Y ahora, a prohibir la brújula…

Desde hace más de diez años, todos los que hemos vivido en China nos hemos quejado intensamente de la censura que ese país ejerce sobre internet. Webs como Google, YouTube, Facebook o Twitter no son libremente accesibles desde finales de la pasada década, sobre todo a partir de las revueltas que hubo esos años en Tíbet y Xinjiang, en las que algunos intentaron extender las protestas a través de esas redes sociales occidentales, como se conseguiría pocos años después en el mundo árabe.

Por esa misma razón, no voy a quedarme callado al ver que ahora desde el otro lado se ha decidido aplicarle la misma medicina a China. La red social TikTok, seguramente la más buenrollera del momento (y más comparándola con el linchódromo que es Twitter) fue bloqueada hace unos meses en la India a raíz del rifirrafe fronterizo que ambos países tuvieron en el Himalaya, en el que hubo varios muertos pero no se sabe aún muy claramente lo que pasó.

Y ahora, Donald Trump, un presidente que no creo que podamos soportar nadie cuatro años más, ha dicho que también va a bloquear TikTok en Estados Unidos. Trump ha visto claramente que entre tanto vídeo de baile de adolescentes y adolescentas hay claramente un intento chino de derribar el capitalismo norteamericano, y ha decidido ponerle coto a esa amenaza.

Igual de mal me parece lo que le están haciendo ahora a TikTok que lo que China le ha hecho durante más de una década a las webs occidentales (aunque muchas de éstas, a lo largo de estos años, sabemos que han tenido un importante uso político clandestino, como nos enseñaron Snowden, los bots rusos o Cambridge Analitica).

Lo que ya no sé es si los medios de comunicación van a condenar el cerco a TikTok con la misma energía con la que criticaron la censura china de las grandes webs occidentales. Porque lo que antes era un asunto de libertad de expresión, con el cerco estadounidense a las nacientes multinacionales chinas, algo que ya se empezó a ver con Huawei, ahora se interpretará como un asunto de pasta, no de libertades.

2 Comentarios

  1. ¿Alguna vez no ha sido una cuestión de pasta, y no de libertades?
    Una cosa que me daba mucha rabia cuando hablaba con amigos en España sobre China y sus virtudes era que a la primera de cambio replicaban «pero no hay libertad y sí pena de muerte…».
    Me considero, como tú, Antonio, bastante objetivo (aún siendo un enamorrde China) y cosas como ésta demuestran que todo depende del color del cristal con que se mira.

    Pues nada, haz un par de videos en tik tok antes de que lo clausuren en Europa! 🙂

    Buen verano.

    • no tengo la suficiente belleza y gracia para ser tiktokero, pero vamos, me veré unos cuantos en homenaje a una de las pocas redes sociales donde la gente no se lanza cuchillos.

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