¿Yogur de qué?

Durante varios meses, a veces hasta años, hay un alimento o bebida que me resulta irresistible en Pekín y no puedo dejar de tomarlo, a veces a diario. Hubo épocas en las que este antojo fueron los zumos de pomelo, después me pasé a los yogures de aspecto casero, más tarde al maloliente durián, luego al pomelo (época totalmente diferente a la de los zumos), luego a las galletas Chips Ahoy… De muchas de estas adicciones he hablado aquí en el pasado, y todas ellas fueron superadas con el único tratamiento de choque posible: tomar una y otra vez estos alimentos hasta aborrecerlos.

Desde hará cosa de un año mi adicción vuelven a ser los yogures, pero no esos de aspecto retro que me gustaban tanto hacia 2011, sino un nuevo tipo que, os tengo que confesar, no sé exactamente de qué son. Quizá son un sabor de lo más normal ya en otros sitios, pero yo antes de vivir a China no los había probado y ahora me parecen el mayor placer del que pueden disfrutar mis papilas gustativas.

Es un yogur de color marrón, algo más ácido y líquido que el normal, y no sé si es que le añaden algo, o usan diferentes bacterias, pero para mí es todo un descubrimiento. Tal vez podáis ayudarme a encontrar de qué son…

El mercado chino, sin embargo, no ayuda demasiado a esta investigación, porque cada marca presenta este producto, relativamente nuevo en el país, como algo totalmente diferente, vinculándolo a veces a lugares totalmente distintos unos de otros.

Por ejemplo: la marca He Run, que yo diría que es la primera que lo comercializó y la primera por la que me enteré de esta maravilla, lo promociona como un “yogur japonés”.

Sin embargo, la marca Qishi (Caballero), que sigue la terrible costumbre china de vender lácteos en bolsas, lo comercializa como “yogur ruso”.

La misma marca, con toda la jeta del mundo, ofrece el mismo producto presentándolo con letras y diseños mongoles, que son diferentes según el envase sea grande (de litro) o pequeño.

Ahondando en la confusión geográfica, la marca Mengniu, una de las dos grandes gigantes del sector lácteo chino, lo vende como “yogur europeo a la brasa”.

Su gran rival en China, Yili, decide en cambio no meterse en estos debates geográficos y ofrecerlo simplemente como “yogur marrón tostado”.

Algo así, “yogur a la brasa”, lo ofrece otra gran marca china, Sanyuan, mostrando como el anterior imágenes de fuego o llamas en el envase.

Finalmente, el de esta última marca de cuyo nombre no quiero acordarme ni siquiera lo vende como yogur de un sabor especial, simplemente te pide que “seas honesto”.

Los seis saben más o menos igual -deliciosos-, tienen la misma textura, pero todavía no sé exactamente de dónde han salido, si son un error de fabricación que de repente les salió bien, si son chinos o vienen de otras latitudes, y si pueden causar sobredosis. Cualquier ayuda sería bienvenida, y no me digáis ahora que son del sabor más habitual del mundo, porque me vendría abajo.

ACTUALIZACIÓN (al día siguiente): Desde la página de Facebook de Chinochano, Gemma Espinosa nos arroja algo de luz sobre el tema, gracias a un artículo en chino dedicado a este nuevo yogur. Según parece decir éste, se trata de una nueva técnica procedente de Rusia (el yogur en bolsa sería entonces el más acertado) en la que la leche es cocida a fuego lento y durante mucho tiempo antes de ser fermentada con bacterias. Durante esa lenta cocción va adquiriendo el color marronáceo. El nombre genérico que el artículo usa para este nuevo producto es “yogur cocido“. Sea, entonces: AMO EL YOGUR COCIDO.

ACTUALIZACIÓN (21-4-2018): He descubierto una nueva marca, Jinlebao, que la vende en bolsa y la promociona como “leche de nueve horas”, que igual es el tiempo de cocción que necesita la leche para que sufra la reacción de Mallard, dándole color marrón y un sabor como ahumado.

