Ya sé quién mató a Laura Palmer

 

Lo confieso, señorías: no vi Twin Peaks en los 90, cuando era la serie de moda, cuando era la única serie buena. La echaba Telecinco, en esos primeros años de las teles privadas en que no se veían aún en muchas ciudades del país, entre ellas mi Huesca natal, así que me la perdí, como me perdí Oliver y Benji o las mamachicho. Sé que en las grandes ciudades españolas era toda una obsesión, porque Teleindiscreta no hablaba de otra cosa, pero no podía enterarme de mucho más, y más en aquella oscura época sin internet.

Me he resarcido de esta gran carencia en mi formación como persona casi un cuarto de siglo después, viendo la serie en DVD (he terminado este fin de semana). Por fin, ya sé a qué venía toda esa fama (y lo entiendo, teniendo en cuenta la mediocre ficción televisiva que se hacía entonces). Y ya veo de dónde han bebido grandes obras posteriores como LOST, o Fargo, o Doctor en Alaska, o Mujeres Desesperadas (serie que, por cierto, también tuvo a Kyle Maclachlan en el reparto).

Además, me han sorprendido de la serie algunos detalles asiáticos que no esperaba.

Por ejemplo, saber que una de las principales actrices del reparto es Joan Chen, actriz shanghainesa famosa también por su papel en El Último Emperador y por haber dirigido una durísima película sobre la Revolución Cultural (Xiu Xiu, the sentdown girl). Es más, Joan Chen es el primer personaje que sale en la serie (bueno, el segundo, no olvidemos que antes de la música de inicio aparecía la señora del leño…).

Por si esto fuera poco, uno de los momentos más hilarantes y surrealistas de la serie (y mira que hay momentos surrealistas) tiene como protagonista un gran mapa de China.

El agente del FBI Dale Cooper, ni corto ni perezoso, cuenta a los alucinados policías locales de Twin Peaks la historia reciente del Tíbet. Se nota en esta espectacular escena la gran relación del director David Lynch con el budismo tibetano y la meditación trascendental, que promociona hasta con una fundación que lleva su nombre.

No es la única vez que la cuestión tibetana aparece en la serie: también lo hace en otra famosa escena, la de Dale Cooper casi agonizante contando a Diane (a través de la grabadora, que luego la pobre debio pasar cinco años oyendo casettes) los sueños que ha tenido en su vida y no ha podido cumplir, entre ellos ver al Tíbet libre. Después llega el gigante, pero ésa es otra historia.

No sé si todo lo anterior ha sido la causa de que no hubiera forma humana de encontrar la serie en China, y que al final me la tuviera que comprar en un Fnac de España… Aunque no creo, porque en China me he comprado pelis como Kunlun o Siete Años en el Tíbet sin problema. Más bien creo que, como la serie es algo antigua, ya no es muy demandada.

Otra cosa que he descubierto, gracias al DVD de extras que me han vendido con la serie, es que en los 90 hubo una serie de anuncios de café escenificados en Twin Peaks, hasta con los mismos actores de la serie, que se emitían en Japón. Son tan marcianos como la propia serie. He aquí un par de ejemplos:

En fin, que más vale tarde que nunca, ya me tocaba ver esa obra maestra. Si algunos no la habéis visto, os la recomiendo encarecidamente, por lo menos hasta el capítulo 15 (luego pierde mucha gracia). Y qué música, señores, qué música.

PD: Buscando fotos para este post encontré una pequeña colección de montañas en China que tienen forma de tetas, algunas con pezón incluido. No tiene mucho que ver con lo que necesitaba, pero tampoco es mal hallazgo, y un detalle surrealista en un post sobre una serie surrealista queda fenomenal.

1 Comment

  1. Enviado por Daniel
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    Hola Chinochano. Felices navidades. Yo tampoco vi la serie, ni un capitulo, aunque vivia en Barcelona. Es curioso, me la he ‘conseguido’ hace poco y estoy tratando de encontrar el tiempo para verla. Merece la pena? Dices que esta bien, pero solo comparando para lo que habia en la epoca.

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
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    Vale la pena incluso para los estándares actuales, tranquilo. Pero ya sabrás como es David Lynch, raruno. Los primeros capítulos son impesionantes, te transmiten una atmósfera extraña, surrealista. La serie se entiende perfectamente, algo con lo que no contaba de partida (después de haber visto cosas como Mulholland Drive o Carretera Perdida), pero algunas escenas te dejan un poco gagá.

    Después del capítulo 15 la serie pierde muchísimo, porque David Lynch se cansó un poco de ella, o la dejó por otros proyectos, y los directores que la heredaron no sabían qué hacer con ella, porque nadie es como Lynch.

    Después, en los dos capítulos finales, recupera David Lynch el mando, y la serie resucita, en plan canto del cisne.

    En la actual «edad de oro de las series» hay muchas muy buenas, capaces de competir con Twin Peaks, pero ésta tiene un toque surrealista y onírico que muy pocas han conseguido repetir.

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