Ya no sigo siendo el Rey

Tenía intención de dedicar hoy el blog al 25 aniversario de las protestas de Tiananmen y su triste final, pero esa efeméride se puede dejar para otro día, porque dimisiones de reyes españoles hay una cada dos siglos o así, de manera que hay que aprovechar el momentum.

La abdicación de Juan Carlos I, acontecimiento para la Historia, nos ha pillado en China de fiesta (hoy era el Día de los Barcos Dragón), lo que nos ha venido muy bien a todos los miembros, miembras y miembrillos de la comunidad española para seguir el acontecimiento con toda la intensidad merecida, es decir, tuiteando chistes de Peñafiel y vivas a la República, mandando memes y fotos graciosas del asunto por el móvil, o escuchando por internet la radio con intensidad nivel noche del 23-F. En casa hemos visto el mensaje en directo, con sensación de que nos encontrábamos ante un acontecimiento para el recuerdo.

Qué mejor día como el de hoy para recordar los viajes de Juan Carlos I por China, que han sido tres: en 1978 (uno de los primeros de su reinado), en 1995 y en 2007, acompañado en todos ellos por la reina Sofía (aunque ella vino sola en otra ocasión, en el año 2003).

El de 1978 formó parte de una gira que hoy me parece a mí que pocos harían… Juan Carlos primero pasó por Irán, donde se reunió con el Sha de Persia (al que le quedaban dos telediarios para ser derrocado), después por China, y finalmente por Irak.

Del viaje de 1978 lo que más se recuerda es que Deng Xiaoping regaló a los reyes españoles una pareja de pandas, macho y hembra. Ésta daría a luz, más tarde, en el zoo de Madrid, a Chu-Lin, el primer animal de esta especie que nacía en Europa.

De la visita de 1978 he encontrado, gracias a este foro dinástico, varias fotos curiosas, que os pongo a continuación:

Recibimiento en el aeropuerto de Pekín (nótese la pancarta en español al fondo).
En la Gran Muralla, visita obligada.
Reunión con Ye Jianying, presidente de la Asamblea Popular (nótese el detalle de las escupideras a los pies del líder chino y de la reina).
En la entrada del Mausoleo de Mao en Tiananmen, tras dejar una ofrenda de flores (ahora esto sólo lo hacen los líderes de países muy izquierdosos, tipo Evo Morales).
La reina come con palillos en el banquete de bienvenida.
La reina es contratada para recolectar té (esta foto igual es del viaje de 1995, porque el té es del sur y en 1978 sólo estuvieron en el norte de China, en Pekín).
Junto a Deng Xiaoping.

Del viaje de 1995, que incluía Pekín y Cantón, no he encontrado muchas fotos, porque tampoco es que haya buscado mucho, ya que prefiero hablar del encuentro que el Rey tuvo un año después en Madrid con el entonces presidente chino, Jiang Zemin, cuando éste visitó España. El líder chino rompió todos los protocolos existentes y se sacó un peine delante del monarca, cosa que, por lo visto, hacía muy a menudo en muchos actos protocolarios en China y el extranjeiro.

El detalle no gustó mucho a sectores monárquicos, y, por supuesto, menos aún al diario ABC, que al día siguiente dedicaba una columna de Jaime Capmany (uno de los columnistas más casposos de la historia del periodismo español, aunque eso sí, con fervientes seguidores) en el que éste llamaba a Jiang Zemin una y otra vez «el chinito».

El último viaje del Rey a China, en 2007, ya me pilló a mí en Pekín, y de hecho es la única vez en la vida en que he visto en persona a Juan Carlos. Fue en la inauguración en el Museo Nacional de Arte de China de una exposición de obras maestras del Museo del Prado.

Esta foto (y las dos siguientes) la hice yo, peleándome con seguratas y público.

Recuerdo de aquel acto, aparte de la malísima educación de los equipos de seguridad chinos y españoles (que pese a sus malos modos no impidieron cierto caos), que la reina tenía una misteriosa tirita en la pierna, tirita que el protocolo real pidió que por favor no fuera mostrada en las imágenes de prensa.

Además, en la inauguración todos estaban de pie menos la reina, que a los pocos minutos se sentó en una silla preparada para ella. No sé si es que se había intentado otra vez subir la Gran Muralla y se había caído, o qué había pasado…

La estrella de la muestra era «El Quitasol» de Goya, que los curadores pensaron que gustaría mucho a los chinos por aquello de que los paraguas y sombrillas son una cosa traída de China.

En aquel viaje los Reyes, casi 20 años después, volvían a conseguir una pareja de pandas, aunque esta vez no regalados, sino alquilados, y la reina se hizo una foto con uno de ellos, una imagen que en años posteriores ha sido bastante motivo de chanza en la Revista El Jueves, que de vez en cuando exagera el perfil ecologista y amante de los animales de doña Sofía (en contraposición con su marido mataosos y elefantes).

En fin, ésta es la historia de Juan Carlos I, nuestro ex rey, en China, ahora a ver si Felipe VI nos visita (ya lo ha hecho como príncipe, de hecho él y Letizia inauguraron el Instituto Cervantes de Pekín).

PD: En los últimos meses de desprestigio de la institución monárquica, quizá ha ayudado a agrandar la bola de nieve mierda una foto que ha circulado de el Rey junto al famoso empresario Gao Ping, acusado de fraude y protagonista de la Operación Emperador.

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