ACTUALIZACIÓN (29-4-2018): Dos nuevas incorporaciones, porque esto de los yogures cocidos no tiene final:

Esta marca de yogur en bolsa con abrefácil siempre me encantó, así que celebro que incorporen mi nuevo sabor favorito.
Otra marca que juega la baza rusa.

ACTUALIZACIÓN (13-5-2018): Acabo de estar en la provincia de Sichuan, y allí a este producto lo denominan “yogur caliente”:

ACTUALIZACIÓN (19-5-2018): Dos incorporaciones más, descubiertas en el híper de mi barrio. El primero se ofrece como “yogur de etnia mongol” y el segundo como yogur tibetano.

10 Comentarios

  1. A ver si no sera que le estan añadiendo carbon activo al yogurt… Parece ser una nueva tendencia alimentaria, suponiendo que el carbon activo va a capturar las toxinas de los alimentos y no dejar que sean absobidas por nuestro intestino. El problema es que de paso, el carbon activo tambien captura vitaminas y oligoelementos necesarios. Como ahora aqui en China se esta tomando consciencia de la contaminacion de los alimentos alguien habra visto esto como una nueva tendencia de salud.
    He encontrado en internet el caso de un helado de yogurt similar comercializado en Australia:
    https://www.shape.com/healthy-eating/diet-tips/charcoal-froyo-food-trend
    Espero haberte ayudado a resolver tu dilema. Saludos desde Shanghai.

    • Yo también me topé con el artículo australiano en mi búsqueda, pero no parece ser lo mismo, el yogur de carbón australiano es realmente negro como el idem y no tiene el mismo aspecto.

      Gemma Espinosa desde Facebook nos ha enlazado a un artículo en chino donde nos arrojan algo más de luz: parece tener el nombre genérico de “yogur cocinado”, y se obtiene con una nueva tecnología nacida en Rusia y según la cual la leche es cocinada largo tiempo a fuego lento antes de ser fermentada con bacterias, lo que provoca que adquiera ese característico color ocre y un sabor diferente.

      http://www.yangtse.com/kepu/science/zhenxiang/2017-09-08/239181.html

      • Completamente de acuerdo con el enlace de Gemma. Aparte del cambio en el sabor, no le veo tampoco ninguna gran ventaja. De hecho, la “reaccion de Maillard” que sucede al calentar alimentos a baja temperatura (que es la misma que se utiliza al hornear / tostar el pan o para producir los famosos ajos negros, de los cuales yo tambien hago en casa) se la acusa de reducir el aporte nutricional de las proteinas que se destruyen en el proceso (principalmente la lisina). Para mas informacion podeis ir a :
        https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-1-4757-9113-6_22
        https://www.hindawi.com/journals/ijfs/2015/526762/
        En resumen, que cuanto mas procesamos los alimentos, tambien mas los alteramos (que parece ser la version nutricionista del principio de indeterminacion de Heisengerg- el fisico aleman, no el de Breaking Bad…). Otro argumento mas a favor de los crudistas, aunque cada uno es bien libre de escoger su modo de vida, mientras se haga de manera consciente y sin dañar a terceros 😉
        Saludos desde el filosofico Shanghai!

    • Lo haré, de momento voy ampliando el post con otras marcas que voy encontrando… ¡y espero que llegue pronto a España y podáis investigar también allí!

    • La verdad es que sí se parece el proceso de elaboración (cocción a fuego lento y durante largo tiempo), pero tengamos en cuenta que la materia prima del dulce de leche es leche condensada y la de estos yogures es leche normal. Por tanto, el resultado es distinto, en sabor desde luego no se parecen mucho (aunque en color sí).

  2. Ay madre, qué ilusión ser mencionada en uno de mis blogs favoritos, ¡es un honor! Gracias por las actualizaciones, parece que el tema da para mucho! Ahora tengo que probar este yogur sí o sí 😀

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