Volvió Bo

 

Hace más de cuatro años, en este blog nos despedíamos de un ministro muy famoso de aquella época, un tal Bo Xilai. Carismático, mediático y otros adjetivos que riman con ático, el polático, perdón, político, se marchaba de Pekín para ir casi «exiliado» a Chongqing. Sí, Chongqing, una ciudad del centro de China conocida por estar allí la presa de las Tres Gargantas y porque de vez en cuando aparece erróneamente en los medios siendo acusada de ser la ciudad más grande del mundo.

Con lágrimas y pañuelo decíamos adiós a un político que daba muchos titulares y que incluso fue calificado de guapo por alguna periodista de mis alrededores… Adiós, adiós… ah, poco nos imaginábamos que Bo iba a dar más guerra y más titulares desde la remota Chongqing que cuando estaba en Pekín.

Para empezar, Bo se convirtió en una especie de Eliot Ness del Yangtsé y decidió declararle la guerra total a las mafias de Chongqing, que como en muchas otras ciudades de China controlan el juego, la prostitución, los taxis ilegales, y muchas más cosas, por no decir la policía, los jueces, los políticos… Bo lo hizo a lo grande, deteniendo a más de 2.000 personas, ejecutando al corrupto jefe de la policía local y llevándose por delante a jueces, magnates y otros influyentes personajes de la ciudad, que dominaban y eran dominados por la red.

No contento con ello, poco después Bo decidió seguir los pasos de su entonces recientemente fallecido padre, Bo Yibo, un célebre amigo personal de Mao Zedong en los años revolucionarios, y lanzar en Chongqing una campaña de «maoízación» de su sociedad: decoraciones rojas en la calle, coros en las plazas cantando canciones revolucionarias de los años 50, programas en la tele local recordando las glorias de Mao… Igual desde fuera de China no os parece, pero en este país la época maoísta está algo olvidada, por lo que esta pasión de Bo por recuperar el pasado llamó mucho la atención en Pekín, incluso entre los líderes chinos, que al parecer estaban un poco patidifusos por todo lo que pasaba en Chongqing.

¿Tiananmen 1969? No, Chongqing 2009…

Se llegó a decir que con todo esto, la campaña antimafia y la conversión de Chongqing en una «capital roja» lo que Bo quería es no ser olvidado, pese a estar en provincias, y seguir siendo famoso para en el futuro (y por futuro decimos otoño de 2012) regresar a Pekín, a la cúpula comunista, que el próximo octubre cambia por completo a sus líderes. Bo quería regresar a la cúpula, algo que además no tiene muchos precedentes (una vez se ha retirado de altas responsabilidades en Pekín, no suele regresar).

Por tanto, lo que Bo estaba haciendo era una especie de campaña electoral, de presentación pública de candidatura, algo nunca visto en China, donde los líderes comunistas suelen ser gente gris y que destaca poco… cuanto menos destaques, más posibilidades tienes de llegar lejos (poco se sabe, por ejemplo, de Xi Jinping, el favorito a ser futuro presidente de China en 2013). Bo en cambio aplicaba campañas de imagen similares a las de Occidente, por lo que algunos lo llegaron a ver como una especie de «disidente» dentro del Partido, un disidente muy entre comillas porque es fervientemente comunista, de hecho es más comunista que la media, como se pudo ver con su maoízación de Chongqing.

En estas estábamos cuando el pasado mes se declaró una especie de terremoto político en China: un tal Wang Lijun, mano derecha de Bo en Chongqing y principal responsable de la exitosa macrooperación antimafia, apareció un día en un consulado de EEUU en China y pasó allí la noche en plan «refugiado», creando un pequeño conflicto diplomático entre Washington y Pekín que ninguno de los dos se esperaba. A partir de entonces, todo lo que se sabe no son más que rumores, todos en torno a Bo…

Hay quien dice que Wang pidió asilo político huyendo de Bo, que le quería apartar del protagonismo que había conseguido por su campaña antimafia. O que tenía una amante y quería huir de las medidas disciplinarias que el Partido lanza contra aquel líder que siga la tradición del concubinato. ¿O fue una venganza urdida contra Bo por cargarse a las mafias? ¿Y si tal vez se trató de una maniobra del sector menos comunista del Partido para que Bo se retire de su heterodoxa campaña por regresar a Pekín?

En fin, que desde febrero todo son rumores y más rumores en los medios y en internet. De hecho, y esto es nuevo, todos los cotilleos que hay en torno a Wang y Bo se han dejado en los foros chinos de internet sin que la censura los haya borrado, cuando en circunstancias normales no durarían ni minutos. Hay quien dice que dejarlos públicamente es una decisión de Pekín para que los mil y un rumores minen el prestigio de Bo.

En todo este jaleo político, que por lo que dicen es muy típico en el Partido Comunista en tiempos de transición como los actuales -y suele acabar mal, con algun candidato en la cárcel o accidentado en un avión– me ha llamado la atención la pasión con la que un diario, el hongkonés «South China Morning Post» (con más libertad para informar que los de China continental) está siguiendo a Bo.

Literalmente, está contando el día a día del líder, en qué reuniones aparece y en cuáles no, donde están sus principales ayudantes, si algún oscuro cargo de la ciudad dimite, es cesado o parpadea raro… por muy poco no nos están contando qué desayuna Bo, si duerme bien o defeca oscuro.

El seguimiento del South China es un poco brasilla, la verdad, pero bueno, se trata de un diario con buenos contactos en las altas esferas del Poliburó, así que supongo que está invirtiendo para en el futuro decir «ya os dijimos que iba a pasarle algo» en caso de que Bo caiga en desgracia, o «qué gran sorpresa, Bo es uno de los grandes líderes comunistas» en el caso contrario. Sigamos a Bo, a ver de qué va.

ACTUALIZACIÓN (15/3/2012): Pues nada, que a Bo ya le han destituido… pobrecillo, qué gafe le doy, cada vez que le nombro en este blog pierde el puesto (en la anterior ocasión, le quitaron de ministro de Comercio horas después del post). En fin, que el escándalo ha tocado a su fin, y el diario South China parece que iba bien encaminado… Es el adiós del único ministro chino que recuerdo que haya hecho canutazos (declaraciones a micro improvisadas). Qué cosas…

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