Viviendo bien en Pekín

Hace escasos minutos he escuchado en la SER (radio que casi nunca oigo, porque la publicidad en la radio me pone del hígado) a Ana Fuentes, periodista que hace unos años trabajó en Pekín, en una tertulia sobre ciudades y calidad de vida. En la tertulia dibujaba una lúgubre pintura sobre la vida en las ciudades chinas: la contaminación allí es terrible, a ella le salieron manchas en la piel que le desaparecieron cuando se fue a vivir a Nueva York, etc. Después hizo un comentario en broma sobre pequineses comiendo ratas que temo que alguno se haya tomado en serio (debido al contexto, se trataba de una tertulia seria), así que os dejo aquí bien clara una cosa: en Pekín no se come rata y no se ha comido nunca, como no fuera en tiempos de guerra.

La contaminación en Pekín es grave e innegable, pero también os diré una cosa: en este año 2015, los residentes en la ciudad notamos que la situación ha mejorado bastante con respecto al año anterior y sobre todo con respecto a 2013, que fue el peor año de todos los últimos tiempos, especialmente en aquel «airpocalypse» que vivimos en invierno. No sabemos si se debe a medidas medioambientales, a que ha hecho más viento (nuestro gran aliado en la ciudad) o a que simplemente ha habido suerte, pero lo cierto es que 2015 está siendo un poco mejor, a ver si la tendencia sigue en el futuro.

Pero a lo que iba: en la tertulia se habló de Pekín como paradigma de ciudad sin calidad de vida frente a otras ciudades del mundo que sí la tienen, y se puso como ejemplo de lugares fantásticos a las urbes de Alemania. Yo no he estado en Alemania (ese país donde los jubilados se retiran en Mallorca), pero sí en Pekín, y precisamente estos días que estoy en España me acuerdo de cosas de la capital china que echo de menos, y que me parecen muestras de que, a su manera, esa Pekín con tan mala fama también tiene ejemplos de calidad de vida. Algunos de ellos:

– Los carriles bici: veo en España (o recientemente en Lisboa) intentos de llevar la bici a ciudades que no estan preparadas para ello: calles estrechas, carriles bici que van de calzada a acera como locas… por eso debe ser que los ciclistas de otros países van por la ciudad como locos, como huyendo, mientras que los de Pekín pedaleamos bastante tranquilos (en Pekín se nota perfectamente cuándo un ciclista guiri acaba de llegar a la ciudad, porque circula enloquecido). Pekín es, lo mires por donde lo mires, la ciudad mejor preparada para ir en biciclo que nunca he visto. Carriles anchísimos, sólo para bicis (aunque se cuele a veces en ellos algún coche), tráfico algo más lento que en Europa… La pena de ello es que el tráfico en dos ruedas está siendo poco a poco conquistado por las motos y los carriles de bici eléctrica, pero en fin, el mundo cambia. Y todavía sigue siendo impresionante pasear por la avenida Changan, la principal de la ciudad, en un carril para bicis en el que cabrían dos carriles de coches.

– Los parques: Pekín, por mucho que digan, es una de las ciudades con espacios verdes más amplios, bonitos y animados. Parques como Ritan, Chaoyang, el del Bambú Púrpura, el del Templo del Cielo, el del Templo de la Tierra, o muchos otros están llenos de vida (los días que no hay contaminación) y en ellos se practican todo tipo de actividades. Con estanques, bambúes y sauces, los parques de Pekín recuerdan que otra capital china es posible, si uno busca un poco.

– La convivencia de gran y pequeño comercio: La ciudad china, como muchas otras, es un hervidero de consumo, en la que tiendas de todo tamaño conviven sin que unas se traguen a las otras. Pekín es una de esas ciudades en las que tienes tiendas de todo siempre cerca, no sólo en el centro de la ciudad. Modestos negocios, supermercados chinos y occidentales, grandes almacenes, mercados de vegetales, edificios con tiendas pequeñas al estilo Mercado de la Seda… Hay de todo, por todas partes, y en general más barato que en Europa, aunque eso está cambiando poco a poco.

– La ausencia de barrios «chungos»: Pekín, como otras ciudades chinas, no tiene barrios que no puedas visitar porque de seguro te van a robar, zonas sin ley donde los taxis no quieran llevarte o la policía se niegue a entrar. Después de haber estado en EEUU, donde recibí órdenes de no poner el pie en el sur de Chicago, el este de San Luis o el Skid Row de Los Ángeles, es algo que aprecio mucho. Sobre este tema ya hablamos y debatimos largamente en un reciente post sobre la gente que vive bajo tierra en los bloques residenciales de Pekín, así que no me extiendo más.

En fin, que sí, Pekín es la capital de un país en desarrollo al que le queda mucho por desarrollar, eso está claro, pero no pensemos que todo lo que pasa en ella es terrible. Es más, habría cosas que importaría de ella para otras urbes aparentemente maravillosas del mundo occidental, que a veces se mira demasiado al ombligo. No me gusta que mi familia y amigos en España teman que vivo en el infierno, así que conviene de vez en cuando recordar este tipo de cosas.

1 Comment

  1. Enviado por German Mauro soriano
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    Estupendo tu último post , hace años que te leo y me animo a escribirte, ya que conozco China, fuimos tres veces con mi mujer y entiendo tu enojo cuando una. Persona desinformada habla mal del estupendo país que es China,te cuento algo mío, la primera vez que fui, lo hice gracias a la información que das en tu estupendo blog,😉👍🏻.saludos desde Malaga y sigue escribiendo toda tu vida, lo haces genial!!!

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    Enviado por ChinoChano
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    Bueno, no creo que en este caso se trate de una persona desinformada, porque es alguien que ha vivido en Pekín. Sólo quise decir que además de lo malo que tiene la ciudad, lo que ella comentó, se pueden extraer cosas buenas.
    A veces los que vivimos en China, cuando estamos en España, solemos destacar más lo negativo que lo positivo de ese país. A mí también me pasa. Creo que es porque creemos que el que nos escucha quiere oír eso: que necesitan oír lo de que como aquí en ningún sitio. A veces pasa en China lo contrario, que sólo se habla bien, y eso tampoco es bueno.

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    Enviado por Leo
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    Muy buena reflexión:
    «el que nos escucha quiere oír eso: que necesitan oír lo de que como aquí en ningún sitio»

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    Enviado por ChinoChano
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    Así suele ser… Reconozco que en España (con trabajo) se vive muy bien, pero que sepan que no tienen el monopolio…

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    Enviado por Olga
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    Gracias por equilibrar un poco la balanza. A ver cuánto tarda alguien en soltarme el bulo de las ratas (haciendo compañía al de los gatos callejeros).

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    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Delibes nos contó de pueblos de Castilla donde las comían en el siglo XX…

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