a la de los chinos) lograba el Oscar al mejor director por «Brokeback Mountain», una historia que ocurría en el remoto Wyoming, aunque por esas injusticias que siempre hay en los Oscar no se llevó el premio a la mejor película (fue para «Crash», un film que dudo que alguien recuerde hoy en día).

Desgraciadamente, al hablar del Oscar a Chloe Zhao hay que mencionar el triste hecho de que este premio haya sido silenciado en China, al parecer porque alguien desenterró allí alguna vieja entrevista en la que la directora lanzó críticas (no demasiado políticas) al país y eso ya ha bastado para que los censores la declaren persona non grata. Es una pena, porque hace unos meses, cuando le dieron el Globo de Oro -y la dichosa entrevista aún no había sido desenterrada- los medios chinos sí que le felicitaron y proclamaron con orgullo que los chinos tenían una gran directora. Esa alegría de entonces se ha tornado en frialdad aparente, aunque estoy seguro que en el fondo muchos de ellos siguen orgullosos.

Reflexionando sobre esto, me pongo en la piel de un chino y pienso que debe ser un verdadero fastidio conceder entrevistas a periodistas de otros países. Siempre les acaban preguntando sobre la política de China (algo muy difícil de analizar incluso por experimentados politólogos, debido a la opacidad del régimen) y cuando la obligada pregunta llega, están ya condenados: si hablan a favor de China (en plan Jackie Chan) les van a tachar de procomunistas, y si hablan en contra, les cae la censura. Una verdadera cruz.

Espero en todo caso que Chloe Zhao no se moleste demasiado por el desplante en su país natal y algún día ruede algo con temática china, a ser posible un poco más animadillo que «Nomadland». Aunque la película animadilla creo que llegará antes que la de temas chinos, porque ya está filmando una nada menos que para el Marvel Cinematic Universe: «The Eternals».

3 Comentarios

  1. Hola Chinochano,
    A mi me gustó la película. Explica una una historia que pocos se atreverían a contar, porque es una realidad incómoda. Los trabajos precarios y mal pagados no son una cosa del lejano Oriente. Se dan en casa, de la mano de monstruos como Amazon. Habla de la falta de un sistema social que proteja a los necesitados… El tema de salir en el baño, supongo que es unas especie de alegoría de las penurias por las que ha de pasar esta gente. A nadie le gusta que le vean en estos menesteres, pero llevando una vida así, es lo que hay.

    • Bien, es cierto que comienza así, con una señora un poco desheredada de la vida, pero no evoluciona mucho la historia, más bien nos la muestran vagando de allá para allá sin mucha significación en sus decisiones, centrándose más en lo pelao de los paisajes y la simplicidad de las conversaciones… A mí me faltó algo para identificarme con ella o con otros personajes de la película, me parecieron demasiado «cine verité».

      Por otro lado, la película no deja claro -aunque tampoco sé si debe hacerlo- si la situación de la protagonista es porque a ella no le ha quedado más remedio o porque le gusta vivir así, porque ha preferido la libertad al confort. No acabo de saber si Nomadland denuncia o elogia la vida del nómada: bueno, imagino que la muestra para que el espectador decida. Yo, por mi parte, amo viajar, pero no por páramos desabridos.

  2. A mí me pasó lo mismo.No vienen a cuento las escenas escatologicas.Solidaridad y simpatía no empatizan con soledad. Crítica poca.Viejos trabajando sin ponernos rojos.

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