Vencer a la COVID en los despachos

Esta semana se ha celebrado la asamblea anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en esta ocasión dedicada íntegramente, como ya os podéis imaginar, a la lucha contra la pandemia de COVID-19. Fue una asamblea más corta de lo normal, y quizá más intensa, teniendo en cuenta que el organismo se encuentra en uno de los momentos más delicados de su historia, enfrentando un virus que ha matado ya a más de 300.000 personas. Y con críticas por su gestión de este desastre.

La asamblea en años anteriores. En esta ocasión ha sido muy diferente.

Una de las cosas más llamativas de la asamblea fue que, debido a las circunstancias, con buena parte de los vuelos mundiales cancelados y prohibiciones de eventos multitudinarios en gran parte del planeta, se tuvo que realizar de forma virtual, esto es, conectando con los distintos ministros de Sanidad de cada país a través de internet. Debe haber sido una de las primeras ocasiones de la historia en que se ha tenido que conectar a distancia con todos los países del mundo: en Eurovisión lo hacen a nivel continental en la ronda de votos, pero aquí ha sido planetario. No fue nada fácil: hubo problemas de conexión todo el rato, y muchas intervenciones de ministros se oyeron fatal, pero al menos se hizo el esfuerzo.

Por algunos países no sólo intervinieron sus máximas autoridades de Sanidad sino también sus jefes de Estado o Gobierno, entre ellos el presidente chino, XI Jinping, que desde esa sala del Gran Palacio del Pueblo donde está el retrato de la Gran Muralla, y que suele ser sede de muchas firmas de acuerdos bilaterales, prometió dar 2.000 millones de dólares a otros países para la lucha contra la COVID.

Donald Trump no habló en la asamblea, pero quizá cabreado porque el dinero prometido por China equivale al doble de lo que EEUU ha amenazado con dejar de pagar a la OMS, lanzó durante la asamblea una de sus amenazas tuiteras. Aseguró que si en 30 días la OMS no «cambiaba», su retirada de fondos al organismo sería permanente, y EEUU dejaría la organización. Nada nuevo para un presidente que ya ha sacado a su país de la UNESCO, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que se salió del Acuerdo de París o que ha paralizado la Organización Mundial del Comercio con sus exigencias. No le gusta el multilateralismo, y no lo oculta: cuidado, porque a lo mejor los huecos que está dejando EEUU los puede llenar China.

En la asamblea intervino con esta austera imagen el secretario de Salud de EEUU, Alex Azar, quien pronunció el discurso más duro que se escuchó estos días contra la OMS.

A nivel menos político, como os decía, lo más llamativo de la asamblea fue poder entrar vía internet a casi 200 despachos de ministerios de todo el mundo. Cada lugar mostró características especiales. Hubo, por ejemplo, ministros que llevaron mascarilla mientras intervenían en la asamblea, sobre todo en países africanos.

El ministro indio también la llevaba, pero se la apartó hacia abajo al intervenir, lo que no evitó que al pobre se le escuchara fatal por problemas de conexión.

Como os decía, la ardua tarea de telecomunicaciones tuvo muchos problemas, porque no en todos los países parecían muy habituados a ser YouTubers. Hubo países que, por no se sabe qué razón, ofrecieron una imagen invertida, aunque da un poco igual si sus próceres miran a la derecha o a la izquierda…

…y peor aún, los hubo que cometieron el craso error de grabarse con la cámara en vertical, como hizo el representante del Líbano.

Mención especial merece el ministro de Sanidad camboyano, quien se estaba comiendo unas peras poco antes de conectar con Ginebra, aunque una señora tuvo la amabilidad de apartárselas de la mesa mientras él hablaba.

O su homóloga de Islas Cook, que lució un bonito tocado floral típico de la Polinesia (aunque no sé si los de allí son polinesios, melanesios, austronesios o macaronesios).

El amor a la bandera lo mostró más que nadie el ministro en funciones brasileño (creo que con la crisis del COVID han dimitido ya varios en el país), que por lo menos mostraba en su despacho cuatro enseñas de Brasil en diferentes soportes.

Si el presidente chino habló en la inauguración de la asamblea, en la clausura lo hicieron otros líderes, entre ellos el presidente español Pedro Sánchez, quien se inclinó por el arte moderno como fondo de su intervención. ¿Tàpies? ¿Úrculo?

Poco después, el primer ministro de Bhután, con un inglés perfecto, hablaba desde un despacho que se diría salido de la misma Shangri-la. Con un detallito extra: en su silla colgaba una bata de médico, porque además de político es doctor.

Por si no hubiera habido bastante color en la asamblea, en la última alocución el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, apareció con una camisa típica del archipiélago de Tonga, al parecer para homenajear a ese país por no sé qué razón que explicó pero no recuerdo.

Quizá también fue un guiño para uno de los 12 países del mundo que aún no ha registrado casos de COVID-19: dos de ellos son países muy cerrados al exterior (Corea del Norte y Turkmenistán), por lo que siempre habrá dudas sobre si realmente han salido indemnes de la pandemia, y los otros 10 son archipiélagos de Oceanía como Tonga.

PD: En el anterior post os decía que en la asamblea se iba a discutir si invitar como observador a Taiwán, que no es miembro de la ONU, como una especie de homenaje a su modélica y pionera respuesta a la pandemia. Al final, por deferencia de la propia isla, se decidió no debatir ese punto para poder centrarse más en el importante tema que debía tratarse en esta ocasión. Lo que no impidió que EEUU y otros países aliados de Taiwán, en sus intervenciones, protestaran porque la OMS cerrara sus puertas una vez más a la isla.

2 Comentarios

    • Pues habría que hacer uno en septiembre para conmemorar los 10 años del anterior… pero no sé yo si tendría tanta participación como en el anterior, la década de los blogs fue la 2000-2010, la siguiente fue la de las youtubers y las redes sociales, y no tengo tantos comentaristas activos en ellas…

      ¡Justo ayer me acordé de ti, porque estaba oyendo Nadie Sobre Nada y hablaron del canto cultural mongol!

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