Overbooking extremo

Menuda la que se ha armado en Estados Unidos por el caso de un pasajero de origen asiático en un vuelo de United Airlines que el pasado lunes fue echado violentamente del avión por guardias de seguridad, simplemente porque había overbooking y alguien tenía que irse. La violencia con la que los gorilas de la compañía sacan al pobre señor (que ya tenía 69 años), partiéndole la nariz y arrastrándole como un saco, es una de las cosas más indignantes que se han visto últimamente en televisiones y YouTubes. Si no habéis visto las imágenes es que sois náufragos en una isla desierta y por lo tanto no tenéis tampoco acceso a esta web, pero bueno, por si acaso os las pongo aquí. Advierto que no son nada agradables:

Lo primero de todo, casi obligado, es decir que esto es una vergüenza. ¿Cómo se puede hacer algo así a un pobre anciano que ha pagado su billete? ¿Donde está la humanidad de esta aerolínea? Confío en que la compañía indemnice adecuadamente al señor, pida perdón repetidamente y hasta la autohumillación si es necesario, eche a los bárbaros que cometieron esa tropelía y no repita semejante espectáculo. Aún así, quedará desprestigiada para siempre, pero al menos que responda adecuadamente.

A continuación, merece la pena reflexionar si el overbooking, no sólo el de esta compañía sino el de cualquiera, debería seguir siendo legal. Si un asiento ya está reservado y pagado, ¿cómo se puede volver a vender a otra persona? Y más aún teniendo en cuenta los robos que las líneas aéreas te practican si cancelas o cambias un vuelo… ¿Es que no pueden refrenar su avaricia? Es frecuente que el overbooking se produzca porque alguien más rico que tú ha pagado más que tú por el asiento que te van a quitar… ¿A esto nos ha llevado el afán de ganar dinero a toda costa, a golpear ancianos para que sus asientos los ocupen ricachones? El overbooking es una vergüenza neoliberal que sería inadmisible en cualquier otro sector económico, y no hay derecho a que siga existiendo, mucho más si te lo aplican por la fuerza.

En fin, no me quería calentar demasiado con el tema, y tampoco cargar todas las tintas sobre United Airlines, compañía que, por cierto, utilicé hace dos años para volar de Pekín a Chicago (ciudad esta última donde ha ocurrido el desagradable suceso). También quería comentar aquí la repercursión que el caso ha tenido en China, y reflexionar brevísimamente sobre ello.

La víctima del ataque no es china ni de origen chino: es un médico estadounidense de sangre vietnamita llamado David Dao. Sin embargo, su aspecto asiático hizo que muy pronto, antes de que se conociera su identidad, los chinos se solidarizaran con él y contra United Airlines, pidiendo en las redes chinas (como ha ocurrido en las de otros países) que se boicoteara la compañía. Aquí también hubo gente que tenía la tarjeta de fidelidad de United, la rompió y compartió los cachitos de la tarjeta en su blog o microblog para mostrar su rechazo.

En China mucha gente aseguró que el pobre hombre, por el sólo hecho de ser asiático, había sido elegido como la “víctima”, el viajero que debía abandonar el avión ante el overbooking (en realidad hubo una especie de sorteo a la vista de los pasajeros, por lo visto). Antes de que se conociera la verdadera identidad del agredido, se pensó que podía ser chino, por lo que en este país hubo muchas muestras de solidaridad y de rabia contra United Airlines. Hasta algún medio de la propaganda oficial ha escrito editoriales contra la compañía, en los que llegaba a titular cosas como “Unidos contra United”.

El caso y la gran repercusión que ha tenido en China es un buen ejemplo de cómo en este país puede influir mucho lo que ocurre en Estados Unidos u otros lugares cuando hay alguien asiático o de origen asiático involucrado. Me recuerda, aunque sea un suceso totalmente diferente y casi opuesto, lo que pasó hace casi una década (el domingo se cumple el décimo aniversario) en la Universidad de Virginia Tech, cuando un alumno de aspecto oriental disparó y mató a 32 personas. En aquel entonces los chinos montaron en cólera porque muchos medios de comunicación dijeron, antes de que la policía diera más datos, que el agresor era chino o de orígenes chinos, cuando en realidad era un surcoreano, un chico con problemas mentales llamado Seung-Hui Cho.

No sé si se podría generalizar, pero viendo estos dos casos parece adivinarse cierta tendencia a que, ante un protagonista asiático de una noticia, los chinos se sientan próximos a él si es víctima o a distanciarse si es verdugo. Me resulta curioso, aunque entre los caucásicos a lo mejor también pasa, suele por ejemplo haber más solidaridad con atentados ocurridos en Occidente que con los que pasan en Oriente. En Pekín, por ejemplo, hace pocos años tuvimos en Tiananmen un atentado-atropello que no tuvo ni la décima parte de atención o solidaridad que los ocurridos recientemente en Londres, Estocolmo, Niza o Berlín. No ayudó demasiado el esfuerzo del Gobierno chino por ocultarlo, eso también conviene decirlo.

En todo caso, quizá lo mejor es dejar de tomar conclusiones precipitadas ante agresores, que estamos en un mundo cada vez más mezclado, y solidarizarse con todos los agredidos, aunque su tono de piel sea diferente al nuestro.

2 Comentarios

  1. Sin embargo a nosotros este verano cuando ibamos toda la familia, las niñasde origen chino, nos pasaron a business porque había overbooking en turista, en el viaje Pekin Madrid. Ni te cuento el alucine que llevabamos todos especialmente mis hijas

    • Yo he comentado alguna vez con mis amigos que siempre oigo a la gente que les pasa eso (ponerles en business porque el avión está lleno) pero que dentro de mí abrigo la sospecha de que a mí, con lo mucho que vuelo, no me pasará jamás.

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