Vietnam de ayer y hoy

Ya os contaba hace unos días que estaba de viaje por Vietnam, y que es una visita que me causa sentimientos encontrados, porque ya estuve aquí en 2004 (fue mi primera gran escapada por Asia fuera de China) y toda comparación es odiosa, más si comparo a viajero de entonces, que tenía 27 años, con el de ahora, que ya supera los 40. Para evitar tener permanentes sensaciones de déjà vu, he intentado ir a lugares distintos a los de hace 13 años, y esta vez me he inclinado a realizar muchas excursiones en moto, así que he ido a sitios un poco más “inaccesibles”, como parques naturales y zonas de montaña (como Ha Giang, la hermosa comarca que abre con una foto el texto de hoy).

Sin embargo, comparar me ha sido inevitable, sobre todo al visitar Hoi An, que era el único lugar que quería repetir en este viaje (aparte de Hanoi, la capital, una escala casi inevitable). Hoi An, histórico puerto del centro de Vietnam con preciosas casas pintadas de amarillo, es seguramente el destino estrella del país, junto a la bahía de Halong, y me dejó una gran impresión en 2004, así que esta vez decidí regresar. No sé si he hecho bien…

Hoi An ya era en aquel entonces un lugar muy turístico, tampoco voy a dármelas de pionero descubridor. Sin embargo, el número de turistas se ha multiplicado por 10 o 20 en el pequeño pueblo: a los occidentales de entonces se les han sumado autobuses y más autobuses de turistas chinos y surcoreanos que hacen que en algunos momentos del día no se pueda casi caminar por la calle (y no quiero pensar cómo estará la cosa en el Año Nuevo chino). Hoi An, como muchos otros lugares turistizados del mundo, se ha convertido en ese sitio por el que toca pasear a las 7 de la mañana si de verdad quieres apreciar su belleza, que la tiene.

La multiplicación de los turistas se ha visto convenientemente acompañada de una explosión comercial: ya antes había muchísimas tiendas de souvenirs, restaurantes o sastrerías (en Hoi An, no sé muy bien por qué designios del destino, lo típico es que te hagas un traje a medida), pero es que ahora TODO Hoi An son tiendas para el turista, sin excepción. Además, debido a la competencia, todas están decoradas de la forma más barroca posible, con muchas guirnaldas y farolillos (ya en 2004 había mucha linterna de papel, pero ahora hay tramos de la calle en la que casi oscurecen el cielo de tantas que hay). También ha habido una explosión de lo hípster con tiendas de lo cuqui, restaurantes gourmet y hoteles boutique, lo que mi sobrina un día definió, y me pareció bastante acertado, “que todas las ciudades sean Barcelona”.

La turistización ha venido acompañada de cierta agresividad de los locales para que compres en sus tiendas. En 2004 recuerdo que lo que me ponía del hígado en el pueblo eran los mototaxistas, que en cada esquina me gritaban “Hello!, motorbike?”. Ahora esos moteros, que aún los hay, parecen mucho más moderados, o quizá es que ya no parecen tan agresivos comparados con las señoras que te gritan “¡Compra algo!” al pasar junto a sus tiendas, o las que en medio de la calle te preguntan “¿Qué estás buscando?” para acompañarte a una tienda y cobrarse una comisión de la tendera (que para compensar te cobra el doble de lo normal).

El turismo ha evolucionado así, al viajar y recomendar sitios (como Hoi An, que siempre consideré uno de mis favoritos) yo mismo he puesto mi granito de arena para llegar a esto, y tampoco quiero ser derrotista, Hoi An sigue siendo un lugar precioso -nunca podría decir lo contrario de un sitio pintado de amarillo– y quizá un día se sature del todo de turistas y vuelva algo la normalidad.

Algo que me ha tenido entretenido estos días en Hoi An es intentar encontrar los lugares donde hice algunas de las fotos de 2004 y volverlos a fotografiar. Creo que mis fotos de antes y ahora ejemplifican algo de lo que os conté:

Hoi An aparte, en Vietnam he visto muchos otros cambios. Uno de ellos no es exclusivo de este país, es algo mundial (el amplio uso del móvil, las redes wifi, etc), pero me ha sorprendido mucho y muy gratamente lo rápido y bien que va internet en Vietnam, siendo como es un país comunista y donde la libertad de expresión no es plena. Me alegro de que no estén censurando salvajemente la red como hace China.

También me ha parecido notar, y que me corrijan los que conozcan mejor el país, que Vietnam se ha lanzado en los últimos años a construir templos budistas como si no hubiera un mañana, algunos de ellos gigantescos, como los que he visto en Da Nang o en Ninh Binh. No sé si se debe a una relajación del control comunista a la religión, o es otro efecto del aumento del turismo, pero el caso es que surgen templos nuevos y algo horterillas como setas.

De lo que vi en 2004 y ahora echo de menos, destacaría tres cosas, y una vez más, que me corrija algún residente en Vietnam si me equivoco: he visto mucho menos “transporte loco” de mercancías en triciclos y bicicletas (¿dónde está esos cerdos que antes viajaban en el asiento de atrás de la bici, o esos autobuses cargando motos en sus bacas?). También me parece que hay menos chicas vestidas con el hermoso cao dai, el traje tradicional vietnamita. Y no he visto ninguno de aquellos minisurtidores con los que pequeños comerciantes se ganaban la vida vendiendo gasolinera en las cunetas (ahora sólo hay gasolineras grandes como las que se pueden ver en cualquier otro país).

A todos nos está cambiando la vida en el siglo XXI, y Vietnam, en la dinámica Asia Oriental, no es una excepción.

Hue, 2004

 

6 Comentarios

  1. Si, realmente la calidad de las comunicaciones en Vietnam me asombro tiempo después cuando visité el país por última vez en 2011 y pasé mucho tiempo utilizando el móvil. También es muy importante el avance en estos años de Vietnam en las pruebas PISA. Me alegro que hayas disfrutado de tu viaje y de tu reencuentro con tus recuerdos de tu viaje de 2004.

    • Sólo una prueba: en el tren que tomé de Da Nang a Hanoi pude ver episodios y más episodios de series de TV con Netflix en mi móvil. Sin ningún problema. En China esto es impensable, y no sólo porque Netflix esté censurado, sino por la extrema lentitud de las redes 3G y 4G. No te digo ya en un tren que se está moviendo por túneles y distintas zonas de cobertura… Bravo por Vietnam, celebro que no siga el desastroso panorama digital chino.

  2. He ido varias veces a Vietnam y reconozco que me siento casi como en casa. Son gente tan buena… Y está cambiando mucho, aunque sea por reducto de China en muchas cosas.

  3. Vietnam es un país espléndido, sin rencor, que solo quiere medrar como todos .Yo les tengo mucho aprecio. Cuando he estado, como han dicho arriba, me he sentido como en casa.

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