Viejas rutas desempolvadas

Pekín se ha engalanado estos días para acoger, el domingo y el lunes, una reunión con líderes de todo el mundo, y que para el Gobierno chino es el gran acontecimiento anual en el país. En esa reunión habrá gente muy variopinta, desde Rajoy el andarín a Putin, pasando por Tsipras, Macri, Duterte el faltón o Michelle Bachelet.

El motivo de la reunión es promocionar un gran plan mundial que se le ocurrió al presidente chino Xi Jinping en 2013, y que en español solemos llamar las “Nuevas Rutas de la Seda”, aunque los chinos lo denominan oficialmente “One Belt, One Road” (yi dai yi lu), es decir, “Una Franja, Una Ruta”. El nombre chino -que recuerda al lema de Pekín 2008, “One World, One Dream”- es infame, y aún lo es más su sigla (OBOR), así que espero que los anfitriones no se enfaden demasiado si en español optamos por cambiarlo.

¿Qué son las nuevas Rutas de la Seda? Simbólicamente vienen a resucitar las rutas que con ese nombre (una por tierra y otra por mar) enlazaron comercialmente Occidente y Oriente, y se convirtieron sobre todo en el primer milenio de nuestra era en la primera gran autopista de productos e ideas de la humanidad. Rutas además que fueron grandes motores de la Historia, incluso cuando se cortaron. Por ejemplo, cuando los musulmanes conquistaron regiones por las que pasaban esas rutas y frenaron su flujo comercial, a veces simplemente al querer cobrar más dinero a los que transitaban por ellas, provocaron que en Europa surgieran las Cruzadas con la intención de recuperarlas (aunque con excusas religiosas de “reconquista de los santos lugares”). Y unos siglos después, españoles y portugueses, al intentar buscar una alternativa a las Rutas de la Seda, acabaron llegando a América, al África subsahariana y a la India.

En lo práctico, las Nuevas Rutas de la Seda vienen a ser una “treta” de China para hacer negocio y buscar soluciones a ciertos problemas de recalentamiento en su economía. Y es que bueno, China lleva 30 años creciendo a lo bestia, construyendo rascacielos, presas gigantes, trenes de alta velocidad, naves espaciales, pero las empresas chinas ven que su país comienza a no necesitar ya tanta infraestructura, tanto cemento, tanto acero. ¿Qué se puede hacer? Llevar el desenfreno constructor a países vecinos que aún no tienen muchas infraestructuras, desde el sureste asiático al subcontinente indio o Asia Central. Con ello las empresas chinas salen de un mercado nacional algo saturado (y que además ha sufrido problemas medioambientales debido al furor constructivo), mientras el Gobierno de su país aumenta su influencia económica y política. Al mismo tiempo, para muchos países de la zona traer las grandes constructoras chinas significaría la llegada de inversiones millonarias, puestos de trabajo (aunque ya sabemos que los chinos llevan a sus obreros a muchos de estos proyectos) y en el futuro mejores redes de transporte y telecomunicaciones. En suma, lo que los chinos llaman una “win win situation”, un proyecto en el que todos ganan.

Así ven los chinos su plan.

Con la reunión de los días 14 y 15, China intentará convencer a países de todo el mundo que de este plan se pueden beneficiar empresas de muchas procedencias, no sólo las chinas. Rajoy, por ejemplo, llega a Pekín para intentar vender el tren de alta velocidad español, a ver si algún día llega, qué sé yo, a Tayikistán.

La importancia de la reunión está más que comprobada por el hecho de que la propaganda china ha realizado un vídeo cuqui para su promoción, como los que hace unas semanas os mostré del presidente chino o el plan quinquenal comunista. Aquí lo tenéis, pero cuidado, que es tan desarrollista como pegadizo.

La reunión se celebra en los mismos lugares en los que hace dos años y medio se celebró la cumbre de Asia-Pacífico. Para la ocasión, junto al palacio de convenciones donde habrá algunas de las reuniones se ha construido un puente dorado algo horterilla que simboliza el deseo chino de tender puentes (culturales pero también de cemento y acero) con países vecinos y de otras latitudes.

Destacan, por otro lado, las ausencias occidentales del foro: no vienen Francia, Reino Unido, Alemania, Japón o Estados Unidos, o como mucho mandan delegaciones de bajo nivel. Aún hay entre esos países algo de recelo por los proyectos de Pekín, que algunos ven como un “Plan Marshall a la China” con el que el régimen de Xi buscaría, de forma parecida a como los estadounidenses hicieron en la posguerra, ayudar económicamente a cambio de crearse una zona de influencia.

En este sentido, es curioso que España sí esté apostando fuerte por la iniciativa china, teniendo en cuenta que se quedó fuera del Plan Marshall americano. ¿Berlanguiana venganza?

2 Comentarios

  1. Un 10 por el vídeo de la cancioncita. Lástima que el tal Manel ese no la adaptara para Eurovisión: se habría llevado todos los points

    • Desde luego, más de los que se llevó con la birria que cantó… en fin, no me tires de la lengua, que lo de Eurovisión cada año me duele más.

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